La naturaleza, eje vertebral del festival de cine Punto de Vista

CINE NATURALEZA

La naturaleza, eje vertebral del festival de cine Punto de Vista

La naturaleza, eje vertebral del festival de cine Punto de Vista Presentación del festival de cine. EFE/Punto de vista

El Festival de Cine Documental Punto de Vista continúa adelante con su decimocuarta edición y presenta en su tercer día cinco propuestas que se vertebran a partir de un mismo eje argumental: la naturaleza.

En primer lugar, Gerard Ortín lleva al espectador con “Reserve” hasta Álava, un territorio en el que el lobo no está presente desde hace años, pero sí su orina, que se importa de una empresa de Estados Unidos para incidir en los movimientos de la fauna local, y con la que Ortín mantiene una conversación telefónica a lo largo de su obra.

La colombiana Laura Huertas sitúa su obra “Jiíbie” en la comunidad Muiná-Muruí, en la frontera entre Colombia, Brasil y Perú y se aproxima a la “cosmogonía” que se genera a través de la planta de coca y sus usos más allá del estigma impuesto por el narcotráfico.

Asimismo se adentra en la comunidad indígena, que según Huertas ha sido víctima de un “genocidio” por culpa de la esclavitud y la violencia que sufrieron por la explotación de la planta para la cocaína, pues para ellos no es producto, sino un “interlocutor sagrado”, que está presente en la pesca, la agricultura y algunos rituales sagrados.

Por su parte, Elena Duque se traslada hasta la Asturias del siglo XIII en “Valdediós”, en la que experimenta mezclando el trabajo rodado en super 8 con animaciones y collages, pues según ha afirmado le gusta imaginar “una forma distinta” de rodar en cada proyecto y así “aprender en el proceso”.

El protagonismo del perezoso

El perezoso es el protagonista de “Now, at last”, del director británico Ben Rivers, que ha centrado su película alrededor de este peculiar animal “al que quiero”, ha afirmado, para demostrar la “desconexión que existe entre los seres humanos y la naturaleza“.

Según Rivers, “debemos darle la vuelta a la situación”, porque las personas deben sentirse “parte de la naturaleza” y no ser algo separado.

Destaca el valor del tiempo en su trabajo, también en sentido cinematográfico, que permite al público “relajarse y concentrarse en el animal dentro del calmado espacio del cine”.

Por último, la propuesta más alejada de la naturaleza animal y vegetal es la de Luis Arnias, que a su vez enfoca en “Malembe” la naturaleza familiar de sus dos hogares: Venezuela y Boston, que empezaron a mezclarse y a dar forma a la película después de que la cámara fallase, pues en un primer momento tenía la idea de grabar solo la parte de Venezuela.

Arnias ha destacado la importancia del sonido respecto a la imagen: “Es un método de conexión, a veces la imagen y el sonido coinciden pero muchas de las veces están un poco más atrasadas”. EFEverde

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