LINCES

Linces, así aprenden a vivir en libertad

  • Lo prioritario, antes de llevar a cabo cualquier reintroducción, es que el animal haya tenido la oportunidad de interactuar con individuos de su misma especie.

Linces, así aprenden a vivir en libertad Archivo

Huelva (EFEverde).- El futuro de la mayoría de los cachorros de lince que nacen en el marco del programa de cría en cautividad es su reintroducción al medio natural, una tarea para la que son entrenados concienzudamente en los centros de cría potenciando las habilidades más necesarias.

Concretamente, según la información del programa Lynx ex situ, consultada por Efe, son tres las conductas en las que más se incide para que estos linces no tengan problemas, o tengan los menos posibles, a la hora de afrontar su vida en libertad: las predatorias, las huidizas y las sociales.

 

Con ello, se logra aumentar el repertorio de pautas de comportamiento propias de la especie, que les serán necesarias para sobrevivir en la naturaleza, de ahí que en los centros de cría se intenta fomentar esas conductas sociales entre los cachorros.

Junto a esto, y para fomentar las conductas predatorias, una de las actuaciones que se lleva a cabo con las camadas que están siendo entrenadas para su liberación en el medio natural es el aporte de presas silvestres, como conejos de campo, perdices o codornices.

El conejo es la presa básica del lince ibérico, ya que puede suponer entre el 90 y el 95 por ciento de su dieta.

En el periodo de entrenamiento, los centros de cría sueltan conejos, silvestres o de granja, en las zonas habilitadas para ello para que los linces los puedan cazar.

Previamente, a cada lote de conejos de campo que llega a un centro de cría se le realiza un control sanitario para detectar la presencia de patologías que pudieran suponer un riesgo para los linces y se les desparasita.

El objetivo de este control es el aportar presa silvestre con las máximas garantías sanitarias y evitar la entrada de enfermedades y disminuir la carga parasitaria en las instalaciones de los centros de cría.

Junto a las conductas sociales y predatorias se fomentan las huidizas, tendentes a que el animal detecte posibles riesgos, sobre todo que se acerquen a las personas.

El entrenamiento de las camadas se lleva a cabo en los cinco centros de cría del programa de conservación ex-situ del lince ibérico: Granadilla (Cáceres), El Acebuche (Huelva), Zoobotánico de Jerez (Cádiz), La Olivilla (Jaén) y Silves (Portugal).

Desde que en el año 2011 se comenzó a liberar linces ibéricos criados en cautividad se han reintroducido cerca de 80 en el medio natural, principalmente en Andalucía, aunque también se han liberado en Extremadura, Castilla-La Mancha y Portugal, país en el que esta misma semana se han liberado los siete últimos ejemplares. EFE

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