TERREMOTOS

El Gobierno defiende que actuó desde el primer día de actividad en Castor

El Gobierno defiende que actuó desde el primer día de actividad en Castor

El cese de la actividad en el almacenamiento subterráneo de gas Castor, tras detectarse centenares de pequeños seísmos en la zona, ha activado toda una serie de protocolos para garantizar la seguridad de las personas y los bienes.

Fuentes gubernamentales han indicado que todas las partes han actuado desde el primer momento de acuerdo a los procedimientos establecidos para ello y han detallado cronológicamente estas actuaciones.

– La empresa Escal UGS, controlada por ACS y concesionaria del almacén Castor, comenzó a inyectar gas colchón -una base previa a la actividad comercial de la instalación- en junio de este año.

– El 10 de septiembre, la empresa comunicó al Ministerio de Industria la existencia de microseísmos en la zona. Ese mismo día, la dirección general de Política Energética y Minas se puso en contacto con el Observatorio Geográfico del Ebro, encargado de gestionar la actividad sísmica en la zona.

– El 11 de septiembre la dirección general requirió a Escal información sobre los fenómenos sísmicos que se estaban produciendo en la zona.

– El 16 de septiembre terminó la inyección de gas, de acuerdo a su propia programación de los trabajos.

– El 24 de septiembre se produjo el primer seísmo de cierta importancia, de 3,6 grados en la escala de Richter.

– El 26 de septiembre, el Ministerio de Industria publicó una resolución por la que ordenaba a Escal suspender todas las actividades de inyección o extracción de gas. En ese momento se encontraban en un receso, pero estaba previsto retomar la inyección en octubre. Ese mismo día, el Ministerio solicitó un informe al Instituto Geográfico Nacional.

A partir de entonces, Industria empezó a contactar con expertos de otros institutos dependientes, ministerios y empresas.

Se constituyeron dos grupos de trabajo, uno técnico y de seguimiento, integrado por expertos, y otro interministerial, para poner en conocimiento del resto de departamentos de la situación al minuto.

A estos grupos se les está suministrando toda la información que requieren, entre la que figura la petición a la empresa gestora de detalles sobre aspectos técnicos de la instalación, de la plataforma y de la seguridad de las personas que trabajan en ella.

Los expertos envían al Ministerio informes diarios, a los que se suman documentos extraordinarios cuando surgen nuevas dudas.

Tras conocerse hoy los resultados preliminares, que apuntan a una relación espacial y temporal entre los seísmos y la inyección de gas, el Gobierno espera conocer datos definitivos en breve.

Al margen de la actividad sísmica, el Gobierno encargó una auditoría externa sobre los costes del almacén Castor a mediados de julio, cuyos resultados esperan conocerse a finales de octubre.

EL GOBIERNO DICE QUE LA ACTIVIDAD IRÁ DECAYENDO

El Gobierno ha achacado hoy la actividad sísmica en los alrededores del almacenamiento de gas Castor a pequeños movimientos en “fallas normales” y ha asegurado que “irá decayendo” tras interrumpirse la inyección de gas.

Fuentes gubernamentales han explicado hoy que las fallas que se sitúan alrededor de Castor “se han movido ligeramente y han dado lugar a estos seísmos de pequeña magnitud”.

Los expertos están estudiando qué tipo de fallas son las causantes de los movimientos sísmicos y, sobre todo, averiguando cuál es el epicentro de los terremotos, un dato fundamental porque “ayudará a conocer el foco o la causa que podría haber generado estos procesos”.

“Lo que sabemos es que son fallas pequeñas”, han subrayado, como demuestra el hecho de que los seísmos han sido de pequeña magnitud.

Como parte de los estudios que se están llevando a cabo, el Instituto Geológico Minero va a instalar un sismógrafo -a pesar de que el ministro de Industria, José Manuel Soria, dijo esta mañana que serían dos- en las islas Columbretes, ya que los dos que funcionan actualmente están demasiado lejos para ubicar con exactitud el epicentro de los seísmos.

Estas mismas fuentes han reconocido que existe una relación espacial y temporal entre las inyecciones de gas y los terremotos y han calificado de normal que la actividad sísmica continúe semanas después de interrumpirse la entrada de combustible porque “cuando se produce una deformación en el terreno tarda un tiempo en acomodarse”.

