ENERGÍAS RENOVABLES

Las energías renovables “nos conducen a una sociedad más justa”

  • Tras haber utilizado y abusado de las procedentes de los fósiles, en la actualidad se plantea el paradigma de las renovables, que no solo pueden cambiar la economía sino también el sistema social y su organización política

Las energías renovables Libro 'La Espiral de la Energía'

Distintas energías han proporcionado el desarrollo del ser humano y han hecho que evolucionen las sociedades desde tiempos remotos. Tras haber utilizado y abusado de las fósiles, en la actualidad se plantea el paradigma de las renovables, que no solo pueden cambiar la economía sino también el sistema social y su organización política

“La Espiral de la Energía”, de reciente publicación, es obra de Luis González Reyes, especializado en pedagogía ecosocial y economía en organizaciones como Garúa y FUHEM, y coordinador del área de participación a nivel estatal como miembro de la Secretaría Confederal de Ecologistas en Acción.

González Reyes ha hablado con EFEverde sobre el objetivo de su libro, en el que, tras tres años de estudio y la aportación de Ramón Fernández Durán, quien falleció en el año 2011, trata de reflejar una visión cíclica de la historia en la aparición y uso de las distintas energías, utilizadas en cada época, como protagonistas y fruto del aumento de la complejidad de las sociedades humanas.

El concepto de la espiral de la energía está basada en las etapas reiterativas de colapsos, crisis y saltos hacia adelante, que provocan el papel que en la evolución de la sociedad han tenido la cantidad y cualidad de la energía disponible.

Para González Reyes, la apuesta por los combustibles fósiles y el maquinismo tuvo un sentido a corto plazo, pero no a medio plazo, porque como contrapartida se hizo con un inmenso dolor humano y ambiental, pues aumentó cualitativamente la explotación en todos los sentidos.

Un pozo de petróleo en la zona de Santa Cruz del Norte, en La Habana.EFE/ARCHIVO/Alejandro Ernesto

Un pozo de petróleo en la zona de Santa Cruz del Norte, en La Habana.EFE/ARCHIVO/Alejandro Ernesto

Y esta opción situó al conjunto de las sociedades humanas en un callejón sin salida, “pues se ha incrementado muchísimo la complejidad social y eso es ya totalmente insostenible, fundamentalmente porque la disponibilidad energética ya no está en alza, sino que desciende, y lo mismo podemos decir de la disponibilidad de distintos materiales”.

Incluso, añadió que la crisis que la sociedad actual está viviendo “es mucho más profunda y larga que la que se solventó con la apuesta por los combustibles fósiles”

DESAJUSTES DE LOS ECOSISTEMAS POR EL CAMBIO CLIMÁTICO

Según el miembro de Ecologistas, se va a reducir fuertemente la complejidad social y esto se va a realizar en un planeta con unas condiciones ambientales mucho más desfavorables para el ser humano “por la menor disponibilidad energética, material y el desajuste de los ecosistemas de los que dependemos, sobre todo por el cambio climático”.

Para González, no hay duda que las energías para un futuro próximo van a ser las renovables y la principal de ellas, la biomasa “en forma de leña y alimentos. Estos alimentos serán los que usarán nuestros principales vectores energéticos del futuro: los animales y los propios seres humanos”.

También indica que se hará uso de la energía solar y la eólica, “pero en formatos menos sofisticados que los actuales, que dependen de una gran cantidad de materiales cada vez más difíciles de obtener y de maquinaria pesada que se mueve gracias al petróleo”.

Aunque, González Reyes sostiene que los combustibles fósiles no dejarán de utilizarse, pero serán más difíciles de conseguir desde el punto de vista energético, material y financiero, con lo que “su extracción se reducirá de forma importante”.

EL DECLIVE DE LOS COMBUSTIBLES FÓSILES

Los combustibles fósiles, mantiene el autor, tienen una curva ascendente, un pico y una curva descendente. “De este modo, una vez sobrepasado el pico del recurso, lo que resta es una extracción decreciente, de peor calidad y más difícil técnica, financiera y energéticamente”, lo que implicaría, señala González, una tendencia inevitable al aumento del precio de la materia prima, salvo fuertes reducciones en la demanda.

Para Luis González, “el pico del petróleo convencional (el de más calidad y que ha sido el grueso del extraído) ya se ha atravesado y, con mucha probabilidad, antes de 2030 se pasará el del gas y el del carbón. Esto marcará el inevitable declive de los combustibles fósiles”.

 Un hombre inspecciona un panel solar en Narbonne, Francia. EFE/Guillaume Horcajuelo

Un hombre inspecciona un panel solar en Narbonne, Francia. EFE/Guillaume Horcajuelo

La transición hacia las energías renovables no se ha producido antes, fundamentalmente, “porque no tienen las mismas cualidades que los combustibles fósiles. Tienen menos prestaciones, más intermitencia, más dificultad de almacenamiento, menos potencia posible y son menos versátiles”, subrayó el autor. “No hay ninguna fuente de energía, ni combinación de ellas, comparable a los fósiles” y añadió que “en todo caso, también han influido intereses económicos y políticos”.

Los aspectos positivos, que subrayó el investigador de las energías renovables son que al estar “más distribuidas, ser más difícilmente acumulables, estar basadas en tecnologías relativamente sencillas y, en muchos casos, no conllevar rivalidad (su uso por una persona no impide que lo pueda hacer otra) dan más oportunidades a una organización social más democrática, permiten una mayor autonomía e incitan menos a los conflictos geopolíticos”.

HACIA UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA

Estas características podrían favorecer una “sociedad más justa, mucho más centrada en lo local y de menor tamaño”. Sin embargo, argumentó González que una comunidad pequeña puede ser muy opresiva y dar lugar “a sistemas de patriarcado o caciquismo, pero donde el poder se ve más claro y se dispersa más fácilmente”.

Además, la gestión democrática de lo colectivo es más difícil en las escalas muy grandes (muy complejo) y muy pequeñas (conflictos que se enquistan). Probablemente el tamaño al que evolucionen los grupos sociales esté cerca del óptimo democrático”, auguró Luis Gutiérrez.

Un grupo de personas pernmanece frente a la Cascada La Coca en el Bosque Nacional del Caribe en Puerto Rico. EFE/Thais Llorca

Un grupo de personas pernmanece frente a la Cascada La Coca en el Bosque Nacional del Caribe en Puerto Rico. EFE/Thais Llorca

Luis González Reyes concluyó que el uso de energías renovables es solo una ventana a la oportunidad. “Un sistema con menos energía disponible y de origen renovable en absoluto implicará un mundo no basado en la dominación. Lo que supone es que esta tiene menos facilidades para su desarrollo. El tipo de organización social es una opción política humana, no una imposición ambiental”.

Una de las grandes lecciones que nos ofrece González en su libro es el de que, en general, hasta la Revolución Industrial el ser humano tuvo bastante presente su entorno en su organización social y económica, así como en su sistema cultural.

“Entendía – señala el autor-,  que la satisfacción de sus necesidades requería de un encaje más o menos armónico con el resto de los ecosistemas. Y, cuando no hizo esto, cayó recurrentemente en fuertes crisis o colapsos. Esto lo vemos desde el Imperio romano, hasta la civilización maya o la china imperial”. EFEverde

 




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