ITALIA PLAYAS

Las playas italianas, un placer privado

Tumbonas vac√≠as en una nublada ma√Īana en la localidad costera de Riccone (Italia). EFE Giorgio Benvenuti Una playa italiana

Disfrutar de un d√≠a en la playa y darse un ba√Īo en las aguas del mar Mediterr√°neo es, en Italia, un placer que se paga, pues la mayor parte de sus costas est√°n controladas por hoteles y empresas privadas que cobran tasas por pisar la arena.

Al contrario que en pa√≠ses como Francia o Espa√Īa, donde los turistas pueden disfrutar de la playa de forma gratuita por ser un espacio p√ļblico, en Italia los ayuntamientos otorgan concesiones a empresas para que gestionen tramos de las playas.

A cambio del pago de un canon, estos hoteles y empresas tienen permiso para controlar los llamados “establecimientos balnearios” que son zonas de playa en los que prestan un servicio a cambio de una tarifa.

Todo se paga

La utilizaci√≥n de las hamacas y de las sombrillas se paga, como tambi√©n tiene un coste el consumo de comidas y bebidas, y la utilizaci√≥n de los ba√Īos.

 Vista de la playa de Arma di Taggia. EFE Franco Silvo

Vista de la playa de Arma di Taggia. EFE Franco Silvo

Hasta aquí, el sistema es parecido al de otros países, sin embargo, estos establecimientos cobran incluso por poner un pie en la arena y no permiten el acceso a ninguna persona que no pague, ni aunque lleve su propia toalla y su sombrilla.

Tampoco est√° permitido utilizar las duchas ni ba√Īarse en el agua del mar sin pagar la tasa, que var√≠a entre los 5 y los 30 euros, dependiendo de la zona del pa√≠s.

As√≠, por ejemplo, el ayuntamiento de Castiglione della Pescaia otorga, cada a√Īo, diversas concesiones a lo largo de su playa de 12 kil√≥metros.

En esta zona costera de la Toscana (centro), seis kil√≥metros son de acceso privado y otros tantos p√ļblico.

“Las empresas controlan espacios de entre 60 y 120 metros, y cobran un precio que ronda los 20 euros, dependiendo del establecimiento”, explic√≥ a Efe la asesora de Ambiente del municipio de Castiglione della Pescaia, Elena Nappi.

Esta tasa, prosiguió Nappi, les sirve para pagar los servicios de hostelería y restauración que ofrecen a sus clientes, además de la limpieza de la playa y la vigilancia.

En la playa de Ostia, en Roma (centro), establecimientos como “El Delfino” cobran cinco euros solo por entrar, un precio que aumenta si se desea utilizar sombrilla, silla o hamaca.

Una sombrilla: hasta 20 euros

 También pagan los que se acerquen hasta la Playa de Pluto, en Venecia (norte), donde el precio para las sombrillas y tumbonas en primera línea asciende a 22 euros, mientras que en el resto de filas hay una rebaja hasta 19,5 euros.

Esta playa tiene una peculiaridad: “Solo pueden acceder a ella personas con perros”, asegur√≥ a Efe la responsable, Franca Piacenza.

Adem√°s de los servicios habituales, este establecimiento ofrece la posibilidad a los perros de disfrutar de un refrescante helado, sin az√ļcares, o relajarse en tumbonas hechas, exclusivamente, para ellos, que pueden ser tanto individuales como dobles.

En Italia hay “269 playas con bandera azul, gestionadas por 85 ayuntamientos”, afirm√≥ a Efe el presidente de la Fundaci√≥n de Educaci√≥n Ambiental (FEE)” en Italia, Claudio Mazza.

Si bien, la mayor√≠a son privadas, la ley establece que todas las playas deben reservar un espacio de acceso p√ļblico, donde limpieza vigilancia y mantenimiento dependen de los ayuntamientos.

Sin embargo, estas playas p√ļblicas no siempre son de f√°cil acceso, se ubican en lugares con rocas o presentan un aspecto menos cuidado que el de los balnearios.

La limpieza depende de los de ayuntamientos

“Las privadas est√°n en muy buen estado porque si no, se les retiran las concesiones. Sin embargo, las p√ļblicas est√°n m√°s sucias porque la limpieza depende de los ayuntamientos y, por la crisis, carecen de recursos”, coment√≥ a Efe el responsable del sector del mar de la organizaci√≥n ecol√≥gica Legambiente, Sebastiano Venneri.

A este problema se suma el de “un sistema deficiente de depuraci√≥n del agua” que tienen muchos ayuntamientos y que, seg√ļn Venneri, causa una alta contaminaci√≥n del agua del mar, especialmente en el sur del pa√≠s.

En el pa√≠s, 117 ayuntamientos no utilizan sistemas adecuados de depuraci√≥n del agua, especialmente en la zona sur, donde la zona tirr√©nica de Calabria tiene una depuraci√≥n verdaderamente decadente. Tambi√©n en algunas zonas costeras de Sicilia o en Porto Cesareo ocurre lo mismo”, afirm√≥.

“Hace 25 a√Īos, regiones como Calabria o Sicilia no hac√≠an an√°lisis del agua ni utilizaban sistemas de depuraci√≥n. Esto afortunadamente est√° cambiando, aunque todav√≠a es necesario hacer un mayor esfuerzo”, concluy√≥. Efeverde




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