Los renacuajos aprenden a defenderse del cangrejo invasor americano

BIOLOGÍA RANAS

Los renacuajos aprenden a defenderse del cangrejo invasor americano

Los renacuajos aprenden a defenderse del cangrejo invasor americano Ejemplares de rana común. EFE//Diether Endlicher

Los renacuajos de la rana común, especie endémica peninsular, han desarrollado defensas adaptativas contra el cangrejo rojo americano en 30 años de cohabitación, lo que pone de relieve que la evolución de las especies, hasta ahora considerada un proceso lento, puede ser más rápida de lo que se pensaba.

La respuesta de estos renacuajos ante la especie invasora es un ejemplo de “evolución en tiempo real”, lo que evidencia que la teoría de la evolución, definida por Darwin como un proceso de cientos o miles de años, se puede acelerar, ha explicado a EFEVerde, Germán Orizaola, investigador en la Universidad de Uppsala(Suecia).

“Esta evolución tan rápida suele ocurrir, generalmente, cuando la mano del hombre provoca la alteración de los ecosistemas”.

Frente a la expansión de especies exóticas, los organismos pueden desarrollar rápidas adaptaciones que les permitan subsistir con las nuevas condiciones, como parece ser el caso de la rana común, pero en el caso de “carecer del potencial de adaptación rápido” muchas especies se ven abocadas a la extinción, ha precisado el experto.

Germán Orizaola, investigador de la Universidad de Uppsala.

Germán Orizaola, investigador de la Universidad de Uppsala.

El cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii), especie exótica invasora muy extendida por toda la península, fue introducida por el hombre en la década de los 70 y se ha propagado de manera alarmante a lo largo de estos años hasta llegar a ser un gran problema para muchas especies de anfibios.

La rana común (Pelophylax perezi) y el cangrejo conviven desde hace apenas 30 ó 40 años, el equivalente a unas 15 generaciones de ranas, y ya se puede observar cómo estos anfibios han desarrollado respuestas, adaptativas y de comportamiento, frente a un depredador tan voraz como el cangrejo americano.

Desarrollo del estudio 

El estudio, publicado en la revista Ecology, se llevó a cabo en el Centro de Biología Ambiental de Grândola (Portugal) donde se experimentó con la cría de larvas de ranas, desde la eclosión del huevo hasta la metamorfosis en presencia o ausencia del cangrejo rojo.

Esas larvas provenían de 3 tipos de poblaciones: coexistencia con el cangrejo a lo largo de 30 años, 20 años o ninguna.

“Las larvas las mantuvimos en acuarios con un compartimento en el que se introdujo un cangrejo rojo o se dejó vacío y además, alimentamos a los predadores, dentro de estos compartimentos, con larvas de la misma especie para que produjeran señales químicas de depredación que pudiesen ser detectadas por las larvas en el experimento”.

Resultados

Los resultados del experimento desvelaron que las poblaciones de estos anfibios cuya coexistencia con el depredador era de 30 años presentaban una actividad diferente a la de poblaciones con menor convivencia o incluso sin convivencia con el cangrejo americano.
Para Orizaola, una larga coexistencia con el depredador generó una “actividad muy reducida”, incluso en ausencia del depredador, lo que ayudó a que las larvas pasaran más desapercibidas y aumentaran su supervivencia.
Además estos renacuajo provenientes de poblaciones de 30 años de coexistencia desarrollaron una morfología diferente en presencia del cangrejo exótico, con cuerpos de más volumen que revierte en mayor superficie digestiva y les confiere más capacidad para procesar mejor los alimentos.

Cola de las larvas 

Otra parte de este proceso adaptativo se observó en la cola de estas larvas de anfibios: eran de mayor tamaño sobre todo la parte alta de la aleta formada por una especie de gelatina qué actúa de señuelo.

“Cuando un predador, en este caso el cangrejo americano, ataca a un renacuajo suele hacerlo sobre esa aleta produciendo sólo pequeños desgarros o roturas que en la mayoría de los casos no comprometen la vida del anfibio.”

Las poblaciones que convivieron alrededor de 20 años con el cangrejo revelaron un comportamiento que aún seguía en proceso de adaptación mientras que las larvas de poblaciones sin contacto con los cangrejos manifestaron ritmos de actividad 5 veces más alta con un cuerpo más fino y sin tanta superficie de cola. EFEverde




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