CORONAVIRUS OCÉANOS

Microorganismos marinos, eficaces “bancos de prueba” para combatir virus

algas sargazo vista aérea Microorganismos marinos, eficaces "bancos de prueba" para combatir virus. EFE/Juan Valdivia/Archivo

Sumidos en una crisis sanitaria sin precedentes, descuidar los océanos y su biodiversidad podría conllevar la pérdida de especies marinas muy valiosas como algunas algas rojas, cuyo estudio ha demostrado su “eficacia” contra el coronavirus de la actual pandemia.

Microorganismos marinos como esponjas y macroalgas, más que un escudo frente a los virus, son un importante “banco de pruebas” contra las infecciones víricas desde hace 4.500 millones de años, explica en una entrevista con EFEverde el catedrático de biología de la Universidad de Granada (UGR) Pedro Sánchez Castillo, quien lamenta que especies marinas muy valiosas estén en vías de extinción.

Pedro Sánchez Castillo, catedrático de Biología de la UGR. EFE/UGR

El investigador incide en “aprender” de estos microorganismos, que han evolucionado desplegando “potentes estrategias” frente a infecciones de carácter vírico, teniendo en cuenta, que, en un mililitro de agua, pueden hallarse millones de virus.

1.- ¿Son los océanos un reservorio de biodiversidad, un escudo frente al virus? ¿Cómo nos pueden proteger en estos momentos?

Por supuesto, recordemos que los océanos ocupan las dos terceras partes de la superficie de nuestro planeta y que en ellos surgió la vida. A diferencia del área terrestre, su explotación podemos calificarla de “blanda” hasta bien entrado el siglo XVII, cuando comienza la captura masiva de ballenas y la contaminación generalizada a principios del siglo XIX con la introducción de los motores, primero de vapor y después de tipo diésel.

La masificación turística de las zonas litorales acentuó el problema de las grandes ciudades de nuestra costa generando problemas como la sobrepesca y muy especialmente el vertido de aguas residuales sin depurar, que aún se mantiene en ciertas zonas.

La falta de solución a estos problemas locales ha iniciado, a lo largo de los últimos 50 años, un proceso de desaparición de las especies más sensibles, de forma que la biota marina empieza a correr peligro. Ya se han extinguido, o desaparecido localmente, un buen número de especies, se calcula que, además de grandes mamíferos marinos, se han extinguido especies de moluscos, peces e incluso algún alga.

Más que un escudo frente a los virus, los organismos marinos constituyen un “banco de pruebas” donde la evolución ha desarrollado distintas estrategias para luchar contra las infecciones víricas.

Hemos de tener en cuenta que hay estimaciones de hasta varios millones de virus en un mililitro de agua. Ciertos virus son capaces de eliminar densos bancos de algas microscópicas de especial interés en la regulación del clima, pues sus metabolitos pueden influir en el efecto albedo y por lo tanto afectan indirectamente al clima de determinadas zonas oceánicas.

Pero quizás un aspecto de especial interés sea la acción de ciertas glucoproteínas ligadas a la pared celular de algunas macroalgas (lectinas) que actúan como barreras a la penetración de los virus en el interior de las células del alga.

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Los organismos marinos son un “banco de pruebas” donde la evolución ha desarrollado distintas estrategias para luchar contra las infecciones víricas. EFE/EPA/LUKAS COCH

 

2.- En su artículo comenta que algunas sustancias han resultado especialmente interesantes contra coronavirus, incluso con prometedores resultados como terapia contra la COVID19. La obtención masiva de dichas sustancias como proteínas recombinantes, a través de bacterias, levaduras o tabaco serían soluciones que ya tendríamos que estar ensayando, si no para esta pandemia, sí para las posibles siguientes. ¿A qué tipo de sustancias se refiere y cómo actuarían en un hipotético caso contra COVID-19 u otras pandemias?

La sustancia referida es precisamente una lectina procedente de la pared celular de un alga roja del género Griffithsia, sustancia conocida como griffithsia (GRFT) que tiene una especial afinidad por una estructura de la pared de ciertos coronavirus, uniéndose a ella e impidiendo así su entrada a la célula. Ciertos ensayos han mostrado eficacia contra el coronavirus de la actual pandemia.

La especie de alga roja productora de esta sustancia ha sido citada históricamente en las costas de Andalucía y de otras zonas de España, pero en la actualidad es una de esas especies que posiblemente se encuentre en proceso de extinción.

Pero no es la única especie de alga roja que desarrolla propiedades antivirales, también otras de los géneros Ceramium y Polysiphonia han sido investigadas por su actividad antiviral, mostrando igualmente una clara acción contra determinados virus.

Otros grupos, como las cianobacterias, también se encuentran en el foco de los investigadores para la obtención de otros metabolitos tales como cianovirina, microvirina o scytovirina.

Estos géneros están ampliamente representados en nuestras costas y aguas dulces, por lo que sería muy interesante investigar su potencialidad local. Las sinergias que se están produciendo entre diferentes grupos de investigación de los campus de excelencia internacionales como CEI·Mar y CEI Biotic pudieran ser un primer paso para iniciar proyectos de investigación sobre esta serie de interesantes especies presentes en nuestras aguas marinas y dulces, muy escasamente estudiadas.