“En general, cuando se produce un almacenamiento de esas características hay algún grado de sismicidad inducida”, han apuntado.

En cualquier caso, han reiterado que “la seguridad de las personas tiene que se absoluta” antes de retomar la actividad.

Por ello, han descartado extraer el gas colchón inyectado hasta ahora, alrededor de un 70 % del total, porque consideran que esa posibilidad podría “desequilibrar más” la geología de la zona.

También han descartado que existiera un peligro asociado a la ubicación de la instalación, en las inmediaciones de la falla de Amposta, ya que “hay muchas fallas en la corteza terrestre” y eso no implica que tengan actividad.

Las fuentes han indicado que la auditoría externa que está analizando el proyecto Castor, tanto en términos económicos como técnicos, se encargó a mediados de julio y que sus resultados esperan conocerse a finales de octubre.

De las conclusiones de la auditoría dependerá la retribución que reciba la instalación en caso de que consiga la autorización administrativa.

El proyecto Castor, con una inversión de 1.200 millones de euros, trata de aprovechar un antiguo pozo petrolífero a 1.750 metros de profundidad bajo el nivel del mar, ubicado frente a las costas de Vinaròs (Castellón), para almacenar hasta un tercio de la demanda de gas del sistema durante 50 días.

El Ministerio de Industria cesó la actividad de inyección de gas del proyecto el pasado 26 de septiembre para estudiar su posible relación con los seísmos que se están produciendo en la zona.

 LOS VECINOS CULPAN A CASTOR

Los vecinos de Vinaròs (Castellón), que en los últimos días han sentido cientos de terremotos, el último esta mañana de 3,7 grados en la escala Richter, no dudan en achacar su origen a la actividad del almacén de gas Castor, ya que “nunca antes” los habían sentido. Vecinos de la zona coinciden al describir los terremotos “como el sonido de un trueno” que se siente sobre todo por las noches y en los pisos altos.

Uno de estos vecinos, José Alcaraz, ha dicho a Efe que esta situación “afecta a la salud”, porque le pone a uno “en un estado de nervios insoportable”. “Se sienten como golpes secos; si estás en el sofá, se mueve el sofá, te mueves tú y hasta la tele. La sensación es como si un camión chocara contra los pilares de la casa y a partir de ahí ya no duermes”, confiesa.

Otro vecino, Juan Sellida, asegura que se encuentran muy preocupados porque lo que está pasando “no es nada agradable” y no saben hasta cuánto va a durar. Él, que vive en un quinto piso, describe los seísmos como un fuerte trueno: “Notas cómo cruje el pasillo”. Afirma además que esto es algo que “no había pasado nunca” en esta zona, por lo que pide que se paralicen los trabajos en el proyecto Castor, al que atribuye los seísmos sin ninguna duda.

Francisco Jiménez, también vecino del municipio, asegura que los movimientos se notan -“sobre todo cuando estás durmiendo”, relata- y destaca que cuando notó el primero pensó que era una tormenta: “Te asustas mucho más cuando te enteras de que son terremotos”.

Por su parte, Josefa Hermán, que está de vacaciones en Vinaròs con unas amigas, indica que no han notado nada, pero sí son conscientes de que este tema está en el centro de todas las conversaciones.

Santiago Beltrán señala que hace más de una semana que lo está notando y que quien peor lo lleva es su mujer, que “incluso tiene que tomar pastillas para dormir”.

El malestar de los habitantes de Vinaròs es patente y a última hora de esta tarde, vecinos y asociaciones han convocado a través de las redes sociales una manifestación de protesta en la cercana Benicarló, a la que se suma una movilización mañana en Peñíscola y una marcha en Alcanar (Tarragona) el domingo a las 12.00 horas.

Desde el 13 de septiembre se han producido más de 350 seísmos en el entorno de la planta de extracción de gas Castor, cuya actividad, según los expertos, podría estar provocando los terremotos.

Los temblores han sido en su mayoría de baja magnitud; sin embargo, en los últimos días han aumentado de intensidad y ha llegado a registrarse uno de 4,2 grados en la escala Richter, dos de 4,1 y esta mañana, uno de 3,7.

La planta tiene paralizada su actividad de extracción de gas tras la orden del Ministerio de Industria, que trata de averiguar si la actividad sísmica está directamente relacionada con los trabajos en la planta Castor. EFEverde, periodismo ambiental

 

El Proyecto Castor Vinarós




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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