La naturaleza a través de una artista española consagrada en China

ARTE NATURALEZA

La naturaleza a través de una artista apasionada y formada en China

La naturaleza a través de una artista apasionada y formada en China María Eugenia Manrique en su taller. Foto: cedida por Manrique

Por Isabel Martínez Pita. EFE.- La naturaleza se relaciona con cada uno de los paisajes y culturas del mundo, como la que está enraizada en Oriente, donde la artista española, María Eugenia Manrique, ha estudiado caligrafía y pintura tradicional, y quien a través de su obra escrita y pictórica logra transmitir su esencia.

Para María Eugenia Manrique, la naturaleza es mucho más que un paisaje, es una forma de entender a los seres humanos, los animales y el universo, es una filosofía que integra una totalidad, que ella ha interiorizado en esa cultura oriental durante el tiempo que vivió en China y en donde se ejercitó en caligrafía y pintura tradicional.

Licenciada en Bellas Artes, en México, María Eugenia Manrique, recibió de su padre  el interés por la cultura y la filosofía china, que en el transcurso de los años la llevó a estudiar pintura tradicional en la República Popular China. En 1990 obtuvo el Bronce Price, premio de pintura Osaka International Triennale de Japón.

En 2013 recibió un reconocimiento de mérito especial en la Exposición Internacional de Caligrafía y Pintura China, Museo de Ashan, China.

En 2014 obtuvo el gran premio de Sumie en la Exposición Internacional de Caligrafía y Pintura China del Museo de Anshan, China.

Profesora de pintura oriental en Barcelona y escritora

En la actualidad, imparte clases de pintura oriental en Barcelona y es autora de los libros ‘Pintura Zen’, ‘Palabras con corazón’, ‘Arte, naturaleza y espiritualidad’ y ‘Sabiduría de la antigua China’.

“Hablar del pensamiento de los chinos es complejo porque creo que es un mundo difícil de entender y por lo que a mi respecta mi interés por la cultura oriental comenzó cuando empecé a leer el libro de ‘Tao Te Ching’, el libro máximo del taoísmo, a través del cual vas descubriendo nuestra naturaleza interna como reflejo de la propia naturaleza”, explicó Manrique a EFE.

“A veces hablamos de la naturaleza como algo externo a nosotros, pero a través de esta filosofía entiendo que al igual que otra manifestación del universo, los seres humanos somos naturaleza, tanto en diversidad como en su integridad”.

Portada del libro de Manrique; “Arte, naturaleza y espiritualidad”. Foto: cedida por la artista

Si nos preocupamos de la naturaleza, “nos preocupamos de  nosotros mismos” 

“Cuando hablamos de la naturaleza como algo externo a nosotros nos distanciamos de ella. Si nos ocupamos de la naturaleza, nos ocupamos de nosotros mismos”, indicó la artista.

Manrique subrayó que “no podemos ver la naturaleza como algo distinto a nosotros porque sería alejarnos de nuestra verdadera esencia, y podemos llegar a lastimarnos interiormente e incluso perder la salud integral”.

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China-Academy-of-Art-Hangzhou-Foto: cedida por la artista

Sobre su trabajo, Manrique aseguró que “para mi fue una necesidad poner por escrito todo lo que a mi me resultaba más relevante acerca de lo que es la relación entre arte, naturaleza y espiritualidad”.

Añadió que esa espiritualidad, basada en la naturaleza se despierta también entre los creadores occidentales que “de alguna manera experimentan lo mismo, porque creo que el ser humano, a través del arte, y no hablo solo de la pintura sino también la música, la danza y toda expresión artística, se pone en evidencia la parte espiritual”.

“Pero no me refiero a la parte espiritual religiosa sino a la esencia del ser humano, ese momento cuando el ser humano toca su esencia y toca a la vez la esencia de la naturaleza. Es entonces cuando se encuentra consigo mismo”, argumentó la artista.

En su libro, “Arte, Naturaleza y Espiritualidad”, Manrique aporta pensamientos de filósofos e insignes escritores referidos a la naturaleza como la que dejó Friedrich Schellin (filósofo alemán, 1775-1845): “La naturaleza es el espíritu visible y el espíritu es la naturaleza invisible”, incluida en su obra: “Sobre el alma del mundo”.

En otra de sus páginas, cita al pintor paisajista del romanticismo alemán del siglo XIX, Caspar David Friedrich: “Debo rendirme a lo que me rodea, unirme con las nubes y con las piedras para ser lo que soy. Necesito la soledad para entrar en comunicación con la naturaleza”.

Retrato de María Eugenia Manrique: Foto: cedida por la artista

“Creo que hemos creado hábitos negativos en nuestra relación con ella. Nos hemos distanciado tanto de ella que hemos olvidado que es nuestro recurso para vivir, que no está solo para alimentarnos sino que nosotros tendríamos que alimentarla también a ella”.

“En mi experiencia, el arte puede ser también una vía de integración entre la naturaleza y el ser humano, ofreciéndonos la oportunidad de ampliar nuestra receptividad para aprender a existir como parte integral activa de un conocimiento ancestral, reverenciar la naturaleza y mantenernos en armonía con el Universo”, concluyó  María Eugenia Manrique. EFEverde

 

 

 

 

 

 

 

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