CONTAMINACIÓN AIRE

Los “sacrificios” de los madrileños para conseguir un aire más limpio

  • El protocolo de medidas para episodios de alta contaminación que acaba de aprobar el Ayuntamiento de Madrid no deja indiferente a casi ningún madrileño, sobre todo en lo relacionado con uno de los puntos más polémicos: la prohibición de circular en días alternos por el interior de la M-30 y en la propia vía dependiendo de si la matrícula del vehículo termina en número par o impar.

Los Foto de archivo de atascos en madrid. EFE Campos

Al igual que París o Bogotá, Madrid podría llegar a restringir el tráfico para limitar la contaminación, una decisión que mantiene divididos a los ciudadanos entre los que piensan que es una "chorrada" o una "buena noticia", ya que no todos ven necesario sacrificar la comodidad por un aire más limpio.

El protocolo de medidas para episodios de alta contaminación que acaba de aprobar el Ayuntamiento de Madrid no deja indiferente a casi ningún madrileño, sobre todo en lo relacionado con uno de los puntos más polémicos: la prohibición de circular en días alternos por el interior de la M-30 y en la propia vía dependiendo de si la matrícula del vehículo termina en número par o impar.

Tráfico en las calles de París.

Tráfico en las calles de París. EFE/Ian Langsdon

 

“Me parece una buena noticia”, comenta un joven guatemalteco que vive en el barrio de Vallecas y que suele moverse en tren de Cercanías.

En México esto no es ninguna novedad

En su caso, este protocolo no supone ninguna novedad. Hace unos años, cuando residió en México, tuvo que dejar aparcado el coche por obligación por el mismo motivo que ahora esgrime el Consistorio madrileño: impedir el aumento de la contaminación atmosférica.

“Si se puede evitar antes de tiempo, mejor, son prevenciones que la ciudadanía no entiende”, añade.

Una madrileña que vivió muchos años en París, una de las ciudades pioneras en implantar la circulación alterna, también apoya la decisión del Ayuntamiento de Madrid, que sólo se llevará a cabo en situaciones de alta concentración de dióxido de nitrógeno (NO2), algo que sólo ha ocurrido en tres ocasiones desde 2011.

Cuestión de acostumbrarse 

“Es una cuestión de hábitos”, señala.

Otro vecino del madrileño barrio de Entrevías que padece una enfermedad respiratoria ve con buenos ojos esta medida ya que, según comenta, muchos ciudadanos como él tienen problemas de salud “por culpa de la contaminación”.

Algunos ciudadanos expresan su oposición al protocolo con tibieza, como un joven residente en la localidad de Villalba, a las afueras de Madrid, que se limita a decir que es “un poco restrictivo”, pero otros arremeten contra esta decisión con vehemencia.RESTRICCIONES DE TRÁFICO EN CHINA

“Es una chorrada porque la gente que tenga dos coches irá con ellos y siempre podrá circular”, dice un hombre de mediana edad, que además cree que habrá madrileños dispuestos a comprar un vehículo cuya matrícula tenga el último dígito par o impar, distinto al que ya poseen, para así no dejar de moverse en medios privados.

Entre los partidarios y los detractores de esta decisión, hay muchos ciudadanos que desean conocer más detalles y se preguntan, por ejemplo, de qué manera se castigará a los que incumplan con el protocolo, o cómo se avisará a los madrileños cuando no puedan coger el coche.

Con todo, la restricción de la circulación en función del número de matrícula es una de las últimas medidas de un protocolo que contempla tres fases de actuación según los niveles de preaviso, aviso o alerta, que dependen de la cantidad de dióxido de carbono presente en la atmósfera y de la duración del episodio.

La prohibición de estacionamiento de vehículos de no residentes en la zona SER y la limitación de la velocidad a 70 kilómetros por hora en la M-30 y en las carreteras de acceso a partir de la M-40 son otros de los puntos aprobados en el protocolo y que cuentan con una aceptación más generalizada.

Los vehículos cero emisiones y taxis, fuera de la norma   

Los vehículos comerciales, los de personas con movilidad reducida y los de cero emisiones, además de los taxis en servicio, quedan fuera de estas restricciones, aunque algunos conductores de este último gremio reclaman medidas más contundentes.

“Habría que cobrar un peaje para entrar al centro de Madrid, como en Londres”, comenta un taxista aparcado frente a la estación de Renfe de Chamartín que no duda en reconocer que con el nuevo protocolo del Ayuntamiento él, como el resto de sus compañeros, saldrán ganando por las posibilidades de captar nuevos clientes. EFE




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