RIOS INFRAESTRUCTURAS

Mas de un millón de barreras cortan el paso a los rios europeos

Proyecto Ambere, Atlas de Barreras

Rafael González.-  Madrid, 17 dic (EFEverde).- Al menos 1,2 millones de barreras transversales, entre grandes presas y numerosas estructuras de menor altura como azudes, entubados, compuertas, vados o rampas, convierten a los ríos de Europa en los “más divididos del mundo” y pueden estar detrás de “gran parte de la desintegración de los ecosistemas fluviales”.

Los ríos europeos están “muy fragmentados desde el punto de vista de la conectividad”, ha asegurado a Efeverde el profesor de biociencias acuáticas de la Universidad de Swansea, en Gales, Carlos García, quien coordina el proyecto Horizonte 2020 sobre ‘Gestión Adaptativa de las Barreras en los Ríos Europeos’ (AMBER) de la Unión Europea (UE) en el que se integra un estudio publicado este miércoles en la revista ‘Nature’.

Europa duplica la densidad de barreras presentes en sus ríos si se compara con la de países como India, Brasil, China o Estados Unidos, ha indicado García, quien precisa que la razón radica en que los entornos fluviales europeos “quizás se empezaron a utilizar antes”, por lo que “muchos de estos aprovechamientos son bastante antiguos”.

“Solemos decir que los ríos sanos son ríos fluyentes porque lo que define a un río es la capacidad del agua para moverse”, ha explicado.

Así, en el momento en que un río deja de fluir y no puede moverse “realmente pierde la esencia de lo que es el ecosistema fluvial”.

La fragmentación fluvial, ha apuntado, provoca que los organismos que habitan en el río “no se puedan mover como desearían o no puedan ocupar los mejores hábitats para desarrollar su ciclo de vida”, ha lamentado.

Además, “los sedimentos tampoco pueden desplazarse ni hay un aporte de nutrientes al estuario como tendría que ser en un río sano”.

De esta manera, “se incrementan las posibilidades de que estos organismos y el ecosistema se degraden, que especies se aíslen y que eventualmente puedan extinguirse como, por cierto, ha pasado con muchas especies migratorias”.

La investigación, iniciada en 2016 y desarrollada durante cuatro años, se ha centrado en recopilar los datos que existían sobre barreras en toda Europa, una labor que “aunque pensamos que iba a ser fácil, ha resultado muy complicada” porque, al tratarse de numerosos países, “no hay un registro central de presas ni mucho menos de otras barreras y ha habido que recopilar información de 120 bases de datos diferentes”, ha subrayado.

“Hemos ido al río a comparar lo que nos dicen las bases de datos con lo que realmente existe para llevar a cabo esa validación de campo tan importante”, ha declarado García, quien señala que “los registros presentes en los países sobre las barreras subestiman en un 71 % las estructuras que realmente encontramos”.

Por tanto, “tenemos casi 700.000 barreras en la base de datos que hemos recopilado, pero sabemos que hay otras 600.000 que existen y que no están registradas”.

España, casi hay una barrera por kilómetro de rio

Los datos recabados, según el científico, reflejan que la media de Europa es de 0,74 barreras por kilómetro fluvial y la de España se sitúa en 0,91, lo que supone “casi hay una barrera por kilómetro de río”.

Para ello, se han empleado modelos de barreras y “comprobaciones exhaustivas” sobre el terreno a partir del denominado ‘Atlas de Barreras’, primer inventario paneuropeo completo de obstáculos en los ríos elaborado dentro del proyecto AMBER.

La parte positiva, ha declarado, es que la mayor parte de estas barreras son muy pequeñas -el 68 % de ellas miden menos de dos metros de altura-, por lo que “a pesar de que reconectar los ríos no va ser fácil, numerosas barreras se pueden eliminar porque están abandonadas”.

El proyecto de investigación y desarrollo AMBER, financiado por la Unión Europea y liderado por la Universidad de Swansea, en Gales, con la participación de la Universidad de Oviedo y la asociación española AEMS-Ríos con Vida, tiene como objetivo “intentar que los aprovechamientos hidráulicos que hay en los ríos reporten los mayores beneficios posibles, pero con el menor impacto”, ha concluido Carlos García. EFEverde

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