DESASTRES / ANÁLISIS

Los daños producidos por el vertido de petróleo de “Deep water” en el Golfo de México

Los daños producidos por el vertido de petróleo de Archivo EFE deep water

21 de abril de 2014 - Carlos Bravo Villa (miembro de Salvia - @Salvia_team - www.salviateam.eu).- Resulta sorprendente lo inadvertido que, en general, ha pasado en España el cuarto aniversario del mayor desastre petrolero de la historia, el producido en el golfo de México por la plataforma Deepwater Horizon de la compañía British Petroleum (BP).

Especialmente teniendo en cuenta que se trata de la misma tecnología de prospecciones petrolíferas en aguas profundas que se quiere utilizar en Baleares (por la escocesa Cairn Energy) y en Canarias (por Repsol), entre otros lugares de España, y considerando también el acalorado debate político que esas prospecciones están suscitando en nuestro país y el enorme rechazo social e institucional que se ha generado en las Comunidades Autónomas más amenazadas por dichos proyectos.  

Vertido de petróleo

Aunque fuera sólo por aportar algunos datos científicos al debate existente, es una pena que no se haya dedicado más tiempo a recordar aquel desastre. Sobre todo porque sus consecuencias no sólo no han desaparecido sino que están empezando a vislumbrarse de forma más clara: recientes estudios publicados en Estados Unidos demuestran la permanencia del daño producido en la pesca y la fauna por el petróleo vertido en ese desastre.

Fue el 20 de abril 2010 cuando un escape provocó una explosión en la plataforma Deepwater Horizon, que fue seguida por un incendio. Dos días más tarde se hundió, perdiéndose con ella once vidas humanas. El escape se produjo durante las prospecciones del yacimiento de Macondo del golfo de México. Diversos expertos estimaron que la fuga de petróleo alcanzó entre 35.000 y 60.000 barriles por día (entre 5.600 y 9.500 m3/día) y duró tres meses hasta que pudo ser totalmente controlada. Se calcula que se liberaron al medio marino más de 4 millones de barriles de petróleo crudo. Sin embargo, la cantidad exacta de petróleo vertido está aún en discusión, a causa de la dificultad para instalar dispositivos de medida a tal profundidad. Como resultado de la fuga, se formó una marea negra de 6.500 km2 de extensión que amenazaba las costas de los estados de Luisiana, Mississippi, Alabama, Texas y Florida, en los Estados Unidos de América.

El Golfo de México

El golfo de México es una zona de importancia crítica para el desove de una amplia variedad de peces pelágicos de aguas templadas, muchas de ellas de gran importancia pesquera, como los atunes. Estas especies producen pequeños embriones muy activos que viven en la superficie marina y que se desarrollan rápidamente, pero son muy vulnerables a la contaminación. Durante el desastre de la Deepwater Horizon, el petróleo ascendió desde las profundidades del lecho marino hacia la superficie (donde desovan muchas de estas especies), justo en plena época de reproducción.

Un reciente estudio (“Deepwater Horizon crude oil impacts the developing hearts of large predatory pelagic fish”), liderado por el National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) de Estados Unidos con la colaboración de expertos de diferentes universidades (Universidad de Stanford, Universidad de Miami), publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences de Estados Unidos, describe los efectos del petróleo liberado en el desastre de la Deepwater Horizon sobre los embriones de varias especies de grandes peces pelágicos, predadoras, incluyendo el atún rojo, el atún de aleta amarilla (azul claro o rabil), varias especies de peces espada y una especie de serviola.

Deep water

En todas las especies estudiadas se ha demostrado que exposiciones relevantes al petróleo de la Deepwater Horizon (tipo MC252) causan serios defectos en el desarrollo del corazón. Las anormalidades detectadas en la función cardiaca eran muy importantes, indicando la elevada cardiotoxicidad del petróleo crudo, que se mantenía en las diferentes etapas del desarrollo.

Los químicos presentes en el petróleo interrumpen las funciones que lleva a cabo el corazón de los peces, provocando irregularidades rítmicas en la excitación y contracción, que éste bombee más lento o incluso se pare. Estos agentes bloquean los canales de distribución del potasio y calcio en las membranas de las células del corazón, lo que aumenta el tiempo entre cada latido, y en última instancia puede causar insuficiencia cardíaca. Otras anomalías morfológicas que se observaron fueron alteraciones en el desarrollo de las aletas, deformaciones en la columna vertebral y una marcada reducción en el crecimiento del ojo.

