ENERGÍA BIOCOMBUSTIBLES

Mercedes Ballesteros (Ciemat): Es necesario perfeccionar la tecnología para biocombustibles

Mercedes Ballesteros (Ciemat): Es necesario perfeccionar la tecnología para biocombustibles Foto de uso editorial cedida por Ciemat, de la División de Renovables, Departamento de Energía. EFE

La tecnología para la bioeconomía tiene aún que "madurar", un proceso importante en el que España está trabajando, porque toda la fracción orgánica de la basura es susceptible de ser transformada en biocombustible, con lo que se genera un doble beneficio: reciclar y generar energía a partir de los desechos.

“Se pueden utilizar materias primas residuales que ahora mismo crean problemas de eliminación y contaminación” en la producción de biocombustibles, explica la Jefa de la División de Energías Renovables, del Departamento de Energía, del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), Mercedes Ballesteros.

Doble beneficio en la producción de biocombustibles

Con ello “se estaría generando un doble beneficio”: reciclar y generar energía, sostiene Ballesteros, en una entrevista a Efeverde con motivo de la celebración de la CHEMPLAST Expo, entre el 6 y 8 de noviembre próximos en Madrid, donde se podrán conocer los últimos avances en la industria química, del plástico y de las tecnologías aplicadas a estos sectores.

Con esa idea es con la que “trabajamos en el Ciemat, donde estamos comprometidos en la producción de biocombustibles tanto sólidos, como líquidos y gaseosos para ser una alternativa limpia y renovable a los derivados del petróleo”, señala la experta.

Básicamente, “en el caso de la producción de biocombustibles líquidos tenemos basado nuestro trabajo en el etanol y otros bioproductos a partir de biomasa lignocelulósica como la paja, los residuos forestales o la fracción de los residuos sólidos urbanos, explica Ballesteros.

La biomasa residual permite el aprovechamiento de todo lo que se genera en el sector agrícola y todas aquellas partes del cultivo que no se aprovechan para alimentación, explica esta responsable del Ciemat, y añade que se optó por esta alternativa cuando hubo voces de protesta al destinar productos alimenticios a la generación de biocombustibles.

De la industria ganadera se pueden aprovechar los residuos que originan las camas y la deyección de los animales, que se transforman en biometano.

Biorefinerías

El concepto es que nos tenemos que ir preparando para una “era postpetróleo”, según Ballesteros, primero porque “el petróleo no es inagotable y llegaremos al pico donde tendremos que empezar a reducir”, porque es una fuente cada vez “menos conveniente” por el tema de las emisiones de gases de efecto invernadero y de CO2.

“Ahora mismo no podemos prescindir del petróleo porque supondría un gravísimo problema para la industria y la industria química, porque casi todo lo que nos rodea son derivados del petróleo, fibras sintéticas, plásticos, materiales compuestos, fertilizantes.

“Tenemos que buscar alternativas y en ese concepto la biomasa puede ser una alternativa para sustituir cada uno de los productos que ahora obtenemos del petróleo”.

Con esa misma filosofía de que en una refinería un barril de petróleo se craquea y da una serie de productos, con esa misma filosofía se ha acuñado el concepto de biorefinería, que es una instalación que lo que hace es transformar una amplia variedad de biomasas agrícolas, forestales, agroalimentarias en una variedad de productos finales como: biocombustibles, bioenergía, bioplásticos, biomateriales, biofertilizantes.

Esa instalación intermedia que transforma la biomasa en productos finales es lo que llamamos biorefinería, que no es un concepto nuevo, porque cualquier instalación que convierta la biomasa o bioproductos orgánicos en productos finales es una refinería, eso quiere decir que una planta que transforma el cereal en etanol, compuestos para alimentación animal en CO2, en energía, ya es una refinería.

Bioplásticos

La misma industria química que está desarrollando el plástico, es la que está desarrollando bioplásticos, que ya están llegando al mercado, con las mismas ventajas y cualidades del plástico derivado del petróleo en cuanto a dureza y biodegradable, porque van a estar compuestos de productos orgánicos, según Ballesteros.

