RECICLADO PAPEL

Las servilletas de bares y restaurantes no desean alzar el vuelo y contaminar

Caja fabricada para depositar las servilletas. EFE/ Pablo José Galcerán

Rafael González. Las hay blancas o de colores, pequeñas o grandes, distribuidas en barras o mesas de bares, restaurantes, cafeterías, chiringuitos, heladerías…; las servilletas de los más de 270.000 comercios de restauración presentes en España no desean levantar el vuelo y contaminar playas, ríos o alcantarillas.

Y para evitarlo, un sencillo dispositivo, una caja de cartón reutilizable, que funciona a modo de papelera adherida al propio servilletero, se encargará de que los clientes se acostumbren a depositar estos residuos en su interior para “evitar que acaben ensuciando el entorno”, a la vez que “se recuperan millones de kilos de papel para su reciclaje y nueva utilización”, explica a Efeverde el creador del proyecto Pablo José Galcerán.

El recipiente está recubierto con un barniz ecológico tanto en su interior como en su exterior para “poder introducir servilletas húmedas o mojadas y que no se deteriore”, y para que cuando el camarero limpie la mesa o se derrame algún líquido “tampoco se vea dañado”, especifica su inventor.

La ‘cajita’, que incorpora el mensaje ‘tu acción colabora con el medio ambiente’, deber ser armada y fijada al servilletero, pues está pensada para que “pueda ser usada durante cuatro días o más” y, una vez que resulte inservible, “sea desmontada y arrojada al contenedor azul”.

Numerosas ventajas

Entre sus ventajas, destaca Galcerán, también sobresale el tiempo que el profesional de la hostelería se ahorra en dejar las mesas libres de papeles, en torno a “un minuto o un minuto y quince segundos”, ya que cuando el camarero recoge la vajilla para lavarla “tiene que quitar los residuos de dentro de los recipientes” y, al final, “acaban en un cubo de basura que va al contenedor gris”.

Interesado en la recuperación de este desecho, Pablo José recorrió España y descubrió que “existen numerosas papeleras, pero ninguna resulta concreta y efectiva”, porque se emplean para arrojar otros materiales y “no se genera un reciclaje correcto ni la conciencia por reciclar”.

“¡Aquí hace falta una papelera!”, se dijo a sí mismo Galcerán un día que se encontraba en un bar de la ciudad de Mataró, en Barcelona, cuando “un intenso viento echó a volar todas las servilletas que había sobre mi mesa”.

Buena acogida

A partir de ese momento, hace ya tres años y medio, este argentino descendiente de catalanes, que volvió a Cataluña 95 años después de que sus bisabuelos partieran para el país sudamericano, ha dejado su trabajo como pintor de obra para “dedicarme de lleno a este proyecto”.

La iniciativa, que saldrá a la venta en febrero, ya ha sido probada en cuatro bares de Mataró: “coloqué las cajas en todas sus mesas y en dos días se generó una utilización por parte del 80 % de sus clientes”, apunta su impulsor, quien no se esperaba “tan buena acogida”.

Los responsables de los establecimientos, recuerda, “me dijeron que no las quitara porque su clientela se había acostumbrado a ellas”.

Precio todavía por fijar

“Me senté en un extremo del bar y me sorprendí de cómo la gente miraba la caja, leía en su exterior cómo funcionaba y al cabo de dos segundos ya estaba colocando el papel dentro”, rememora.

Su comercialización se llevará a cabo de forma digital y también “prepararemos unos sobres de promoción para los comercios”, y para ello “estamos recopilando datos sobre bares de toda España porque la idea es que salga a la venta en 15 ó 20 locales de las principales urbes como primer lanzamiento”.

El precio, señala, está “aún por fijar”, pero ascenderá a “céntimos de euro”, una cantidad, dice, “más que pagada por el ahorro de tiempo que le supone a los profesionales de la hostelería al no tener que recoger los papeles”.

Un problema “grave”

El vuelo de las servilletas, asegura, ha llevado a numerosos ayuntamientos a “crear ordenanzas o imponer multas a los propietarios”, porque “desembocan en un problema grave” y “ellos deben ser responsables de los residuos que generen”.

En la actualidad, la preocupación de Pablo José en un futuro pasa por “lograr que el papel recuperado y la papelera en sí misma puedan llegar a convertirse en la materia prima reciclada con la que se elaboren nuevos productos”, pues “no quiero generar basura, quiero cerrar un círculo”, concluye. Efeverde

 




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