ESTUDIO OSO

Las subpoblaciones cantábricas de oso pardo reducen su aislamiento genético

  • Existía un “problema de conectividad” entre las dos subpoblaciones que, según los datos aportados por el estudio, “se está solucionando”, ya que la población occidental de oso pardo ha acudido “al rescate” de la oriental y se está reduciendo el aislamiento genético.

Las subpoblaciones cantábricas de oso pardo reducen su aislamiento genético Foto de archivo de un oso pardo. EFE/J.L. Cereijido

Las dos subpoblaciones cantábricas de oso pardo, la occidental y la oriental, han reducido su aislamiento genético, lo que puede mejorar la supervivencia de una especie en peligro de extinción, con una población estimada de unos 230 ejemplares en esta franja territorial.

Así lo recoge el estudio impulsado por la Fundación Oso Pardo (FOP) que hoy ha presentado en rueda de prensa su presidente, Guillermo Palomero.

La población cantábrica de oso pardo se encuentra históricamente dividida en dos subpoblaciones, con una occidental que se extiende por unos 2.800 kilómetros cuadrados desde los Ancares lucenses y leoneses hasta la zona central de la cordillera entre León y Asturias y que cuenta con unos 200 osos, y otra oriental con 30 ejemplares en 2.100 kilómetros de la montaña palentina, la oriental leonesa, montes cántabros y oriente de Asturias.

Palomero ha referido que existía un “problema de conectividad” entre las dos subpoblaciones que, según los datos aportados por el estudio, “se está solucionando”, ya que la población occidental de oso pardo ha acudido “al rescate” de la oriental y se está reduciendo el aislamiento genético.

El “Estudio genético del oso pardo en el corredor interpoblacional y en la subpoblación oriental cantábrica” ha encontrado mayor variabilidad genética en la parte oriental, algo que permitirá mejorar la recuperación del oso pardo, especie en peligro de extinción.

Palomero ha indicado que, a la vista de los resultados, se está consiguiendo “poner fin” al problema del aislamiento genético, aunque hay que mejorar el corredor de más de cincuenta kilómetros que separa a ambas poblaciones de oso pardo, hacer que esa zona sea también residencia para los animales e intentar así que exista una sola población de osos pardos cantábricos.

Una de las integrantes del equipo de investigación del estudio, Elena González, ha explicado que se han analizado 152 muestras de pelos y excrementos de oso pardo recogidas en la zona correspondiente a la subpoblación oriental y en el corredor interpoblacional entre junio de 2013 y agosto de 2014.

Los análisis de ADN de las muestras han individualizado con seguridad 26 osos sobre los que se ha llevado a cabo el estudio genético, que ha constatado un importante flujo de ejemplares y de genes de la zona occidental a la oriental.

De los 26 ejemplares, cinco tienen características genéticas orientales, siete son osos con características occidentales y catorce tienen características genéticas mixtas.

El estudio ha detectado en 2013 y 2014 en la zona oriental siete osos migrantes que han llegado desde la población occidental y catorce con algún grado de mezcla genética procedente de cruces mixtos entre los ejemplares de ambas subpoblaciones.

Fernández ha considerado que, aunque la investigación ha aportado buenas noticias respecto a la salud genética de los ejemplares de oso pardo cantábrico pertenecientes a la zona oriental, es necesario ser “cautelosos”.

En ese sentido, ha añadido que todos los ejemplares inmigrantes registrados eran machos y que sería interesante que el flujo se diera en ambos sentidos y no sólo de la parte occidental a la oriental.

“La variabilidad genética sigue siendo baja aunque ha aumentado”, ha considerado la investigadora, para quien las poblaciones de tan pocos ejemplares son “sensibles” todavía a la extinción respecto a otras mayores.

El director de Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz, ha recordado que el Plan de Conservación del Oso se aplica en la Comunidad desde 1990 y ha asegurado que ahora la “prioridad” es trabajar en el corredor que separa a ambas poblaciones para que el “flujo sea más común” y para que en él también se asienten ejemplares.

El trabajo ha sido realizado por la Fundación Oso pardo en colaboración con ELEN Green Power España y la Junta de Castilla y León, mientras que los análisis han sido elaborados por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales, organismo adscrito al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).EFEverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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