Las urnas, divididas sobre el “fracking”, responsable del auge energético en EEUU

Las urnas, divididas sobre el

Estados Unidos ha experimentado en los últimos cinco años un auge en su producción energética, pero la oposición a la técnica que ha propiciado este auge, la fractura hidráulica ("fracking"), ha llegado a las urnas.

De las siete ciudades de Colorado y Ohio que votaron el pasado martes sobre este método de extracción de gas y petróleo, cuatro aprobaron moratorias, restricciones o prohibiciones, mientras que las otras tres las rechazaron.

En Lafayette (Colorado), la propuesta de prohibición permanente del “fracking” obtuvo el 57 % de los votos y, también en el mismo estado, en Boulder, tres de cada cuatro votantes avalaron una moratoria para los próximos cinco años, y en Fort Collins se aprobaron restricciones, al igual que en Oberlin (Ohio).

En cambio, Broomsfield (Colorado) rechazó las medidas para limitar la fractura hidráulica, al igual que Youngston y Bowling Green en Ohio, pero, en todo caso, las autoridades estatales aclararon que les compete a ellas decidir y no a los municipios.

La controversia que suscitan los impactos medioambientales de la fractura hidráulica corre en paralelo a su impacto económico, pues es la responsable del “boom” energético de Estados Unidos del último lustro.

 

Producción de petróleo

 

En 2008, la producción estadounidense de crudo estaba en los niveles más bajos desde 1946, con 5 millones de barriles al día de media, según los datos de la Administración de Información Energética (EIA), pero esta situación se ha revertido.

Estados Unidos produjo un promedio de 7,3 millones de barriles diarios de crudo en los siete primeros meses de 2013, un 46 % más que cinco años antes, según la EIA, y, por primera vez desde la década de los 70, ha cedido la primacía mundial como país importador de petróleo a China.

La Agencia Internacional de la Energía de la OCDE prevé que Estados Unidos desbanque a Rusia como segundo productor de petróleo del mundo el año que viene, supere a Arabia Saudí en cabeza de la producción en 2020 y alcance la autosuficiencia energética en 2030.

“Todo ello se explica por la evolución tecnológica que permitió mejorar los mecanismos de perforación horizontal y fractura de rocas”, explica a Efe el especialista líder de petróleo y gas natural de la división de energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ramón Espinasa.

Instalaciones de fracking en Pennsylvania (EEUU)

Instalaciones de fracking en Pennsylvania (EEUU). EFE/JIM LO SCALZO

De este modo, el acceso a los depósitos de gas, primero, y de petróleo, después, que se encuentran entre láminas de la roca impermeable lutita pasó a ser viable económicamente.

En estas reservas, a diferencia de las convencionales, no basta con abrir un pozo, hay que inyectar agua, arena y productos químicos a altas presiones en el subsuelo para romper las rocas que almacenan gas y petróleo y liberarlos, detalla el experto del BID.

Abundantes reservas

“El ‘fracking’ no es una burbuja, desde hace décadas se sabía dónde estaban ese gas y ese petróleo, pero no se sabía cómo extraerlos”, asegura Espinasa, quien añade que las reservas no convencionales de Estados Unidos son “abundantes”.

Aunque rechaza que el país pueda autoabastecerse de petróleo, Espinasa señala que los precios de los combustibles ya están bajando, pero el analista del centro de estudio Resources For the Future Alan J. Krupnick matiza que quienes más se benefician son las comunidades donde se llevan a cabo las perforaciones.

Un informe de la consultora IHS estima que, en 2012, 2,1 millones de empleos en Estados Unidos dependieron del sector de la energía no convencional, que generó 75.000 millones de dólares en impuestos federales y estatales y aportó 283.000 millones al Producto Interior Bruto.

 

Los riesgos

Pero la fractura hidráulica también tiene sus riesgos. El profesor de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de Pittsburgh Radisav Vidic cita la posibilidad de filtraciones de las aguas residuales o de productos químicos y de escapes de gas, la fragmentación de las tierras y el alto tráfico que generan las perforaciones como los principales impactos que se derivan de ella.

Sin embargo, la mayoría de los expertos consultados coinciden en la necesidad de profundizar en el conocimiento científico de los riesgos asociados a esta técnica aún joven.

De momento, varios estados y ciudades de Estados Unidos ya han limitado el uso de la fractura y ahora algunas localidades de Colorado, que alberga la cuarta reserva de petróleo y gas natural no convencional de Estados Unidos, y Ohio, con el octavo mayor depósito de petróleo, la han llevado a referéndum.

Los dispares resultados de las urnas reflejan la división de opiniones de un país que, una vez más, se debate entre beneficiarse económicamente de sus recursos naturales y negarse a vivir con los riesgos que implica su explotación. EFEverde




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Redacción EFEverde
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