Desarrollo sostenible

Máximo Torero (FAO): “El desperdicio baja y los ingresos suben si la caducidad marca el precio”

Máximo Torero. Cedida por FAO/Alessandra Benedetti.

Jorge Molina (Texto)  30 junio 2021. -Máximo Torero, economista jefe de la FAO (organización para la alimentación y la agricultura de Naciones Unidas) desde 2019, es especialista en el análisis de la pobreza y desigualdad. En esta entrevista a Efeverde, mediante cuestionario, defiende la actuación para evitar el desperdicio alimentario, con el ejemplo del sistema de abaratar cada día un poco más el producto a medida que se acerca su caducidad. Su aplicación en una cadena española permitió reducir los sobrantes en un 32,7%.

¿Cuánto supone el desperdicio de alimento?

Nuestros últimos cálculos estiman que alrededor del 14% de los alimentos en todo el mundo se pierde desde la producción antes de llegar al comercio minorista, por un total de aproximadamente 400.000 millones de dólares estadounidenses de pérdidas. Esto se traduce en una pérdida de 1,5 gigatonnes de CO2 equivalente que se emiten inútilmente a la atmosfera.

¿Qué solución defiende la FAO?

Un ejemplo práctico son las etiquetas electrónicas para que se haga automáticamente un descuento en los precios de los productos alimentarios a medida que se acerca su fecha de caducidad, llevando un inventario continuo de los productos según sus fechas de caducidad que se conecta con los sistemas de punto de ventas de las tiendas. En una prueba experimental en un importante vendedor al por menor de España, logró una disminución media del desperdicio del 32,7% y un aumento medio de los ingresos del 6,3%.

Los compradores optaron por ese formato.

Las dos terceras partes de los consumidores que tenían la opción de elegir entre un producto con descuento con una fecha de caducidad más cercana y el mismo producto con una fecha de caducidad más lejana a precio completo eligieron el producto con descuento. Y hay otro factor en manos de los consumidores: un cambio de los sistemas alimentarios hacia la sostenibilidad podrá lograrse realmente en primer lugar gracias a las preferencias y demandas de ellos, que son los que orientan el consumo y por lo tanto el sistema productivo.

¿Existe una pérdida de la alimentación basada en la dieta mediterránea en los países donde ha sido siempre tradicional?

Trabajar y comer fuera de casa repercute directamente en la demanda de alimentos fáciles de preparar, altamente procesados o precocinados que, a menudo, son hipercalóricos y tienen un alto contenido de grasas, azúcares o sal y no contribuyen necesariamente a una dieta saludable. Por parte de los Estados, los Gobiernos deberían apostar por el restablecimiento del equilibrio de las políticas y los incentivos agrícolas para lograr una inversión más sensible a la nutrición; y la adopción de medidas normativas a lo largo de las cadenas de suministro de alimentos, centrándose en los alimentos nutritivos que favorecen dietas saludables.

¿El covid qué nos ha enseñado en cuanto a abastecimiento de comida?

Se ha perdido 11 trillones de dólares en pocos meses de valor de producción, es decir casi el equivalente a 10 veces el PIB de España, y más de una década en términos de progreso en la reducción de la pobreza, con 115 millones de personas que han ido a engrosar las filas de la pobreza extrema. Las personas hambrientas también han aumentado: si cerca de 690 millones de personas sufrieron hambre en 2019, el 9% de la población mundial, ahora ésta podría incrementarse con hasta casi 130 millones de personas más. Pero en realidad el sector primario y la industria agroalimentaria han resistido bien al embiste de la pandemia y las cadenas de suministro mundiales han funcionado correctamente en todo momento.

¿Qué está marcando el tipo de alimentación actual?

Trabajar y comer fuera de casa, y por lo tanto a buscar alimentos precocinados. La “comida rápida” que venden supermercados y otros puntos de venta, ofrecen precios más atractivos. Es decir, comer sano suele ser más lento y más caro, especialmente en las ciudades. Esto conduce a dietas poco saludables con consecuencias alarmantes para la salud y la vida de las personas, así como para las economías de los países.

¿La pérdida de variabilidad de especies agrícolas es un problema grave?

Por supuesto que es un problema. La biodiversidad es indispensable para la alimentación y la agricultura, el desarrollo sostenible y la prestación de muchos servicios ecosistémicos vitales. Unos datos para que vea la gravedad del asunto: de las 6.000 especies de plantas cultivadas destinadas a la alimentación, 9 representan el 66% de la producción de cultivos total; y de las 7745 razas locales de ganado existentes en el mundo, el 26% está en riesgo de extinción.

¿ Europa acabará abastecida agrícolamente por países de fuera?

No considero que ese escenario sea hoy por hoy realista. La UE es en su conjunto una potencia agroalimentaria.

¿Cuál es el Objetivo de Desarrollo Sostenible más prioritario en el sur de Europa, quizás la disponibilidad de agua?

La COVID-19 ha vuelto a poner de manifiesto, además, la importancia trascendental de la higiene y de un acceso adecuado al agua para prevenir y contener enfermedades. La crisis climática y sus efectos suponen claramente un desafío para toda la región mediterránea. España lleva décadas trabajando en soluciones sostenibles para aumentar la oferta y, sobre todo, reducir la demanda. Para hacer más con menos, en primer lugar, hay que reconocer el valor del agua, es decir, hay que asignar correctamente su precio.

¿La tensión política en España es perjudicial para los ODS, al tapar lo urgente a lo importante?

En efecto, en general la mayoría de los sistemas políticos tienden a centrarse en las cuestiones más urgentes y los ciclos electorales construyen un marco temporal de unos 4 años, mientras que la planificación para hacer frente a los desafíos climáticos, los ODS o el reto de transformar los sistemas alimentarios por ejemplo, requieren una visión a medio y largo plazo.




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