MAR MENOR CONTAMINACIÓN

Los últimos temporales agravan la “deplorable” situación del Mar Menor

  • Los dragados previstos para regenerar las playas perjudicarán aún más este ecosistema único, incluido en el convenio internacional Ramsar

Los últimos temporales agravan la Los últimos temporales agravan la "deplorable" situación del Mar Menor. EFE/David Verdiell

Efeverde.- El Mar Menor, una de las lagunas costeras más grande y contaminada de Europa, ha visto agravado su estado con los últimos temporales que la han afectado dejando más de 16 kilómetros de playas erosionadas, fondos cubiertos de sedimentos y 120.000 metros cúbicos de arena perdidos.

Un mes después de las lluvias torrenciales de finales de 2016 y varios días desde las últimas lluvias y nevadas de 2017, la situación del Mar Menor, en general “deplorable”, es aún peor, explica en una entrevista David Verdiell, biólogo de la Universidad de Murcia.

El agua filtrada al subsuelo por las lluvias y el riego de los cultivos intensivos del Campo de Cartagena han recargado acuíferos y convertido ramblas, como la del Albujón, en verdaderos ríos que arrastran nitratos y pesticidas, contaminando este mar de 135 kilómetros cuadrados de superficie.

Asimismo, los dragados previstos para regenerar las playas perjudicarán aún más la delicada situación de este ecosistema único, incluido en el convenio Ramsar de humedales de importancia internacional, lamenta el investigador.
El experto recuerda que estos dragados “ineficaces” se realizan de manera sistemática desde hace décadas, sin calcular las repercusiones, y afectan a las praderas de fanerógamas marinas, lo que lastra la dinámica natural de la laguna.

Otro aspecto importante -continúa- radica en la necesidad de evitar “maquinaria pesada” en los trabajos de regeneración de las playas pues apelmaza y degrada aún más el hábitat del litoral.

Sedimentos y residuos

los dragados para regenerar las playas perjudicarán aún más la delicada situación de este ecosistema.

Los dragados para regenerar las playas perjudicarán aún más la delicada situación de este ecosistema. EFE/David Verdiell

Asimismo, la presencia masiva de residuos sólidos e ingentes cantidades de sedimento han sido arrastrados hasta la orilla por las lluvias torrenciales y han sepultado los hábitats litorales que peces alevines y juveniles utilizan como zona de alimentación y refugio.
Según datos de la Dirección General de Sostenibilidad de Costa y del Mar del Ministerio de Medio Ambiente (Mapama), en las inundaciones de diciembre pasado, el Mar Menor, con 55 kilómetros de costas, sufrió daños en 16,7 kilómetros (42,6 hectáreas) de sus playas y se produjeron 159 puntos de erosión.

A su juicio, el problema principal y más acuciante es la eutrofización (acumulación de residuos orgánicos) producida por el vertido de residuos urbanos y agrícolas proveniente en su mayoría de los cultivos de Cartagena que rodean a la laguna por su margen interna.

Esa zona es un campo inmenso de regadíos intensivos, en la que la falta de planificación y la crisis actual han ocasionado la proliferación los últimos años de más de 20.000 hectáreas de cultivos, muchas de ellas ilegales según algunos estudios, regadas con agua del acuífero del campo cartagenero.

Medusas, algas invasoras y menor salinidad

En las últimas décadas, los vertidos incontrolados han propiciado el aumento de medusas y de algas invasoras como la caulerpa prolifera (“oreja de liebre”), que junto con la apertura del canal del Estacio, causante de una menor salinidad de las aguas, han terminado por modificar las comunidades biológicas de la laguna.

La suma de estos problemas arroja la muerte del 85 % de la pradera de algas y fanerogamas de la laguna, que en su fase de descomposición enturbian más el agua eliminando el hábitat de especies asociadas a esas praderas como el caballito de mar o el fartet, asegura Verdiell, quien realizó su tesis doctoral sobre los peces de esta laguna.

Para el biólogo, resulta complicado realizar una evaluación completa del impacto en las comunidades biológicas de la laguna y de la pérdida de biodiversidad de este espacio protegido.

Administraciones e intereses

En este punto, refiere que durante los últimos años la administración ha hecho caso omiso de numerosos estudios científicos que opinaban que esta situación podía ocurrir si no se tomaban medidas drásticas.

Una vez ocurrido el desastre -detalla Verdiell- se ha creado un comité formado por investigadores de la universidad y del Instituto Español de Oceanografía (IEO) para ver qué medidas se pueden adoptar desde un punto de vista científico y no puramente político.

Hay muchos intereses económicos (turismo, agroindustria e inmobiliarios) que han ejercido una “presión antrópica” muy grande sobre la laguna, que sumado a la falta de gestión han provocado la degradación de este ecosistema único en Europa, concluye. Efeverde




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