3.- ¿El desafío de reconstruir la vida marina sería posible si se tomaran medidas rápidas para evitar un punto de inflexión en el que el colapso sea irreversible?

Soy optimista por naturaleza, por lo que evidentemente pienso que sí. Pero esta recuperación necesitaría de una especial vigilancia por parte de centros especializados en el conocimiento, gestión y divulgación del medio marino, desde el Instituto Español de Oceanografía (IEO), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), las universidades y centros como el Aula del Mar CEI·Mar-UGR y su proyecto de laboratorio de riesgos marinos que queremos potenciar desde la Universidad de Granada y nuestros dos campus de excelencia: CEI·Mar y CEI Biotic.

Bajo mi punto de vista hay cuatro amenazas que debemos atajar de forma urgente: plásticos y sus derivados, acidificación, incremento del nivel del mar y adecuada depuración de aguas residuales, y quizás no precisamente por este orden.

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Hay que atajar de forma urgente: plásticos, acidificación, incremento del nivel del mar y adecuada depuración de aguas residuales. EFE/Marcelo Sayão

Estos son los elementos que, junto a la importancia de la conservación de la biodiversidad marina y de su zona de ecotonía, trabajamos con los escolares de la costa de Granada en el proyecto Mimar mi mar’, una de las actividades que llevamos a cabo desde la citada Aula del Mar.

4.-  ¿Esta pandemia da un respiro a los océanos en particular y al medio ambiente en general?

Sinceramente, creo que no. La actividad industrial, y comercial en general, comenzará pronto y todo volverá a su situación de pre-colapso.

Solo sería posible mejorar si tomáramos conciencia de que al igual que estamos “doblegando” la curva de evolución de la pandemia, debemos hacer lo mismo con la de la escalada de destrucción ambiental.

Solo si las ayudas europeas exigieran un cambio de ritmo, hacia políticas verdes y azules donde la conservación y la sostenibilidad sean partes esenciales de la ecuación del nuevo modelo de desarrollo, sería viable este importante cambio. Pero esto no será gratis para el ciudadano, deberemos renunciar a la globalización económica con todo lo que eso significa a nivel de renuncia de derechos adquiridos.

5.- ¿La crisis que estamos viviendo hace más evidente la urgencia medioambiental?

Considero que sí, cada vez está más clara la interrelación entre destrucción ambiental y la aparición de enfermedades.

El ritmo de vida de las grandes ciudades y su capacidad de destrucción de sus respectivos entornos, la vida acelerada como consecuencia de irresponsables políticas de concentración humana y desplazamientos en masa a los centros de trabajo… Creo que una de las pocas enseñanzas positivas que vamos a extraer de esta crisis es la capacidad de teletrabajo y facilidad de estar comunicados a distancia.

Hemos de plantearnos la recolonización de la España vaciada y la vuelta a la naturaleza, tratando de planificar una sociedad más natural y en equilibrio con el medio ambiente. El avance tecnológico en telecomunicaciones facilitará, sin duda, este proceso.

6.- ¿Esta crisis sanitaria, social y económica debería recordarnos otra igual o más compleja en su gestión como es la del cambio climático?

Tanto el cambio climático como el cambio global están íntimamente relacionados con la destrucción de la naturaleza y la contaminación galopante de las últimas décadas. Es necesario poner fin a esta forma de desarrollo, hemos de plantearnos seriamente nuevos modelos.

7.- ¿Es la solidaridad científica global lo único que puede detener el coronavirus ?

Evidentemente, la solidaridad, sin apellidos, es una de características humanas que nos puede ayudar a salir de esta crisis.

8.- Desde su papel como biólogo especialista e investigador, ¿qué aportaría para derrocar esta pandemia?

La masificación turística de los litorales afecta la costa y genera problemas como la sobrepesca y muy especialmente el vertido de aguas residuales sin depurar. EFE/ Sergio G. Cañizares

Demasiado tarde para aportar nuevas ideas sobre la solución de esta pandemia. Están en marcha las investigaciones que probablemente nos lleven a la consecución de una vacuna y de los medicamentos que puedan paliar las fases finales de la misma. Espero que se estén ensayando toda esa nueva batería de sustancias que he comentado, alguna de las cuales podría contribuir a generar nuevos medicamentos.

Para la siguiente, además del cambio de vida propuesto en líneas anteriores, una adecuada exploración de la biodiversidad, fundamentalmente marina (no es necesario repetir que conocemos menos el océano que la superficie de la luna o el espacio exterior).

El estudio de sus múltiples metabolitos secundarios, fundamentalmente de microrganismos y mesorganismos, que vienen luchando contra los virus y las bacterias desde hace aproximadamente 4.500 millones de año. Nos queda mucho que aprender de ellos. Estos organismos, fundamentalmente macroalgas y esponjas, han desarrollado una potente estrategia de lucha biológica contra los virus. EFEverde

 

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