Todo ello lleva a los autores a concluir que existe una gran probabilidad de muerte en etapas tempranas de la vida (embrionaria, larvaria, juvenil) en los individuos de las poblaciones de atunes, serviolas, peces espada, pez vela y otros grandes depredadores del golfo de México que desovaron en aguas contaminadas por el petróleo vertido por la plataforma petrolífera. Todas estas especies basan su estrategia para capturar presas en su capacidad de desarrollar grandes velocidades y resulta obvio que los defectos que desarrollan en su sistema cardiaco (a causa de su exposición al petróleo vertido en el medio) limitan su capacidad de alimentarse y, por lo tanto, su capacidad de supervivencia y reproducción. Por todo ello, el futuro de las poblaciones de estas especies está seriamente comprometido así como el nivel de sus capturas comerciales.

Los científicos concluyen que la muerte inmediata de los huevos y las larvas, sumado a los efectos a largo plazo en las poblaciones por las deformidades del corazón, producidas por los efectos tóxicos del petróleo, reducirán los efectivos poblacionales en especies ya en una situación comprometida en cuanto a su supervivencia al estar muchas de ellas en peligro de extinción.

Este estudio, que se suma a uno anterior que comprobó el impacto negativo de los agentes químicos del petróleo en el desarrollo celular, demuestra no solamente que el petróleo es tóxico para los peces, sino también que su efecto no se limita a las especies de pequeño tamaño, pues además se extiende a las especies más grandes y de mayor valor comercial.

El atún rojo tarda entre 8 y 14 años en alcanzar la madurez, momento en el que pueden ser objeto de captura comercial. Sólo cuatro años han pasado desde la marea negra de la Deepwater Horizon, por lo que los peces que eran embriones, larvas o juveniles en el momento del vertido no han alcanzado la edad adulta y aún no pueden ser capturados. El estudio es importante porque demuestra el impacto del petróleo en los corazones de los peces y podría ayudar a explicar el declive poblacional de estas especies en los próximos años.

Compensación de daños en duda

El estudio citado es parte del Deepwater Horizon Natural Resource Damage Assessment, proyecto oficial cuyo objetivo es determinar el impacto del desastre y evaluar el coste de la restauración del golfo de México después de la peor tragedia petrolera de la historia.

En Estados Unidos, los procedimientos judiciales civiles por esta causa se están acercando a la recta final. Los estados costeros de EE.UU. en el golfo de México han reclamado hasta 14.000 millones dólares a BP y otras empresas involucradas. Sin embargo, la cuantía de las multas aún no ha sido determinada. Lo que la petrolera BP y demás empresas denunciadas tendrán que pagar se basará en el coste de las medidas que se tendrían que tomar para restaurar completamente el medio ambiente marino afectado. Por ello es muy importante que haya estudios que analicen los daños producidos y ayuden a su cuantificación económica.

 

Por otro lado, la National Wildlife Federation de Estados Unidos ha llevado a cabo un estudio que también demuestra la vigencia de los efectos negativos para la fauna del vertido de petróleo de la Deepwater Horizon en el golfo de México, cuatro años después del desastre (ver nota 3). Se han documentado daños en 14 especies de aves, mamíferos (cachalotes, delfines), tortugas, peces, crustáceos, moluscos y foraminíferos que habitan en el arrecife de coral. En cada una de las especies se ha demostrado una marcada tasa de mortalidad y de defectos de nacimientos, relacionados con su exposición al petróleo. 

 

Al menos 900 delfines han sido encontrados varados, o muertos, en el norte del golfo de México entre abril de 2010 y marzo de 2014. En 2013, la frecuencia de estos hallazgos se había triplicado con respecto a la de 2009. En el área afectada por el vertido, se encontraron también cerca de 500 tortugas marinas varadas todos los años desde 2011 hasta 2013, un aumento en el número antes del desastre. La más afectada fue la tortuga lora, en grave peligro de extinción. El incremento de los niveles de cromo y níquel, metales que se encuentran en el petróleo vertido por BP, fueron detectados en los cachalotes que viven todo el año en el golfo. Estas sustancias son potencialmente capaces de alterar el ADN de los mamíferos.




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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