PLAGA PIÑONES

Los piñeros, cinco años luchando contra el chinche que amenaza su forma de vida

  • El chinche americano (“leptoglossus occidentalis”) se alimenta año tras año de los frutos del “pinus pinea” o pino piñonero, que en Castilla y León es una fuente de ingresos para decenas de recolectores que ven cómo los rendimientos de sus negocios descienden a pasos agigantados.

Los piñeros, cinco años luchando contra el chinche que amenaza su forma de vida Las piñas tienen una función fundamental a la hora de recuperar las zonas afectadas por un incendio

Los piñeros castellanoleoneses llevan cinco años luchando para encontrar una solución que termine con una plaga de chinches que está arrasando poco a poco su medio de vida: los piñones.

El chinche americano (“leptoglossus occidentalis”) se alimenta año tras año de los frutos del “pinus pinea” o pino piñonero, que en Castilla y León es una fuente de ingresos para decenas de recolectores que ven cómo los rendimientos de sus negocios descienden a pasos agigantados.

“El primer año no le dimos importancia al problema, pero un año después, el rendimiento de la piña bajó más de la mitad”, explica a EFE Andrés López, un productor de Piñones de Castilla que trabaja en una empresa de Pedrajas de San Esteban dedicada a la obtención y comercialización de este fruto seco.

En esta localidad vallisoletana, decenas de familias se dedican a la recolección de piñones y utilizan para ello el método de la extracción natural, que tiene lugar después de un proceso que se alarga durante todo el año.

“La piña tarda tres años en madurar. Se recoge entre noviembre y primavera y en verano las piñas se ponen al sol para que salga el piñón”, detalla Joaquín Lozano, gerente de Piñones Lozanos, de la misma localidad vallisoletana.

Sin embargo, si antes esta tarea se terminaba a mediados de agosto, a Joaquín Lozano y a su familia les ha llevado un mes menos de trabajo.

Ahora producimos menos del 50 por ciento en rendimiento, porque la piña no da los frutos que debería, y en cantidad solo un 20 por ciento de todo lo que podríamos”, lamenta el piñero.

López está esperando a que sus piñas suelten los frutos de una temporada que ya califica de “catastrófica” porque el rendimiento para él ha sido del 1,2 por ciento, una cifra que convierte en minúsculo el valor de cualquier piñón.

“Así, este negocio es insostenible”, denuncia el productor, que declara que la situación se agrava cuando la industria no se atreve a comprar las piñas porque los piñones salen malos.

Entonces, se opta por comprar el piñón chino o el pakistaní,una modalidad que nada tiene que ver con el piñón de la península, pero que se vende por la mitad de precio y es un manjar para la hostelería y la industria heladera.

“Así se engaña al consumidor”, advierte Lozano, porque el producto se vende como piñón mediterráneo pero realmente es otra variedad.

El chinche americano, culpable de esta epidemia que afecta prácticamente a todos los pinos de la Comunidad, llegó a Italia hace diez años procedente de Canadá y a través del Mediterráneo entró en Cataluña y desde allí se expandió por toda la península ibérica, hasta Andalucía y Portugal.

El país luso también ha visto afectada gran cantidad de hectáreas de sus pinos, pero allí “se han concienciado más rápido”, reconoce López.

“Allí los montes están mejor cuidados porque les interesa vender el producto lo más caro posible”, explica.

En Portugal, el producto capaz de combatir al insecto “está casi localizado y no daña el medio ambiente” destaca López, que reconoce que en Castilla y León sí se toman medidas, pero “muy despacio”.

Las soluciones que ven los agricultores a esta “peste”, tal y como ellos lo han definido, son pocas. Inicialmente el problema se achacó al cambio climático, algo que según los recolectores “no tiene nada que ver”, y ahora que se conoce el origen del problema, desean terminar con la plaga sin dañar el medio ambiente.

Afortunadamente, en Castilla y León no hay que lamentar cierres de empresas debido a este problema, como sí ha ocurrido en Cataluña, pero advierten de que el sector podría terminar, por lo que reclaman ayuda a las administraciones públicas para que nadie tenga que lamentar el cese de su medio de vida. EFE




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Periodista ambiental de la Agencia EFE. Premio Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad 2017. 2013/14 Knight Science Journalist Fellow en MIT y Harvard. Investigadora de la comunicación del cambio climático en la Universidad de Oxford.

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