AFGANISTÁN TERREMOTO

Malas comunicaciones e inseguridad ralentizan labores de ayuda en Afganistán

  • La gente se ha refugiado en mezquitas, colegios o pasan la noche al aire sin tiendas

Malas comunicaciones e inseguridad ralentizan labores de ayuda en Afganistán Una familia se calienta en una hoguera junto a las ruinas de su casa. EFE/Omer Saleem

EFEverde.- Cientos de damnificados por el terremoto siguen durmiendo al raso en Afganistán a la espera de la llegada de ayuda, que se retrasa por las malas comunicaciones y la inseguridad de algunas zonas sacudidas por el seísmo del lunes, que causó 115 muertos en el país.

En Kunar, la provincia más golpeada por el temblor, con 40 fallecidos, 106 heridos y 1.645 casas derruidas, no ha recibido apenas asistencia, de acuerdo con fuentes oficiales consultadas por Efe.

“De los 15 distritos afectados solo unas pocas personas en la capital, Asadabad, han recibido comida y ayuda no alimentaria. A la mayoría de las zonas no ha llegado ni un trozo de pan”, dijo el jefe del Consejo Provincial de Kunar, Din Mohammed Sapi.

Un terremoto de 7,5 grados con epicentro en Badakhshan, en el noreste afgano, sacudió el lunes este país y Pakistán, causando unos 400 muertos y más de 2.000 heridos.

“La gente se ha refugiado en mezquitas, colegios o pasan la noche al aire sin tiendas”, indicó Sapi.

El responsable público afirmó que el estudio para determinar el alcance de los daños materiales causados y el número de personas que necesitan ayuda avanza lentamente por la falta de personal y lo inaccesible de algunas zonas.

En la vecina provincia de Nuristan, cercana al epicentro, las carreteras continúan bloqueadas y no ha sido posible el envió de ayuda a muchas áreas.

Varios hombres observan un edificio destruido por el terremoto en Buner, Pakistán.

Varios hombres observan un edificio destruido por el terremoto en Buner, Pakistán. EFE/Basit Gilani

 

“Solo hemos llegado a las zonas accesibles por tierra en la capital, Paroon”, explicó el portavoz del gobernador provincial, Mohammed Mussa Shami.

“No hemos podido enviar equipos a algunas zonas por la amenaza de los talibanes. Los insurgentes expulsaron ayer a equipos de Media Luna Roja Afgana del distrito de Bargimatal”, agregó Shami.

Ante la inseguridad, el Gobierno está enviando a esas zonas de Nuristan dinero en efectivo dada la imposibilidad de hacer llegar ayuda material, indicó la fuente.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) informó de que algunas organizaciones de ayuda habían comenzado a distribuir alimentos, tiendas y otros productos de primera necesidad.

El organismo de la ONU indicó, en un comunicado, que el número de casas dañadas es de 9.379 en 98 distritos, en los que “los refugios de emergencia, el agua y la sanidad se van a convertir en preocupaciones inmediatas, particularmente con la llegada del invierno”.

Según la OCHA, las reservas del Gobierno y las ONG cuentan con plazas en refugios para 67.000 personas, así como 600.000 mantas y paquetes de asistencia no alimentaria para 124.000 personas.

El Gobierno no ha realizado una petición formal de ayuda, pero la ONU y China, India, Irán, Japón y Turquía han ofrecido asistencia. EFEverde

 

 

 




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