«El Mediterráneo es uno de los lugares clave de la biodiversidad del planeta y también uno de los más amenazados del mundo», señaló este jueves Antonio Troya, director del Centro para la Cooperación Mediterránea de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en una conferencia de prensa.
Las iniciativas, algunas nuevas y otras ya existentes, así como su financiación y encaje entre sí, se han discutido durante el congreso de UICN que se desarrolla en Marsella (Francia), y debatidas en una rueda de prensa telemática.
Un ejemplo es la propuesta de cooperación entre España, Francia, Italia y Mónaco para establecer una zona en el noroeste del Mediterráneo, en colaboración con la Organización Marítima Internacional (OMI), para proteger a los grandes cetáceos y otras especies migratorias.
Otra iniciativa presentada fue el Fondo Posidonia, puesto en marcha por el gobierno regional de las Islas Baleares para defender los bosques submarinos de esta planta.
Tres informes presentados en el congreso recalcaron la «urgencia de actuar para revertir» la situación actual, ya que la región mediterránea se calienta un 20 % más rápido que el resto del mundo, señaló UICN en un comunicado.
Las entidades señalaron también la necesidad de aumentar la financiación y coordinación en la inversión de los fondos. «La movilización de fondos para la conservación marina y terrestre es vital» para mantener las campañas, afirmó Susana Salvador, secretaria ejecutiva de ACCOBAMS (el acuerdo para la protección de los cetáceos en el Mediterráneo y el mar Negro).
La iniciativas oscilan entre la limitación del uso de plásticos que acaban luego vertidos en el Mediterráneo hasta la mejor gestión del agua dulce en las zonas costeras, que afrontan cada vez más problemas hídricos a causa del calentamiento global. EFEverde