ALIMENTACIÓN SOSTENIBLE

OCU: los españoles cambiarían a una dieta más sostenible por el medioambiente

El tradicional mercadillo de la plaza del Mercado Chico de Ávila. Archivo EFE/ Raúl Sanchidrián

Dos tercios de los consumidores españoles están abiertos a cambiar sus hábitos alimentarios por razones ambientales y a reducir el desperdicio alimentario pese a no reconocer el impacto negativo de la alimentación en el medio ambiente, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Así se desprende de un análisis realizado en 11 países de la UE entre octubre y noviembre de 2019 por la OCU y otras organizaciones miembro de BEUC, la Organización Europea de Asociaciones de Consumidores, en el que se pone de manifiesto que el 62 % está dispuesto a comprar principalmente frutas y verduras de temporada y el 67 % a desperdiciar menos alimentos.

Sin embargo, los consumidores “tienden a subestimar el impacto ambiental de sus propios hábitos alimenticios”, ya que el 61 % no cree que tengan un impacto negativo en el medio ambiente y el 26 % no lo tiene claro.

 Más de la mitad de los consumidores dicen que la preocupación por la sostenibilidad tiene cierta influencia (47 %) o mucha (24 %) en sus hábitos, pero identifican el precio, la falta de información, la dificultad para identificar alimentos más sostenibles debido al etiquetado y su disponibilidad limitada como “las principales barreras” para una alimentación sostenible”.

Datos del informe

El informe señala que solo uno de cada cinco consumidores españoles dice estar dispuesto a gastar más dinero en alimentos sostenibles, porcentaje que se eleva hasta el 32 % en el caso de quienes confiesan estar dispuestos a hacerlo para que los agricultores puedan obtener ingresos más justos por su trabajo.

En cuanto a los productos lácteos, el 55 % de los encuestados dice no estar dispuesto a reducir su ingesta, frente al 20 % que sí lo esta.

Y respecto al consumo de carne, más del 42 % manifiesta que ha dejado de comer o que ha reducido la carne roja por motivos ambientales, frente a un 29 % que dice no estar dispuesto a reducir su consumo. Entre los que sí son partidarios a hacerlo, un 43 % prefiere como otra opción “hamburguesas” a base de plantas y un 64 % alimentos vegetarianos tradicionales.

Un 43 % se muestra a favor de regulaciones que obliguen a agricultores y productores a cumplir con estándares de sostenibilidad más estrictos, mientras que el 49 % apoya que reciban incentivos para producir alimentos más sostenibles.

El 61 % quiere que la información de sostenibilidad sea obligatoria en las etiquetas, uno de cada cinco está de acuerdo en que los alimentos que son menos sostenibles deberían pagar más impuestos y el 13 % considera que el Gobierno está haciendo lo suficiente para fomentar la sostenibilidad de alimentos en la producción y consumo.

Los responsables del estudio recomiendan promover campañas de sensibilización pública sobre el impacto de la producción y el consumo de alimentos, aportar formación e información independiente por parte de las autoridades públicas, a través de pautas dietéticas que consideren tanto la nutrición como la sostenibilidad, y promover etiquetados más claros. EFEverde

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