Manolo Escobar, un pionero ecologista desde el cine

Manolo Escobar, un pionero ecologista desde el cine

La denuncia de la masiva edificación que en los años 70 comenzó a transformar la lengua litoral de La Manga del Mar Menor en lo que hoy conocemos es el argumento central de "En un lugar de La Manga", una de las cerca de 20 películas protagonizadas por Manolo Escobar, fallecido este jueves a los 82 años a consecuencia de un cáncer.

Fue este largometraje, dirigido por Mariano Ozores en 1970 y coprotagonizado por Concha Velasco, José Luis López Vázquez y Manolo Gómez Bur, el primero del cine español que se fijaba en un fenómeno que se iba a extender a lo largo de todo el siglo XX y fundamentalmente por el Levante español, la sobreexplotación de la costa con fines inmobiliarios.

En la película, un jovencísimo Manolo Escobar da vida a Juan, propietario de un taller de fabricación de guitarras que vive con su abuelo en una adorable casa baja junto al mar, que los responsables de una empresa constructora tratan de adquirir para levantar en su parcela un bloque de apartamentos.

Sin embargo, consciente de la transformación que ya está sufriendo el lugar en el que nació y en el que vive tranquilo y feliz, Juan se resiste a vender, esquivando las múltiples ofertas que le proponen los dueños de la constructora, incluida la joven Alicia, encarnada por Concha Velasco, fría y ambiciosa al principio, a la que utilizan como cebo y cuya sensibilidad se adivina al final.

La ambición del ladrillo y sus feroces secuaces chocan en esta película con la sencillez de unos campechanos habitantes de La Manga del Mar Menor, a quienes resulta fácil persuadir y que sucumben sin profundizar en las consecuencias a las promesas de un mundo mejor.

Sólo la mirada romántica de Juan y de su vecina Angustias ponen algo de cordura a la manifiesta locura de la edificación masiva que colonizó la costa española en esos años.

Si bien los intereses de Juan tienen doble filo, ya que en el terreno donde se ubica su casa está enterrado un cadáver cuya localización podría poner en entredicho la dignidad familiar, el verdadero mensaje de la película es manifiestamente ecologista.

Así, el largometraje no pasa por alto la belleza de esta singular zona de la costa murciana, un cordón de tierra de 20 kilómetros de largo y en su parte más ancha 1.200 metros, que separa el Mar Mediterráneo del Mar Menor, que encierra en su interior una gran albufera y que posee al norte dos espacios altamente protegidos, las Salinas y los Arenales.

La rápida urbanización de este territorio salvaje en la segunda mitad del siglo XX lo convirtió en uno de los centros turísticos más importantes de la costa española, favorecido por su estratégica posición entre dos mares, y mayor generador de ingresos de la Región de Murcia.

“En un lugar de La Manga”, una película visionaria de lo que finalmente acabaría ocurriendo en la costa española, adquiere hoy máxima actualidad al fallecer su principal protagonista, Manolo Escobar.

Aunque un año antes, La Manga del Mar Menor sirvió también de escenario para otro largometraje, “La vida sigue igual”, dirigida por Eugenio Martín, protagonizada por Julio Iglesias y rodada en algunos de los primeros complejos turísticos que se levantaron en estas tierras de dunas y matorrales, el Hotel Entremares o el Casino. EFE




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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