BIODIVERSIDAD OCÉANOS

La diversidad de los microorganismos, un buen “termómetro” para medir el estado ambiental de los océanos

Imagen de archivo. EFE/Elvira Urquijo A.

Científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (ICM-CSIC) han propuesto un nuevo método, sencillo, barato y rápido para evaluar el buen estado ambiental del océano, que se basa en analizar la diversidad de microorganismos que viven en el agua.

Según los científicos, este nuevo método podría facilitar los programas de seguimiento para cumplir la Directiva Europea de Estrategia Marina, cuyo objetivo es lograr el buen estado ambiental de los mares europeos a través del análisis y seguimiento de una serie de descriptores que permitan cuantificar la salud de los ecosistemas.

Sin embargo, la implementación inicial de esta directiva ha puesto en evidencia las dificultades técnicas para hacer este seguimiento y la necesidad de desarrollar indicadores y métodos de análisis innovadores, más sencillos, baratos y rápidos.

Por eso, los científicos han propuesto, en un trabajo que publica la revista Marine Pollution Bulletin, el uso de nuevos indicadores basados en la diversidad microbiana que, gracias al desarrollo y abaratamiento de las técnicas de secuenciación masiva, podrían ser útiles para entender el estado ambiental del mar.

Han evaluado en el estudio si la diversidad del picoplancton (el plancton mil veces más pequeño que un milímetro) y nanoplancton (cien veces más pequeño que un milímetro) es un bioindicador útil para determinar el buen estado ambiental.

Seis zonas de muestreo

Para ello, seleccionaron seis zonas de muestreo en diferentes áreas del mar Mediterráneo, entre Cataluña y Baleares, adyacentes a territorios con usos urbanos y agrícola, y también bajo la influencia de ríos y aguas subterráneas.

“Los microorganismos del plancton responden muy rápido a perturbaciones en el ecosistema, como la entrada masiva de nutrientes o la contaminación, por lo que podrían ser indicadores útiles de estos impactos”, ha señalado Isabel Ferrera, investigadora del IEO en Málaga y primera autora del trabajo.

Sin embargo, pese a que los resultados demuestran la utilidad de estas técnicas, los autores del trabajo alertan de posibles inconvenientes que deben tenerse en cuenta a la hora de considerar la diversidad microbiana como un indicador de la salud del ecosistema.

La gran variabilidad estacional que tienen las comunidades de microorganismos del plancton de forma natural podría confundirse con los cambios producidos por impactos humanos, por lo que es necesario conocer la estacionalidad de la diversidad microbiana en cada zona para poder interpretar esta variable como un indicador de la salud del ecosistema.

Además, los impactos humanos, como la descarga masiva de nutrientes, pueden suponer puntualmente un aumento en la biodiversidad microbiana que podría traducirse erróneamente en un indicador de buen estado del mar.

Por ello, los autores sugieren que el uso de estos nuevos indicadores debería de hacerse solo en relación con las condiciones ambientales conocidas y en combinación con el análisis de otras comunidades de organismos.

“Dada la importancia de los ecosistemas marinos para nuestro bienestar humano, conocer cómo de vulnerables son a nuestros impactos es esencial. Los programas de vigilancia deben permitirnos conocer la condición en la que se encuentra el mar y cómo este responde a la presión ejercida, ya que solo así podremos gestionar los impactos negativos que llevan a la degradación ambiental de algunas áreas y las podremos mantener en buen estado”, ha concluido Esther Garcés, investigadora del ICM-CSIC. EFEVerde




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