ANIMALES NATURALEZA

Nace en el termitero del Bioparc un oricteropo, también llamado cerdo hormiguero

La cría de oricteropo con su madre. Foto cedida por Bioparc

Un oricteropo, también llamado cerdo hormiguero, ha nacido en Bioparc València, que alberga el único grupo reproductor de España y es uno de los centros más importantes del mundo en la conservación de esta especie bastante desconocida para el público.

Se trata de una de las especies que más llama la atención por su extravagante aspecto, pues su hocico recuerda al de un cerdo, su desproporcionada cola parece de un canguro, las orejas asemejan a las de un enorme conejo y con sus fortísimas y afiladas garras es capaz de excavar grandes madrigueras con una fuerza equiparable a tres hombres.

La cría recién nacida ha pesado 1,9 kilos, y hasta que alcance los 2,5 kilos se controla que se alimente correctamente y se mantiene una estricta vigilancia de la temperatura y humedad del ambiente, según fuentes del parque, que explican que la familia de oricteropos (Orycteropus aferque) habita en la zona del termitero del hábitat africano de Bioparc.

Cada noche, sus cuidadores efectúan una revisión exhaustiva de la cría, de la que todavía se desconoce el sexo, la limpian, pesan e hidratan su piel, mientras que para favorecer el bienestar de la madre y el recién nacido, permanecen separados del padre y todavía no están a la vista del público.

Bioparc se ha convertido en un centro de referencia en la conservación de esta singular especie incluida en la ‘Lista Roja’ de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Unico grupo reproductor en España

Dentro del programa internacional para su preservación (ESB), la pareja formada por la hembra Danny y el macho Charly es el único grupo reproductor en España, y ya ha tenido varias crías que han sido trasladadas a otros centros siguiendo las directrices de los expertos internacionales, la ultima el pasado año.

El oricteropo es de hábitos nocturnos y duerme profunda y placenteramente durante el día, mientras que despierta al oscurecer y comienza su frenética actividad en la amplia zona exterior.

En estado silvestre se alimenta de hormigas y termitas y utiliza sus potentes sentidos del olfato y del oído para localizar a sus presas, de forma que una vez detectada la zona de mayor densidad de ellas, cava con gran rapidez e introduce su larga y pegajosa lengua de 30 centímetros de longitud, con la que puede llegar a comer en una noche 50.000 insectos. EFEverde

 




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