LIBRO NATURALEZA

Narrar la historia de la humanidad a través de los anillos de los árboles

Portada del libro. EFE/Hugo Barcia

La caída de la antigua Roma, la conquista española del imperio azteca o la autenticidad de los cuadros de algunos famosos pintores del siglo XVII son hechos históricos que pueden ser certificados por la dendrocronología, ha explicado a Efe la experta belga Valerie Trouet.

Esta ingeniera ambiental y profesora en el Laboratorio de investigación de los anillos de árboles en la Universidad de Arizona, publica ‘Escrito en los árboles’ (Editorial Crítica), donde defiende que “la civilización humana, tal y como la conocemos, se ha fundado sobre los árboles” y es posible por tanto “leerla” en los anillos de crecimiento de sus troncos.

Estos anillos registran en su tamaño el efecto de fenómenos extremos “como huracanes, inundaciones o sequías” y ello permite “tener detalles sobre cómo el clima en épocas muy lejanas influyó sobre los seres humanos”.

Así, la caída de los imperios romano, mongol y tolteca e incluso la conquista española del azteca están todas relacionadas con largas sequías que han quedado impresas en los árboles y cuyos efectos causaron graves daños en las economías de estos pueblos, que no fueron capaces de remediar.

Antiguo Egipto

Aún más atrás en el tiempo, las erupciones volcánicas en la época de la dinastía ptolemaica, entre los siglos IV y I a.C., afectaron la estabilidad del antiguo Egipto ya que redujeron las inundaciones estivales del Nilo -que fueron una media de 23 centímetros inferiores- y por tanto fertilizaron en menor medida las orillas del río y afectaron seriamente a su agricultura.

Las erupciones en otros puntos del planeta en otras épocas también provocaron hambrunas, que alimentaron descontento y revueltas en la población afectada.

Trouet ha indicado a Efe que, a diferencia de la datación mediante radiocarbono, que arroja fechas aproximadas, “el estudio de los anillos desvela las fechas exactas en que sucedieron los fenómenos extremos que afectaron al árbol” y por tanto a la sociedad puesto que cada uno corresponde con un año concreto.

Para analizarlos, “es suficiente extraer una muestra con una barrena, independientemente de si el árbol está vivo o no, y analizarla al microscopio” y además también se puede examinar otras maderas como la procedente de pecios, vigas o incluso obras de arte.

Obras de arte

De esta manera se ha podido verificar la autenticidad de cuadros pintados por Jan Van Eyck en el siglo XV o Rubens y Rembrandt en el XVII e incluso el legendario stradivarius conocido como ‘El Mesías’ construido en el XVIII.

No obstante, existen limitaciones a la hora de estudiar el pasado ya que “la cronología más extensa que existe hoy día sólo cubre los 12.000 años más recientes”, por lo que no se puede retroceder en el estudio del clima más allá de dicha fecha, según Trouet.

A ello hay que sumar el “reducido número de muestras procedentes de los trópicos y de África”, por lo que sería preciso ampliar los datos disponibles para confirmar hechos como por ejemplo la disminución de la actividad solar con la cantidad de huracanes en el Caribe, debido al descenso de temperaturas de la superficie marina.

Esta experta ha añadido que su libro fue escrito para “todo tipo de públicos, no necesariamente con formación científica”, con objeto de “transmitir lo emocionante que puede ser la ciencia” y que cada vez “más personas conozcan la dendrocronología y los descubrimientos de gran alcance utilizando algo tan simple como los anillos de los árboles”.

Trouet también se ha quejado de la ausencia de mujeres en este campo concreto de estudio, ya que “aunque la situación ha mejorado en el último decenio, no es suficiente” y existe un “desaprovechamiento de las capacidades de las mujeres científicas”. EFEverde




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