AVES MIGRATORIAS

El marcaje de águilas calzadas revela sus migraciones y zonas de invernada

El marcaje de águilas calzadas revela sus migraciones y zonas de invernada Imagen del estudio de SEO/BirdLife sobre el águila calzada. EFE

El marcaje y seguimiento mediante GPS de un grupo de águilas calzadas han desvelado el comportamiento de estas aves migratorias que recorren cerca de 3.500 kilómetros hasta zonas del Sahel africano donde invernan, así como la influencia del cambio climático en sus pautas de conducta.

Así se desprende de la monografía sobre la ecología espacial de esta especie presentada hoy por SEO/BirdLife a partir del trabajo desarrollado por el grupo de investigación zoológica de vertebrados de la Universidad de Alicante, cuyo director, Vicente Urios, ha revelado que “la mayor parte de la población europea de águilas calzadas está en España”.

“Pensábamos que era un ave forestal, ya que nidifica en zonas de bosque de la Península Ibérica”, pero gracias a este estudio “se ha descubierto que es de distribución muy amplia por toda Eurasia” y es capaz de desplazarse hasta 75 kilómetros diarios en busca de presas en áreas abiertas.

“Son aves solitarias” ha subrayado Urios, pero “durante su migración se concentran en el estrecho de Gibraltar para cruzar juntas el mar hasta África y luego atraviesan el desierto del Sahara en frente amplio”.

Este especialista ha confirmado que las aves aguardan las condiciones meteorológicas apropiadas en el Estrecho para cruzarlo, “como si fueran peatones en un semáforo”.

Estancias de 163 días

La mayoría de estas rapaces son migratorias transaharianas, es decir, atraviesan en desierto del Sahara en un viaje que dura casi un mes, desde principios de agosto hasta principios de octubre, mientras que el regreso sucede de finales de febrero hasta los últimos días de marzo.

Una vez alcanzan sus áreas de invernada, las águilas calzadas permanecen allí “una media de 163 días”, ha precisado Urios.

Los “cuarteles de invierno” de estas aves abarcan una franja de más de 900 kilómetros de amplitud que comprende ocho países: Mauritania, Mali, Níger, Burkina Faso, Guinea, Sierra Leona, Nigeria y Chad.

Indicadores de cambio climático

No obstante, desde el decenio de 1980, los observadores han detectado un incremento del número de ejemplares que permanecen durante el invierno en la Península Ibérica, lo que demuestra lo “útiles que son como indicadores del cambio climático”.

En el último año, “de los 21 ejemplares marcados en toda España, 2 no migraron sino que se quedaron en la Albufera de Valencia, a tan solo 300/450 kilómetros de sus nidos”.

Las águilas calzadas se decantan, para pasar los meses más fríos del año, por “áreas cubiertas por vegetación herbácea con arbolado disperso, como las sabanas, y en menor medida mosaicos de vegetación y tierras de cultivo, siendo escasa las localizaciones en ambientes forestales”.

Monografía sobre esta especie

La directora ejecutiva de SEO/BirdLife, Asunción Ruiz, ha añadido que este documento “hará posible la conservación del águila calzada gracias a las zonas y hábitats que ocupa a lo largo del año”, aunque la continuidad de la especie “no corre peligro en este momento”.

La monografía sobre el águila calzada está integrada en el programa Migra, un plan de seguimiento de aves migratorias puesto en marcha en 2011 con la colaboración de Fundación Iberdrola y que ha permitido colocar dispositivos a 783 aves de 32 especies diferentes. Efeverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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