Los bosques primarios de Rumania amenazados por la tala indiscriminada

BOSQUES AUTÓCTONOS

Los bosques primarios de Rumania amenazados por la tala indiscriminada

Los bosques primarios de Rumania amenazados por la tala indiscriminada Cedida a EFE/ EuroNatur/ Matthias Schickhofe

Marcel Gascón / Bucarest (EFE).- Rumanía tiene la superficie de bosques vírgenes y primarios más grande de la UE fuera de Escandinavia, pero la tala indiscriminada mengua cada año estos valiosos ecosistemas y amenaza con arrasarlos si no se toman medidas estrictas, advierten las ONG de protección del medio ambiente.

Esa es la conclusión de un estudio presentado este jueves en Bucarest por varias organizaciones ecologistas, en el que calculan exactamente los niveles de destrucción de los últimos lustros y exigen a Rumanía y a la Unión Europea (UE) que actúen para pararla.

Según este informe elaborado con imágenes aéreas y de satélite de Google Earth, existen actualmente 525.632 hectáreas de bosques de árboles antiguos y que apenas han sido sometidos a la intervención humana, conocidos como bosques primarios, en el país balcánico.

De esta superficie, más de 116.000 hectáreas corresponden a bosques completamente vírgenes, un 45 % menos que hace 15 años.

“Los bosques primarios ya gozan de protección, pero solo hasta cierto punto”, explica en una entrevista con Efe Gabriel Schwaderer, director ejecutivo de la ONG EuroNatur.

Red Natura 2000 de la UE

Según el directivo de esta ONG europea, unas 330.000 hectáreas de estos bosques se encuentran en lugares protegidos dentro del programa comunitario Natura 2000.

Natura 2000 es una red comunitaria de zonas protegidas en las que no se prohíbe necesariamente la intervención humana pero se exigen rigurosos estudios de sostenibilidad para aprobar cualquier actividad que suponga una modificación de su estado natural.

“Cuando se visitan estos lugares queda claro que la protección es solo teórica”, añade Schwaderer, quien asegura haber sido testigo de talas de árboles ejecutadas sin los controles previos requeridos en muchos bosques rumanos.

Estas talas se hacen casi siempre para vender los árboles a empresas madereras y tienen lugar tanto en bosques bajo administración pública como en superficies que pertenecen a propietarios privados.

El biólogo rumano Gabriel Paun trabaja casi a diario sobre el terreno y ha documentado numerosos casos de destrucción ilegal de bosques vírgenes y primarios, es decir, formados por árboles muy antiguos que han sobrevivido largos períodos.

Paun, presidente de la ONG rumana Agent Green, también implicada en el estudio, pone como ejemplo lo ocurrido hace tres años en el bosque de Sinca, en el centro de Rumanía.

El biólogo y su equipo encontraron allí un bosque identificado previamente como virgen “completamente talado” por la cooperativa de propietarios de la zona, cuyo representante, asegura, reconoció haber cortado los árboles sin los permisos necesarios.

Mientras, en el bosque de Bucova, al suroeste del país, el presidente de Agent Green ha identificado “talas selectivas” en distintos bosques vírgenes que ya no podrán ser clasificados como tales al haber sido sometidos a la intervención humana.

Esta acción calculada de los propietarios privados del bosque buscaba evitar que los ecosistemas sean declarados “vírgenes” y reciban así un grado de protección que impediría explotarlos comercialmente en el futuro.

EuroNatur y Agent Green acusan a los sucesivos gobiernos rumanos de no hacer lo suficiente para garantizar la supervivencia de los bosques y de incumplir sus obligaciones ante la UE al permitir la explotación irregular de zonas protegidas por Natura 2000.

Para forzar al Gobierno a actuar, la dos ONGs presentaron este mes una reclamación ante la Comisión Europea para que tome medidas contra Rumanía por estas supuestas violaciones de la ley comunitaria.

Los activistas pretenden que la Comisión aplique el artículo 258 del Tratado de Funcionamiento de la UE, que le permite presionar a los

Estados miembros que no cumplan sus obligaciones y llevarlos a los tribunales si persisten en su desobediencia.

El Gobierno, que no se ha pronunciado sobre esta acción en su contra, ha comunicado recientemente a Bruselas que ha “intensificado sus esfuerzos para combatir la explotación forestal ilegal”, pero la institución comunitaria señala “problemas significativos” a la hora de aplicar medidas efectivas, según el informe anual de la Comisión sobre medio ambiente de 2019 sobre Rumanía.

El mismo procedimiento iniciado por las ONGs contra Rumanía se saldó en marzo del año pasado con la condena por parte del Tribunal Europeo de Justicia a Polonia por autorizar la tala de árboles en uno de los bosques primarios más importantes de Europa. EFE
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