MARIO MOLINA

Muere a los 77 años de edad el mexicano Mario Molina, Nobel de Química 1995

Mario Molina, premio Nobel de Química 1995. EFE/Francisco Guasco

México ha perdido al Premio Nobel de Química 1995, Mario Molina, uno de sus científicos más brillantes, reconocido por su compromiso con el medioambiente y por ser una voz crítica dentro de la comunidad científica mexicana. El experto, en temas como la capa de ozono, falleció a los 77 años de edad en Ciudad de México.

Desde sus estudios sobre la capa de ozono que le merecieron en 1995 el Nobel de Química, Molina se dedicó a la investigación a favor del medio ambiente y a la búsqueda de soluciones, las cuales consideraba le correspondían a la sociedad en su conjunto.

Fundador en 2005 del centro de investigaciones que lleva su nombre, Molina trabajó los últimos años en temas de energía y medioambiente con atención al cambio climático y la calidad del aire e impulsó acciones globales a favor del desarrollo sustentable.

Durante la pandemia de coronavirus que ha dejado más de 82.000 muertos en México, Molina fue unas de las voces más sensatas que se pronunció sobre el uso de la mascarilla para reducir los contagios, en contra de las decisiones oficiales que lo minimizaron.

El Centro Mario Molina aseguró que el científico muere “siendo un mexicano ejemplar que dedicó su vida a investigar y a trabajar en favor de proteger nuestro medio ambiente. Será siempre recordado con orgullo y agradecimiento”.

Molina es uno de los tres mexicanos que han recibido un Premio Nobel (1995) junto con el poeta Octavio Paz (Literatura, 1990) y el diplomático Alfonso García Robles (de la Paz, 1982).

Diplomado en la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Molina recibió el Nobel de Química 1995 con Frank Sherwood por sus investigaciones sobre la química atmosférica y la desintegración de la capa de ozono que publicaron en 1974 en la revista Nature.

El estudio sobre la capa de ozono

Molina y Sherwood (1927-2012) previeron en su estudio que los gases clorofluorocarbonos (CFC), usados en refrigeradores y aerosoles causarían un agujero en la capa de ozono que facilitaría la filtración de rayos ultravioleta a la Tierra y provocaría enfermedades y graves afectaciones en los ecosistemas.

Gracias a su descubrimiento, se logró un consenso internacional para la adopción del Protocolo de Montreal de 1987, que prohibió el uso de gases CFC logrando estabilizar los niveles de ozono, que siguen recuperándose a día de hoy.

Galardonado a lo largo de su carrera con más de 40 doctorados honoris causa, Molina fue también el primer mexicano en recibir la Medalla Presidencial de la Libertad, que le otorgó el presidente Barack Obama (2009-2017), de quien formó parte de su consejo asesor de ciencia y tecnología.

Reacciones y condolencias

La UNAM, institución en la que se educó y a la que se mantuvo siempre ligado, expresó su pésame por el deceso de este “distinguido” universitario mediante un mensaje y un video en redes sociales para honrar su vida y trayectoria.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, lamentó la muerte y envió abrazos a la familia y amigos de Molina a quien calificó como un “destacadísimo científico mexicano, defensor del medio ambiente y Premio Nobel de Química”.

A las condolencias se sumaron decenas de funcionarios entre ellos el canciller Marcelo Ebrard, además del titular de la Secretaría de Educación, Esteban Moctezuma, y la Jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.

Ebrard lamentó “profundamente” el fallecimiento de Molina a quien calificó como “un científico comprometido y capaz. Abrazo solidario a sus familiares y amigos”, apostilló.

Moctezuma también se unió a los mensajes de condolencias al señalar que “Queda su notable ejemplo para la niñez y la juventud”.

En un mensaje en las redes sociales, Sheinbaum, destacó que Molina “dedicó su vida para que el conocimiento científico ayudara a mejorar el medio ambiente y los recursos naturales del planeta y de nuestra Ciudad”.

La Cámara de Diputados, que se encuentra en una discusión para disolver un centenar de fideicomisos, guardó un minuto de silencio en memoria de Molina.

Molina “fue una de las mentes más brillantes de la historia de la ciencia en México, ingeniero químico destacado por su contribución universal al conocimiento científico de la naturaleza química de la atmósfera terrestre y los cambios necesarios para revertir el deterioro ambiental”, señaló la Cámara de Diputados.

El Sistema de las Naciones Unidas en México subrayó la importancia de las investigaciones del científico mexicano que condujeron al Protocolo de Montreal de las Naciones Unidas, un acuerdo internacional para proteger la capa de ozono. EFEverde




Secciones:            
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com