RADIACTIVIDAD PALOMARES

Las tierras contaminadas de Palomares viajarán en bidones “ad hoc” a EEUU

  • Hace casi 50 años, el 17 de enero de 1966, se produjo sobre la pedanía de Cuevas de Almanzora (Palomares) la colisión de un bombardero B-52 y un avión nodriza de las Fuerzas Aéreas de EEUU; dos de las armas impactaron en el suelo y sus nueve kilos de combustible nuclear se diseminaron en forma de óxidos de plutonio, uranio y americio.

Las tierras contaminadas de Palomares viajarán en bidones Foto de archivo de terrenos contaminados por radiactividad en Palomares (Almería). EFE

El traslado a EEUU de la tierra contaminada de Palomares requerirá la fabricación de bidones que garanticen el transporte seguro de 50.000 toneladas -entre ellas medio kilo de material radiactivo-, y que simplemente se arrancarán del terreno, explica la directora de Medio Ambiente del Ciemat, Yolanda Benito.

El pasado día 19, España y EEUU firmaron una declaración de intenciones para la rehabilitación de las zonas afectadas y el posterior traslado a ese país de las tierras contaminadas.

Hace casi 50 años, el 17 de enero de 1966, se produjo sobre la pedanía de Cuevas de Almanzora (Palomares) la colisión de un bombardero B-52 y un avión nodriza de las Fuerzas Aéreas de EEUU; dos de las armas impactaron en el suelo y sus nueve kilos de combustible nuclear se diseminaron en forma de óxidos de plutonio, uranio y americio.

Se calculan que serán “unos 29.000 metros cúbicos de tierra, que equivalen a 50.000 toneladas”, explica en una entrevista con EFE la directora de medio ambiente del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), responsable de la vigilancia, control y estudio de la zona en los últimos años.

La contaminación es muy superficial 

Según Benito, el Ciemat tiene “perfectamente” identificado dónde y a qué profundidad está la contaminación, “entre veinte y treinta centímetros del suelo, por tanto la contaminación es superficial”.

Ese carácter superficial es lo que hace “muy difícil” que migre hacia capas más profundas.

Añade asimismo que no será necesario ningún tratamiento previo sino que directamente se separará lo contaminado del resto. “Lo que hay que asegurar es que lo que estamos retirando es lo que queremos llevar”.

El objetivo final es que la zona, dividida en las áreas 2, 3 y 6, vuelvan a estar en las mismas condiciones que antes de la caída de las bombas termonucleares estadounidenses.

Todos los terrenos vallados y vigilados   

Actualmente, todos los terrenos afectados están vallados y vigilados. Dada la gran cantidad de material que hay que evacuar a Estados Unidos será necesario fabricar bidones y deberán poseer unas características especiales para evitar fugas radiactivas.

Tendrán que ser licenciados o visados por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y por el departamento de Energía de EEUU.

Son residuos de baja actividad, recuerda esta responsable del Ciemat, que no ve mayor complejidad técnica en la evacuación de las tierras y tacha de “disparate” la idea e informaciones que apuntan a la necesidad de construir nuevas carreteras para su traslado.

El centro de investigación mantiene un programa de control de la población potencialmente afectada -todos los años hace un chequeo médico a 150 personas en su sede de Madrid-, así como un plan de vigilancia ambiental (alimentos, partículas en el aire…).

En el año 2007 se realizó una caracterización tridimensional de casi 700 hectáreas de terreno, una “foto fija” que no varía en el tiempo.

Según Benito, las operaciones no entrañan una complejidad mayor que la de los movimientos de tierra, que se harán con “las máximas garantías de protección radiológica para el público de la zona y para los trabajadores”.

Las labores consistirán básicamente en arrancar del terreno las capas contaminadas. Las áreas dos y tres están más cerca de la zona urbana, que es de fácil acceso, mientras que la zonas seis es más montañosa y su tierra más rocosa o pedregrosa.

Aunque es un cálculo complicado, la investigadora estima que puede quedar medio kilo de material radiactivo.

Explica, por otro lado, que no está decidido que la ruta de evacuación pase por el puerto de Cartagena y asegura que nunca se ha planteado, “a ningún nivel”, la construcción de nuevas carreteras.

Evidentemente, concluye, hay varios puertos que pueden reunir las características apropiadas.

Son cuestiones que deberán decidir los gobiernos español y estadounidense en las futuras negociaciones que tienen que celebrar para alcanzar un acuerdo final tras la rúbrica de la declaración de intenciones del pasado día 19. EFE

 




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