LOBO CONSERVACIÓN

En la tupida red de carreteras de Madrid han muerto atropellados diez lobos desde 2015

En la tupida red de carreteras de Madrid han muerto atropellados diez lobos desde 2015 Ejemplar de lobo ibérico. EFE/J.J. Guillén

El lobo ibérico (canis lupus signatus) se ha topado con una barrera casi imposible de sortear en su expansión hacia el sur de la Península: la tupida red de carreteras de Madrid, donde han muerto atropellados diez lobos desde 2015, cinco de ellos en los últimos trece meses.

Esta especie, protegida al sur del río Duero por la directiva europea Hábitats, desapareció de la provincia a mediados del siglo XX, pero en los últimos años ha recuperado territorio y, tras un tiempo entrando y saliendo en la región desde Castilla y León, volvió a asentarse en Madrid hace diez años.

En lo que va de 2019 ha habido en la Comunidad de Madrid un atropello mortal, que se produjo el 11 de marzo en la carretera M-137, en el término de Madarcos, en la Sierra Norte.

En 2018 cuatro lobos perdieron la vida en las carreteras de la región; dos en 2017, otros dos en 2016 y uno en 2015, según los datos facilitados a Efe por la Consejería de Medio Ambiente.

Cinco de los 10 cánidos fueron atropellados en un tramo de poco más de 15 kilómetros de la A-I, autovía que depende del Estado, entre La Serna de los Montes y Somosierra, lo que la convierte en la más letal de la región para el lobo, seguida de la M-608 (El Escorial-Torrelaguna), que gestiona la Comunidad y donde han perdido la vida dos ejemplares.

La situación del estado de conservación del lobo en la Comunidad es “grave y nada favorable”, dice a Efe Fernando Palacios, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

“Y la Comunidad no está tomando ninguna medida para protegerlo a pesar de estar catalogado en la directiva como especie de protección estricta, es decir, que hay que establecer un plan para protegerlo”, añade.

Coincide con partidos políticos como Podemos y Equo, sindicatos de forestales y expertos naturalistas en la necesidad de crear pasos de fauna en los ‘puntos negros’ de las carreteras, y de poner señales de tráfico que adviertan a los conductores de la presencia de estos animales.

Palacios, que lleva ocho años al frente de un grupo de investigadores y voluntarios dedicados al seguimiento de esta especie en la península ibérica, preside desde hace un mes el recién creado Observatorio del Estado de Conservación del Lobo.

Más allá de obtener la foto fija que ofrecen los censos de especies, su objetivo es ofrecer información continua y actualizada tanto del estado de la especie como de su hábitat para que las administraciones implicadas tomen medidas “bien documentadas”.

Según Palacios, ahora hay dos manadas asentadas en la Comunidad de Madrid, con cuatro o cinco ejemplares cada una, y ninguna de las dos tuvo reproducción en 2018.

Añade que, además, hay otras dos manadas a caballo entre las provincias de Madrid y Segovia pero que están asentadas en la segunda, y otra limítrofe con Ávila.

Una situación grave

“Aunque en los últimos años el número de lobos ha aumentando ligeramente en la Comunidad de Madrid, ahora mismo la situación es grave”, advierte.

En su opinión, están fallando las tres cuestiones que permiten predecir si la especie va a ser viable a largo plazo en su hábitat: la dinámica de población, (“no habido reproducción”); la distribución geográfica se está reduciendo (“prácticamente ha desaparecido en 2018 el grupo que estaba en la Sierra Norte, en la parte de la orilla izquierda del río Lozoya, en la zona de Braojos y Villavieja”), y los dos grupos que quedan “están sufriendo bajas constantemente”.

Sobre los ataques de lobo al ganado, que se han incrementado en los últimos años, explica que “hay pocas presas naturales en Madrid -salvo en algunas zonas muy concretas la abundancia de corzos y jabalíes es baja-, por lo que los lobos apenas tienen comida”.

Palacios defiende la importancia de que Madrid haga un plan de conservación de lobo con medidas de protección “estrictas”, de común acuerdo con las dos comunidades limítrofes.

Por último, considera que habría que revisar los planes de uso y gestión de todos los espacios de Red Natura e introducir medidas específicas para la recuperación de los hábitats y la protección de la especie.

Distinta es la opinión del director general de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Comunidad de Madrid, Luis del Olmo, quien asegura a Efe que la población del lobo en la región está “bien asentada”.

Argumenta que existen cinco manadas que suman unos 40 ejemplares, que este año ha habido reproducción y que las cifras de atropello están “dentro de lo normal”.

No obstante, Del Olmo sí se muestra preocupado por la concentración de atropellos en el citado tramo de la A-1, por lo que asegura que remitió una carta en septiembre a la Dirección de Carreteras del Estado para pedir la creación de pasos de fauna y el reforzamiento del vallado de la autovía. EFEVerde

lobo iberico

Un macho de lobo ibérico criado en el Centro de Naturaleza de Cañada Real (Madrid). EFE




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