CAMBIO CLIMÁTICO / COP21

La Unión Europea baila sola en París

  • La UE sigue siendo la líder en nivel de “ambición”, pero su capacidad de empuje se ha visto mermada en los últimos años.

La Unión Europea baila sola en París El comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete.

María Tejero Martín.-
París, 4 dic (EFEverde).- El pasado seis de marzo, la Unión Europea fue la primera gran economía que puso sobre la mesa su compromiso de reducción de emisiones de cara a la cumbre climática que estos días se celebra en París. Solo se le adelantó Suiza. El gesto no era casual: los socios querían dar ejemplo de cara a la COP21.

Una vez en París, es significativo que cuando se pregunta a la negociadora jefa comunitaria, Elina Bardram, por la influencia de la UE en las negociaciones se remonte a meses atrás para rememorar este acontecimiento y no cite algún logro reciente.

Bardram sí echa mano de los méritos comunitarios en la lucha contra el calentamiento global, que no son pocos: un mercado de carbono, aún disfuncional pero en expansión; políticas de transporte sostenible, eficiencia energéticas y renovables. Y el compromiso de reducir “al menos” un 40 % sus emisiones en 2030 respecto a los niveles de 1990.

“Creo que esto es un modo claro de liderar”, apunta Bardram.

El ex negociador europeo y ex secretario de la convención de cambio climático de la ONU, Yvo de Boer coincide en que la UE sigue siendo la líder en nivel de “ambición”, pero admite que su capacidad de empuje se ha visto mermada en los últimos años.

“Cuando yo formaba parte de las negociaciones del protocolo de Kioto en 1997, los únicos países que eran importantes, eran Estados Unidos, Japón y Europa, porque eran los principales emisores. Hoy el mundo ha cambiado”, explica De Boer.

Hoy, Estados Unidos y China centran la atención, con una alianza forjada para reclamar el “liderazgo” de la lucha contra el calentamiento, en palabras del presidente estadounidense Barack Obama y su homólogo chino Xi Jinping a su paso por París.

Si se pregunta a comisarios europeos, negociadores, delegaciones nacionales de Estados miembros, empresarios y sociedad civil, nadie apunta con claridad a los aliados de los europeos. Tras décadas liderando los esfuerzos, la Unión se encuentra prácticamente sola en la cumbre que espera ver finalmente un acuerdo climático global.

Lo cierto es que el empuje de China y Estados Unidos, primer y segundo emisores mundiales, son imprescindibles. “Sencillamente los necesitamos”, explica Sarah Blau, también negociadora europea.

Pero, a la vez, la UE quiere garantías reales de sus socios: que los compromisos sean legalmente vinculantes internacionalmente y que haya un mecanismo de revisión transparente para revisar la ambición al alza. Queda por ver qué logra.

En algunos de estos puntos coincide con Estados Unidos, como en la cuestión de la transparencia, pero los norteamericanos no pueden aceptar compromisos vinculantes internacionalmente porque su Senado, de mayoría republicana, los bloquearía.

“Quieren un buen acuerdo, pero lo que es bueno para ellos no es lo mismo que para nosotros”, dijo un diplomático europeo a Efe.

En esta situación, la UE ha asumido un rol de mediador, centrado en “construir puentes”, como reiteran sus representantes.

Y a la vez, capea las críticas de los países en desarrollo, como la potente India, que exigen al bloque que asuma su responsabilidad histórica con mayores esfuerzos y más dinero.

La cuestión de la financiación es una de las que más ampollas levantan en Europa, que aún se cura las heridas de una crisis que la ha dejado exhausta económica, política y socialmente.

“La UE no puede actuar sola, todos tienen que asumir su parte justa”, afirmó hoy el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, en un encuentro con los medios en el que insistió en el liderazgo -no reconocido- de la UE en términos de recursos movilizados contra el calentamiento global.

“Más países tendrán que asumir más responsabilidades. Las mayores economías tienen que comprometerse, y esto es cierto no solo respecto a la financiación climática, sino en todas las cuestiones de esta cumbre”, añadió Moscovici.

Otra cuestión que supone un reto para la UE es mantener la unidad en sus propias filas, con un nuevo gobierno más rebelde que el anterior, si cabe, en Polonia. O con las dudas abiertas por antiguos campeones climáticos como Dinamarca. O los temores que ha abierto el escándalo de Volkswagen. Tragos amargos que alimentan la sensación de fragilidad de la postura comunitaria. EFE




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Periodista ambiental de la Agencia EFE. Premio Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad 2017. 2013/14 Knight Science Journalist Fellow en MIT y Harvard. Investigadora de la comunicación del cambio climático en la Universidad de Oxford.

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