EDUCACIÓN AMBIENTAL

Luis Guijarro: la sensibilidad ambiental nace en la familia

  • El periodista ambiental denuncia la falta de sensibilización en muchos jóvenes,tanto del campo como de las ciudades

Luis Guijarro: la sensibilidad ambiental nace en la familia Niños en un aula de naturaleza en la escuela. EFE/Cristina Yuste

Rafael González.- EFEverde.- Las familias son un "factor clave" en la educación dentro del nuevo proceso de concienciación ambiental que vivimos en el siglo XXI, ha asegurado en un entrevista con EFEverde el periodista ambiental Luis Guijarro.

La figura del profesor también debe calar entre los más jóvenes, tanto en la parte teórica como en la vocacional y, en este sentido, el aprendizaje en el ámbito medioambiental se convierte en un aspecto esencial desde la educación primaria, ha explicado Guijarro.

Una conciencia adquirida

“La infancia es una etapa en la que se ha de enseñar a los niños a reutilizar y reciclar, porque durante esa fase los valores cogen forma y algunas conductas se interiorizan”, ha apuntado este ambientalista, quien considera que enseñar “en sostenibilidad” propicia “aprendizajes significativos en el desarrollo pleno del niño”.

Así, la carencia en materia medioambiental a edades muy tempranas es la responsable de que “el cuidado de la naturaleza no cale entre los ciudadanos”, pese a que muchos estudios sí apuntan a un desarrollo de la concienciación sobre el entorno natural.

A su juicio, aunque a la mayoría de universidades españolas les queda mucho camino por delante en desarrollo sostenible, los jóvenes han de llegar con “una conciencia ambiental adquirida”.

“La sociedad actual necesita una formación continuada en cuanto a medio ambiente se refiere y a estas instituciones académicas les corresponde el papel de no formar sólo a alumnos, sino también a técnicos, empresas y administraciones”, ha añadido.

Vertedero en Yuncos (Toledo). Foto: Luis Guijarro

Vertedero en Yuncos (Toledo). Foto: Luis Guijarro

Información y compromiso

Este periodista ambiental, quien acaba de crear una asociación naturalista en la localidad toledana de Yuncos, ha afirmado que en las zonas rurales se concentran todos los problemas ambientales en un ámbito muy reducido, aunque “pensemos que en el campo todo es idílico”.

“Sobre el terreno puedes comprobar cómo proliferan los vertederos ilegales, cómo los aspectos perniciosos con la naturaleza que se generan en un municipio determinado se resuelven o no por el ayuntamiento de turno, así como el efecto que poseen las decisiones que se toman desde diputaciones, comunidades autónomas, el Estado e incluso Europa”, ha puntualizado.

Según Guijarro, informar o denunciar sobre los problemas ambientales en un marco rural es más complicado que en la ciudad, porque “posiblemente cuando paseas o haces la compra, te encuentres con la persona que no desempeña su labor adecuadamente” y se genera “una situación incómoda”.

En este sentido, “la urbe proporciona una cierta lejanía a la hora de poner nombre y apellidos a esa persona que no cumple con sus obligaciones”.

Ciudades y mundo rural: los mismos vicios

En su opinión, los urbanitas que llegan al campo quieren encontrarlo en un perfecto estado y se olvidan de que estos entornos también son habitados por personas “con los mismos vicios ambientales” que ellos.

“Aunque poseen un conocimiento enorme de su hábitat y saben que, por ejemplo, la culebra bastarda es inofensiva o que a los ratones les gusta entrar en las casas, también se sienten condicionados por la denominada sociedad de consumo”, ha señalado este experto.

Para Guijarro, los jóvenes que viven en un entorno rural beben en la calle como los de cualquier gran ciudad y dejan el sitio en precarias condiciones.

En el caso de las personas más mayores, ejercen un uso sostenible tanto del agua como de la energía y cuentan con una instrucción efectiva a la hora de separar los residuos; “a edades tempranas, el simple hecho de depositar la basura en la papelera supone un esfuerzo”.

Panorámica de Yuncos (Toledo). Foto: Luis Guijarro

Panorámica de Yuncos (Toledo). Foto: Luis Guijarro

Ha denunciado el estado lamentable en el que se encuentra un considerable número de parques en Yuncos, junto con el abandono de uno de los pinares de la localidad, que “sería la envidia de cualquier pueblo o ciudad, pero su dejadez hace que no sea atractivo para la población, quien apenas lo visita”.

Por último, ha criticado el hecho de que un municipio como éste, con más de diez mil habitantes, no disponga de punto limpio y que los residuos que habitualmente se depositan allí “aparecen esparcidos por el campo”.




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