URUGAY MUJICA

Mujica eclipsa con su presencia las cataratas más imponentes del mundo

  • “Pero no me miren a mí, eso es mucho más importante”, decía Mujica a los turistas, señalando el torrente de agua que caía a sus espaldas en el principal salto de las cataratas, llamado Garganta del Diablo, con 80 metros de caída libre

  • “Cuando uno ve un espectáculo como este de las cataratas entiende por qué hay que proteger la naturaleza”, declaró Lucía Topolansky

Mujica eclipsa con su presencia las cataratas más imponentes del mundo El expresidente uruguayo José Mujica en el Parque Natural de Iguazú. EFE/Santi Carnieri

Santi Carneri.- EFEverde.- El expresidente uruguayo José Mujica recorrió hoy las cataratas de Iguazú y, aunque intentó evitarlo con su natural discreción, terminó por ser el centro de atención de cientos de turistas latinoamericanos y de todo el mundo que visitaban ese impactante tesoro de la naturaleza.

“¿Ese es el Pepe?”, fue la frase más escuchada esta mañana entre los viajeros que visitaban el lado brasileño de las cataratas de Iguazú, compartidas con Argentina, y que se dieron cuenta de la presencia de Mujica y de su mujer, Lucía Topolansky.

Pese a llevar gafas de sol y una gorra encajada hasta la orejas, el anonimato de Mujica duró solo unos minutos.

En cuanto descendió del automóvil que le trajo al parque, apenas pudo caminar unos metros antes de que un turista francés se percatase de que el anciano que caminaba despacio a su lado era el antiguo guerrillero y exmandatario uruguayo.

Mujica,aunque intentó evitarlo con su natural discreción, terminó por ser el centro de atención de cientos de turistas que visitaban ese impactante tesoro de la naturaleza.

Mujica,aunque intentó evitarlo con su natural discreción, terminó por ser el centro de atención de cientos de turistas que visitaban ese impactante tesoro de la naturaleza. EFE/Santi Carneri

Foto por aquí, foto por allá, con paciencia y cariño, el ahora senador atendía a todas las solicitudes, vítores, aplausos y abrazos.

“Pero no me miren a mí, eso es mucho más importante”, decía Mujica a los turistas, señalando el torrente de agua que caía a sus espaldas en el principal salto de las cataratas, llamado Garganta del Diablo, con 80 metros de caída libre.

Pero no había manera. Peruanos, argentinos, uruguayos, chilenos, incluso algún británico quiso tomarse una foto con Mujica.

“¡Solo quiero darle un beso!”, gritaba Erna Quel, una guía turística argentina. Y se lo dio, pero primero le pidió permiso a su mujer y también senadora.

“Es un divino, es el pueblo, refleja la humildad y la honestidad, por eso lo quise besar”, dijo a Efe la guía, emocionada y mojada por el incesante rebote del agua de las cataratas.

Mujica y Topolansky fueron acompañados por el jefe del Parque Natural de Iguazú, Ivan Carlos Baptiston, quien les fue relatando las características del inmenso conjunto de 75 cascadas, con un millón y medio de litros desplomándose cada segundo en el río Iguazú.

“Seguramente los griegos no conocían esta catarata, sino hubieran colocado el Olimpo acá cerca”, dijo a Efe Mujica tras su paseo.

El expresidente consideró “conmovedor el trabajo de la naturaleza” y aseguró no poder traducir en palabras lo que había sentido.

“Tienen la fortaleza de la imagen, es algo tan grandioso que es una pena que los latinoamericanos no las conozcan, debería ser una especia de reliquia para los latinoamericanos para visitar, aunque sea con mucho sacrificio, al menos una vez en la vida”, expresó.

Lucía Topolansky (i) dijo que "Cuando uno ve un espectáculo como este de las cataratas entiende por qué hay que proteger la naturaleza".

Lucía Topolansky (i) dijo que “Cuando uno ve un espectáculo como este de las cataratas entiende por qué hay que proteger la naturaleza”. EFE/Santi Carnieri

Iguazú, el “Agua Grande” de Suramérica, es como quedaron bautizadas las cataratas en tupí-guaraní, un espectáculo que hace cinco siglos hipnotizó al conquistador español Álvar Núñez Cabeza de Vaca cuando buscaba un camino hacia Asunción, la capital de Paraguay.

A pesar del poderío de la naturaleza, de las miles de posibilidades de tomar maravillosas fotografías del agua y la selva, los visitantes del parque parecían olvidarlo todo al ver el tranquilo paso de Mujica y su empatía con la gente.

Lucía Topolansky llama a la conservación del medio ambiente

Topolansky aprovechó la ocasión para hacer un llamado a la conservación del medio ambiente. Pidió un equilibrio entre el avance del trabajo y de la producción y de los recursos naturales.

“Cuando uno ve un espectáculo como este de las cataratas entiende por qué hay que proteger la naturaleza”, declaró a Efe.

También les acompañó en su recorrido el alto representante general del Mercosur, Florisvaldo Fier, quien alabó la conservación natural de la zona y dijo que “es un ejemplo de integración”.

Con este paseo terminó la visita de Mujica a la Triple Frontera, compuesta por la paraguaya Ciudad del Este al norte, la argentina Puerto Iguazú al sur y la brasileña Foz do Iguaçú entre ambas, a donde llegó para pedir una mayor integración latinoamericana para afrontar el futuro económico de la región. EFEverde




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