NATURALEZA LECHUZA

La población de lechuza común, Ave del año 2018, baja un 35% en Extremadura

La población de lechuza común, Ave del año 2018, baja un 35% en Extremadura Fotografía de archivo de una lechuza común. EFE/W. García

El abandono de la agricultura tradicional por los cultivos intensivos y el uso masivo de productos químicos como los pesticidas han provocado que la población de lechuza común, Ave del Año 2018 en España para SEO/BirdLife, haya caído un 35 % en diez años en Extremadura, hasta unas 1.300 parejas.

La lechuza común, una rapaz nocturna que mide entre 32 y 40 centímetros de altura y que pesa alrededor de medio kilo, es conocida por su prodigioso sentido del oído y su disco facial, que actúa como una gran antena parabólica que capta y distribuye el sonido.

Su cuello le permite girar la cabeza 180 grados a cada lado y su vista tiene casi el doble de sensibilidad a la luz que la del ser humano, según la definición que hace de ella SEO/BirdLife, que aclara sus diferencias con el búho real: de mayor tamaño, con los ojos amarillos -la lechuza los tiene negros- y con penachos en la cabeza.

Las plumas de la lechuza tienen una estructura especial que permite amortiguar la fricción con el aire.

Así, la lechuza, especialista en volar lento, se desplaza en silencio y juega con el efecto sorpresa a la hora de cazar, sobre todos pequeños mamíferos.

Ave sedentaria, duerme de pie y es cavernícola, ya que anida en edificios de entornos rurales, donde históricamente ha sido aliada de la gente del campo al controlar las plagas de roedores.

Emite un sonido que podría parecer un bufido humano y en algunos sitios se la ha asociado a malos augurios.

Declive de la población de lechuza común

La campaña como Ave del Año, que este año celebra su XXX aniversario, pone el foco de atención sobre esta especie porque presenta un declive en sus poblaciones por las transformaciones del mundo rural debido al creciente abandono del campo, la apuesta por producciones intensivas y el empleo masivo de pesticidas.

Su población se ha reducido un 13 % de media en España en el período 2006-2016, en algunos puntos llega al 50% y en Extremadura está en el 35 %, según ha señalado a EFE el delegado regional de esta asociación, Marcelino Cardalliaget.

Catalogada con el nivel de protección más bajo, a su juicio podría estar cumpliendo ya los criterios para ser considerada especie vulnerable.

Si su situación sigue empeorando, habría que plantearse hacer el primer censo de esta especie, ha apuntado, ya que ahora trabajan con las estimaciones de un plan de seguimiento.

Cardalliaget ha advertido de que los productos químicos que utilizan en el campo afectan a los insectos y roedores de los que se alimentan estas rapaces, que sufren de forma colateral un envenenamiento “acumulativo”.

La falta de alimento y la intoxicación con esas sustancias repercute fundamentalmente en la reproducción, cuyo fracaso impide la reposición de un ave que vive una media de 15 años. EFEverde




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