CORONAVIRUS MINERÍA

Estudio denuncia la presión minera sobre comunidades indígenas en la pandemia

Activistas denuncian que Brasil entrega sus reservas amazónicas a la minería. Activistas denuncian Brasil entrega sus reservas amazónicas a la minería. EFE/Marcelo Sayão/ARCHIVO

Más de 3.000 mineros en 18 países han resultado contagiados por el coronavirus al no haber parado la actividad minera, que ha sido declarada “esencial” por algunos gobiernos, mientras defensores ambientales han sido asesinados o amenazados por sus protestas, según un informe internacional.

El análisis ha sido elaborado entre otras organizaciones por: Earthworks (EEUU), Institute for Policy Studies-Global Economy Program (EEUU), London Mining Network (Reino Unido), MiningWatch Canada, TerraJusta, War on Want (Reino Unido) y Yes to Life No to Mining.

La minería declarada actividad “esencial” 

El estudio recoge una descripción de las situaciones analizadas junto con las comunidades y organizaciones sociales con las que sus autores trabajan en América, Asia y el Pacífico, Africa continental y Europa.

Pero también se han analizado casi 500 artículos de prensa, informes de empresa y de la sociedad civil, de los cuales 180 están directamente ligados a preocupaciones expresadas por comunidades afectadas y/o trabajadores, según un comunicado.

La minería es una de las industrias más contaminantes, sin embargo, en algunos países ha sido declarada “esencial”, permitiéndose incluso su actividad en medio de la paralización mundial provocada por la pandemia de la COVID-19, denuncian.

Como consecuencia, en muchos lugares donde se desarrollaban esta actividad se han convertido en puntos de contagio de la pandemia, poniendo en grave riesgo a los trabajadores y comunidades indígenas y campesinas aledañas, aseguran los firmantes.

Puntos de contagio del coronavirus

Más de 3.000 mineros en 18 países han resultado contagiados, con el peligro de que la pandemia se propague en poblaciones ya de por sí vulnerables por enfermedades preexistentes relacionadas con la actividad minera.

Es el caso de brotes de la COVID-19 en las minas de Cobre Panamá (Panamá), Antamina (Perú), Lac des Iles (Canadá) y Olimpiada (Rusia).

Según los analistas, la falta de pruebas del virus, y de vigilancia podrían significar que el número de contagiados sea aún mayor.

Los autores señalan además que muchos defensores ambientales han sido asesinados como en Colombia o México (no especifica datos) o amenazados por protestar contra la actividad minera en sus localidades.

Cambio de la legislación ambiental

En Ecuador, Honduras, Filipinas o Turquía sus gobiernos o empresas están utilizando la pandemia para reprimir las protestas, denuncian, y añaden que en algunos casos, se están implementando nuevas legislaciones que podrían criminalizar aún más la protesta o permitir mayor represión.

En Brasil, el gobierno de Jail Bolsonaro ha otorgado cientos de concesiones mineras y está intentando aprobar legislación que permitiría una mayor apertura de territorios indígenas a la minería.

El ministro brasileño de Medio Ambiente, Ricardo Salles, sugirió en un consejo de ministros en abril pasado modificar las leyes ambientales y agrícolas aprovechando la pandemia, según consta en un polémico vídeo publicado hace unos días por orden del Tribunal Supremo.

“Exigimos que se detenga inmediatamente cualquier actividad económica en nuestros territorios”, señala Nara Baré, coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Amazonía brasileña (COIAB), “es la única forma de garantizar la protección de todos nuestros niños, mujere, jóvenes, hombres y ancianos”.

Los firmantes denuncian que las personas afectadas por la minería enfrentan otras pandemias, como son la sanitaria, la económica, de violencia, de militarización y de presión empresarial.

Esta lucha múltiple es lo que ahora enfrentan las comunidades afectadas en la defensa de sus tierras, aguas, salud y modos de vida, concluyen. EFEverde

 

Te puede interesar:

Un 13% de los activistas ambientales son asesinados, según un estudio




Secciones: