Fotógrafos acercan la biodiversidad vista a través de ventanas

NATURALEZA FOTOGRAFÍA

Fotógrafos de naturaleza acercan la biodiversidad vista a través de sus ventanas

Imagen cedida por Oriol Alamany de una gaviota patiamarilla (Larus michahellis). EFE

La naturaleza también se puede apreciar en las ciudades al abrir las ventanas, con un gorrión, un vencejo, o una paloma que se posa en un árbol, con los rayos de luz, las nubes o el cielo, y para acercarla a los ciudadanos en estos días de cuarentena, siete fotógrafos especialistas han creado “Wild Confinement”.

En “Wild Confinement” los usuarios de Instagram podrán visualizar la “vida natural vista desde nuestras casas“, ha explicado a EFE el fotógrafo Oriol Alamany, quien ha asegurado que el objetivo “es mantenernos activos -ya que por la cuarentena no podemos trabajar en nuestro medio- y mostrar imágenes positivas de nuestro entorno más cercano”.

Conocer la naturaleza a través de la ventana 

Alamany ha señalado que la idea surgió de su colega Oscar Domínguez “quien ha invitado a algunos profesionales (seis) cuya filosofía fotográfica se basa en la autenticidad y el respeto a la naturaleza, hasta alcanzar el número de los siete necesarios para publicar, al menos, una fotografía a la semana cada uno”.

Los siete de “Wild Confinement” son: Domínguez, quien vive en Barcelona al igual que Alamany, y considera de vital importancia tener en cuenta a las poblaciones locales e involucrarlas en la protección de especies y espacios, mientras Joan Gosa desde Molins del Rei (Cataluña) se interesa por las culturas del mundo y las relaciones del hombre con la naturaleza.

Marcos G. Meider, quien vive en Benalmádena (Andalucía) a donde se trasladó desde Inglaterra donde nació, es un apasionado por la vida salvaje y su fragilidad, mientras Jon A. Juárez, quien coordina y dirige el grupo de la Sociedad Alemana de Fotógrafos de Naturaleza (GDT) de Berlín y Brandemburgo, trabaja para crear conciencia sobre la problemática ambiental.

El italiano Ugo Mellone, también biólogo, y afincado en Granada (Andalucía) trabaja especialmente en entornos mediterráneos, el Sáhara y la Patagonia, y por último Edgar Madrenys desde Corbera (Cataluña) es una apasionado de los ecosistemas fríos, en paritcular de los Pirineos, donde se pierde “tras los rastros de cualquier animal”.

Todos pretenden “exprimir” sus capacidades fotográficas y “la creatividad” para mostrar que, incluso durante la cuarentena, “la naturaleza está cerca de nosotros”.

Cerca de todos

Imagen cedida por Oriol Alamany . EFE

Porque “la esperanza de volver a disfrutarla estará siempre presente“, ha asegurado Alamany, fotógrafo, escritor de diversos libros y fundador de la Lliga per la Defensa del Patrimoni Natural (Depana) y de la Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza (Aefona).

Los fotógrafos de naturaleza “somos personas acostumbradas a movernos al aire libre, nuestro trabajo consiste en pasar horas y horas en la montaña, siguiendo a los animales salvajes, fotografiando paisajes al amanecer, o echados en el suelo entre hierba y musgos encuadrando una pequeña flor”.

Están acostumbrados a pasar “horas e incluso días esperando, ya sea inmóviles en un escondite para captar la imagen de un ave, o bien un rayo de buena luz para plasmar mejor un paisaje”.

Sin embargo, desde mediados del mes de marzo, con la declaración del estado de alarma en España, “nos hemos visto obligados a permanecer encerrados en nuestros hogares, colaborando en la lucha contra la pandemia Covid-19“.

La fecha de confinamiento ha coincidido “justo con el inicio de la primavera, la estación del año con más trabajo”, lo que representa también para quienes se dedican a esta actividad “un golpe económico durísimo”.

Y es que la mayoría de los siete fotógrafos participantes en “Wild Confinement” viven en pisos en ciudades, “sin más aberturas al exterior que una ventana que da a la calle o a un patio interior, mientras otros tienen un pequeño balcón y alguno incluso un jardín”.

Sin embargo, “en la más inerte de nuestras ciudades, por la abertura de una ventana puede verse un atisbo de vida: gorriones, palomas, gaviotas o vencejos, un árbol, unas nubes bonitas o un día de lluvia que nos recuerdan que el mundo natural sigue vivo allí fuera“, ha concluido Alamany. EFEverde

 

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