NAVIDAD VERDE

Navidad, verde Navidad

  • Ahorrar tiempo y esfuerzo en las celebraciones puede suponer una producción extra de residuos

Navidad, verde Navidad Luces navideñas en una casa estadounidense EFE/Justin Lane

Brindis, regalos, luces, adornos..., pero también vajillas plásticas de usar y tirar, servilletas de papel, envoltorios para regalo y especies amenazadas como el musgo o el acebo: con un poco de buena voluntad, es posible celebrar unas fiestas "verdes" para el medio ambiente.

Por eso, cada año con motivo de esta celebración, las organizaciones ecologistas y de consumo responsable tratan de inculcar en los consumidores los buenos y “verdes” propósitos de Año Nuevo, que permiten disfrutar de las fiestas alejados del modelo consumista, insostenible en lo ambiental y lo social.

Así, el clásico debate entre abeto natural o sintético puede zanjarse según las necesidades del comprador, ya que un árbol de plástico, a pesar de estar fabricado con derivados del petróleo, puede ser útil gracias a su durabilidad para aquellas personas que no dispongan de las condiciones o el espacio suficiente para mantener un abeto natural.

Si se opta por la planta natural es recomendable localizar centros de recogida que puedan ser útiles cuando acabe la temporada, así como elegir un ejemplar con raíz para que pueda ser fácilmente reintegrado en la naturaleza.

Igualmente se debe tener presente que las luces son un elemento decorativo y no de iluminación, por lo que su función no requiere una gran potencia y permite un significativo ahorro energético gracias por ejemplo al uso de LEDs o a la limitación de las horas de encendido, que puede complementarse con temporizadores automáticos.

Otra opción es elegir entre las figuras para el Belén aquellas que estén confeccionadas con loza u otros materiales alternativos al plástico, así como eliminar musgos -varias especies están protegidas por la Ley del Patrimonio Natural y la Biodiversidad– y hojas de acebo -que figura como especie amenazada en algunas comunidades autónomas-.

Estos elementos pueden sustituirse fácilmente por arena, piedras o serrín, de la misma manera que las tradicionales bolas de Navidad pueden fabricarse a mano con todo tipo de materiales reciclados, implicando así al resto de la familia en el consumo sostenible.

Las servilletas de papel y la vajilla de plástico ahorran tiempo y esfuerzo en las comidas y cenas navideñas, pero suponen una producción extra de residuos que puede evitarse utilizando el servicio habitual y servilletas de tela que una vez lavadas sirven para otra ocasión.

De compras…

Dos mujeres pasean cargadas con bolsas de plástico de compras navideñas. EFE/Manuel Bruque

Mujeres cargadas con bolsas plásticas  EFE/M. Bruque

La otra gran actividad en estas fechas, además de las reuniones y banquetes, son las jornadas de compras que dejan tras de sí el reguero de bolsas de plástico que se podría evitar cómodamente si cada comprador llevase su propia bolsa reutilizable de tela.

Armado con este contenedor ecológico el comprador podrá tomar el transporte público y elegir entre acudir a una gran superficie comercial, a pequeños negocios de comercio justo o tiendas que ofrecen productos de cercanía.

Una vez “cara a cara” con los productos no debe dejarse engañar por el exceso de embalaje o decoración ya que, una vez abierto el regalo, su envoltorio no será más que otro desperdicio en la basura doméstica.

Un paso más allá lo constituirían las compras por internet, que no sólo evitan utilizar las bolsas de plástico y los envoltorios excesivos, sino que además supone un menor consumo energético tanto de transporte propio como de transporte del producto, ya que suele entregarse directamente desde la fábrica.

Regalos a pilas

Contenedores tras el "reciclaje" del Día de Reyes. EFE/DUEÑAS

Contenedores tras el “reciclaje” del Día de Reyes. EFE/DUEÑAS

Muchas veces, al abrir el paquete bajo el árbol de Navidad encontramos no sólo un regalo sino también una obligación, como puede ser la compra continua y obligatoria de pilas para el funcionamiento de un aparato.

Además de un gasto extra, las pilas pueden llegar a contaminar el suelo y el agua si no son debidamente tratadas, ya que contienen metales pesados y químicos tóxicos, por eso una buena opción sería adquirir junto al juguete un cargador y un paquete de pilas recargables. EFE/Beatriz Pérez




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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