Naturaleza de doble filo: las plantas tóxicas que decoran nuestras calles

PLANTAS TÓXICAS

Naturaleza de doble filo: las plantas tóxicas que decoran nuestras calles

Naturaleza de doble filo: las plantas tóxicas que decoran nuestras calles Un gato camina entre flores de pascua que pueden ser tóxicas para él. EFE/PATRICK PLEUL

Decorar una ensalada con los tallos del tomate, atreverse a probar lirios con aroma a vainilla o dejar que nuestras mascotas curioseen en algunos jardines puede resultar peligroso..., y es que convivimos con multitud de plantas tóxicas que podemos llevarnos a la boca con consecuencias arriesgadas.

“Muchos adultos tienen la manía de distraerse cortando la ramita de una planta para masticarla” sin percatarse del riesgo que corren, ha advertido a EfeVerde el vicedirector de colecciones del Real Jardín Botánico y científico del CSIC, José Luis Fernández Alonso, sobre este mal hábito que puede resultar tóxico e incluso mortal en el caso de niños y mascotas.

Ellos son los más vulnerables frente a los colores atractivos, los aromas dulces y la apariencia comestible de algunas especies venenosas “tanto las silvestres, que pueden encontrarse en cualquier paseo por el campo, como las cultivables y ornamentales que encontramos en nuestras calles, parques…, e incluso con demasiada frecuencia en colegios y guarderías”, ha prevenido el botánico.

De hecho, lo más razonable sería “restringir su uso en las escuelas o al menos poner carteles”, ha aconsejado, ya que “los ciudadanos están concienciados para algunas cosas y por ejemplo tienen miedo a las arañas o las avispas; pero el mundo vegetal tiene sus propias arañas”.

El ejemplo más paradigmático en España es la adelfa, también conocida como laurel en flor, que ha colonizado multitud de parques públicos y zonas ajardinadas gracias a su resistencia frente a la sequía y su rápido florecimiento.

Adelfas en la estación de Atocha de Madrid. FOTO/KOTE

Adelfas en la estación de Atocha de Madrid. FOTO/KOTE

Se trata de un “tipo de arbusto mediterráneo, muy tradicional, y tan metido en nuestra cultura que la gente ya se ha acostumbrado a tener esta planta tóxica en sus calles”, ha explicado Fernández sobre una especie que contiene glucósidos cianógenos -derivados del cianuro– capaces de provocar arritmias y taquicardias.

Los síntomas, que se manifiestan varias horas después de la ingesta o el contacto de las hojas con la piel, van desde la salivación excesiva, calambres y dolor abdominal hasta dificultades respiratorias, vómitos y diarreas; en altas dosis, pueden llegar a provocar convulsiones, el coma o incluso la muerte de un niño.

En los hogares hay que prestar especial atención si se cultivan hortensias, ya que sus hojas y en mayor concentración sus flores pueden provocar graves efectos alucinógenos y tóxicos en los más pequeños.

Una florista adorna con lirios un paso de Semana Santa. EFE/Juan Ferreras

Una florista adorna con lirios un paso de Semana Santa. EFE/Juan Ferreras

También hay que vigilar a las mascotas que convivan con lirios o azucenas, porque en caso de ser masticadas pueden provocarles insuficiencia renal.

Otra planta “atractiva por su color brillante y su forma en ramillete que cuelga”, según ha señalado el especialista, es el jazmín amarillo o “lluvia de oro”, que tanto en niños como en animales domésticos causa parálisis e incluso la muerte, mientras el intoxicado permanece consciente.

Las begonias, las flores de pascua, las ramas del tomate o las azaleas pueden causar molestias cutáneas y, en gatos y perros, dolor abdominal y daños en las mucosas mientras que las hojas de marihuana pueden generar episodios de espasmos y, las de la palma del sagú, daños en el hígado.

“Además de para los animales domésticos, ciertas plantas pueden ser peligrosas para el ganado, porque en época de sequía tienden a ramonear en los bordes de la fincas y comer especies que habitualmente no ingieren, como la dulcamara o la nueza.

Precisamente en estas extensiones, “escombreras, taludes de carreteras, bordes de campos de fútbol o patios descuidados puede crecer beleño o estramonio, mientras en un paseo por el campo es común encontrarse con cicuta “camuflada” de perejil.

En cualquier caso, el riesgo no implica que haya que “erradicar todas estas plantas y acabar con una especie” porque sí, ha afirmado el científico al recordar que en 2011 el ayuntamiento de Getafe creó un dispositivo de limpieza de la ciudad para eliminar el estramonio de su término municipal, a raíz de la muerte de dos jóvenes que consumieron esta planta mezclada con alcohol.

“Bastaría con informar y que la gente esté informada” ha indicado el encargado de colecciones del botánico sobre una tendencia que aún no ha calado entre los españoles, quienes apenas realizan un 0’4 % de consultas relacionadas con la toxicología de plantas o setas, según datos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses. EFE




Secciones:            
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com