Todo el tema de bioplásticos va a tener mucho desarrollo en el futuro porque se van a producir con tecnología menos contaminante y con materia prima como la biomasa. Además, van a tener más biodegradación con lo cual van a desaparecer antes del medioambiente.

Se pueden producir bioplásticos a partir de ácido láctico, microorganismos que producen phas que tienen características muy parecidas al plástico y se están comercializando con una tendencia creciente a crecer.

Industria del textil

Una biorefinería puede hacer mucho en cuanto a pigmentos para la industria textil, que ahora es un problema importante porque muchos vienen de productos del petróleo y son muy contaminantes.

Al fin y al cabo sustituir también la industria del textil basada en productos no orgánicos -fibras sintéticas-, ahí hay un amplio campo para desarrollar productos derivados de la biomasa para sustituir las fibras sintéticas. Por supuesto, la industria del textil es otra de las grandes objetivos de las biorefinerías, asegura la directora de Renovables del Ciemat.

En el Ciemat se trabaja ahora mismo en un proyecto de la Unión Europea para la construcción de una biorefinería con los residuos sólidos urbanos y con biometano, que puede ser una alternativa en el transporte para sustituir al gas natural”.

Un dato especialmente significativo cuando se habla de bioenergía y aplicaciones bioenergéticas de la biomasa, según Ballesteros, es la creación de puestos de trabajo por medio de los sistemas de abastecimiento, ligados al mundo rural y al tema de la despoblación.

Empleo verde

Según datos de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), en 2017, el sector de los biocarburantes en España supuso la creación de 4.325 de empleos directos e indirectos.

“En España tenemos una cuenta pendiente con la limpieza adecuada de los bosques”, que se puede aprovechar para producir biocarburantes y evitar en verano los incendios forestales, “un verdadero atentado a nuestro patrimonio natural”.

“Toda fracción orgánica de la basura que se lleva a estabilización y vertederos es susceptible de ser transformada en biocombustibles para los vehículos”, asevera la experta.

Sin embargo, ahora es necesario desarrollar “tecnologías poco maduras” en esta industria potente, en la que actualmente trabajan Europa, Estados Unidos, Canadá o Brasil, que están haciendo un esfuerzo porque hay pocas plantas comerciales en el mundo con “tecnología incipiente de mucho desarrollo”.

Los biocombustibles ayudarán a crear además fuentes de empleo y crecimiento económico para países de donde actualmente llega mucha migración, explica Ballesteros, como países del África y Latinoamérica donde las condiciones climáticas permiten el cultivo de productos aptos para estos procesos.

Madurar las tecnologías 

Es necesario llevarlas al mercado e intentar que se reduzcan los costes, que la industria gane confiabilidad en las tecnologías y el consumidor gane confianza en los biocarburantes.

La industria que logre ese desarrollo tecnológico tendrá una situación privilegiada para vender plantas de transformación a terceros, asegura.

“Ahora mismo es una carrera importante en la que España está participando” con Repsol, Acciona o Abengoa, sostiene.

“El petróleo no deja de ser una biomasa vieja cuando la biomasa quedó enterrada por los movimientos geológicos durante millones de siglos y años, dice la experta, y añade, esto lo que ha hecho es que la biomasa, igual que el carbón, luego ha tenido una serie de transformaciones en los depósitos geológicos que ha hecho que pierdan oxígeno y se transforme en un hidrocarburo.

Pero a partir de la biomasa podrían sustituir todos los productos que hoy en día se obtienen del petróleo, otra cosa es que seamos capaces de hacerlo a un coste competitivo con los derivados del petróleo ahora mismo.

Camino a la bioeconomía

La industria del petróleo se lleva desarrollando desde hace mucho tiempo y las biorefinerías son recientes, tardaremos más o menos tiempo, pero las políticas de la Unión Europeo nos dirigen a lo que ahora llamamos bioeconomía, pasemos a una bioeconomía basada en la biomasa, porque el petróleo será cada vez menos conveniente.

Además, la biomasa no emite gases de efecto invernadero (GEI), concluye Ballesteros, decimos que la biomasa es neta desde este punto de vista. EFEverde




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