BIOLOGÍA OSOS

Lograr la convivencia con oso y lobo es algo que compete a las instituciones

Lograr la convivencia con oso y lobo es algo que compete a las instituciones Foto de archivo lobo. EFE/José Luis Cereijido

El biólogo Vincenzo Penteriani, adscrito al Instituto Pirenaico de Ecología (IPE), asegura que la convivencia con grandes depredadores como el oso o el lobo es una cuestión que deben de afrontar las administraciones junto a la que gente que vive en las zonas afectadas.

Un proceso, señala en una entrevista con EFEverde, en el que deben de implicarse las administraciones para informar y formar a los habitantes de zonas, como el Pirineo aragonés, sobre medidas de prevención, pero también para pagar “bien y rápidamente” los daños causados a rebaños y colmenas.
Penteriani trabaja desde hace tiempo en la cordillera Cantábrica, un sistema montañoso “muy parecido al Pirineo”, y ha tomado parte en un estudio sobre los posibles efectos del cambio climático en el desplazamiento de vegetales que forman parte de la dieta del oso hacia zonas más humanizadas.

Una situación, añade, que es inevitable que genere conflictos que se prolonguen en el tiempo si no se adoptan medidas de prevención que garanticen una convivencia beneficiosa tanto para el ser humano como para el medio ambiente en general.

Señala que en otros países de Europa donde perviven estos depredadores han desarrollado formas de prevenir y de minimizar los ataques, como perros mastines o pastores eléctricos que han demostrado ser eficaces “si se instalan bien”.

 

“Si tienes un actividad ganadera o cuidas colmenas donde viven grandes carnívoros, es evidente que tarde o temprano habrá problemas”, subraya el biólogo, para quien muchos de estos conflictos se pueden evitar.

Cambio climático 

Además, en este contexto, afirma, el cambio climático puede provocar un desplazamiento de especies vegetales esenciales para el oso hacia zonas con mayor presencia humana.
“Lo que está claro es que los osos (ursus arctos), o se adaptan a ambientes distintos a los suyos o siguen el desplazamiento de la cobertura vegetal”, como ha predicho para los ejemplares que habitan en la cordillera cantábrica, “aunque nada es seguro”, apostilla.

Sabe que en zonas como el Pirineo, en las que los grandes depredadores desaparecieron décadas atrás, la presencia de especies como el oso y el lobo generan gran alarma entre los habitantes, y por eso considera “importantísima” la labor a desarrollar por las administraciones.
“Yo comprendo a un ganadero que se encuentra su rebaño con diez ovejas degolladas, pero si desde una administración se le informa de cómo puede reducir los riesgos o se le paga bien y de forma rápida, se facilitaría la convivencia”, explica.
Es consciente, además, de que si las administraciones están interesadas en proteger a los grandes carnívoros, “deben de tener el apoyo de la gente que vive en esas zonas, porque si no, nunca va a ser posible la convivencia”.

Solución 

A su juicio, “la solución no es eliminar estos animales, pero claro, es más fácil no preocuparse y decir que no queremos ni osos ni lobos, cuando con unas medidas de prevención cuya eficacia se ha demostrado en países de Europa donde nunca han desaparecido, se solucionaría gran parte del problema”.

Los estudios en los que está implicado Penteriani apuntan a que las poblaciones de estos animales están en expansión, y cada vez más cercanas al ser humano, y, en su opinión, “esto es lo que debería de ser, que los grandes carnívoros vuelvan a ocupar zonas de las que han desaparecido”.

Y para prepararse para este proceso, el biólogo señala que “es necesario saber como recibirlos, no con tiros sino con medidas de prevención como un simple pastor eléctrico, que se ha demostrado que bien puesto funciona bien”.
Se muestra consciente de que las administraciones deben de jugar un papel “esencial” en este proceso, aunque también afirma a renglón seguido que sus responsables deben de asesorarse antes por expertos”.

Vincenzo Penteriani considera que es necesario que la gente comprenda que los grandes depredadores cumplen una función “muy importante” en el ciclo de la vida.
“No es mejor que desaparezcan -resalta-, porque necesitamos de los grandes depredadores para que todo el ecosistema funcione bien, y temas como el exceso de población del jabalí, que causa tantos daños, podría ser controlado con osos y lobos”. EFEverde




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Redacción EFEverde
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