RESIDUOS TRÁFICO

La UE se prepara para dar la batalla al filón del tráfico ilegal de desechos

  • Bajo la denominación de Tecum, el proyecto contra el tráfico ilegal de residuos se puso en marcha tras algunos antecedentes graves.

La UE se prepara para dar la batalla al filón del tráfico ilegal de desechos Foto de archivo de los neumáticos quemados en Seseña

El tráfico ilegal de residuos es un negocio lucrativo en el que el crimen organizado, como la Camorra italiana, ha visto un filón que la Unión Europea intenta cortar con un proyecto, en el que participa el Seprona de la Guardia Civil, para dar la batalla policial, judicial y social a esa actividad.

Bajo la denominación de Tecum, el proyecto se puso en marcha tras algunos antecedentes graves. Así, se comprobó que organizaciones como la Camorra llegaron a hacerse con la gestión de los residuos en Nápoles y realizar vertidos incontrolados en la región de Campaña, en superficie o enterrados en cualquier lugar, que provocaron una importante contaminación de los suelos en la zona.

Y aún peores consecuencias tuvo en 2006 el envío desde Holanda a Costa de Marfil de residuos tóxicos, con 100.000 personas afectadas en el país africano, donde murieron por envenenamiento 16.

Consciente de la necesidad de aunar esfuerzos para erradicar estas prácticas y atajar la inmersión del crimen organizado en este lucrativo negocio, la UE diseñó el proyecto Tecum, liderado por los Carabinieri de Italia con la participación de España a través de la Guardia Civil, de Rumanía con su Guardia Nacional Medioambiental y de instituciones europeas como Europol, Cepol o Eurojust.

Alberto Madero, comandante del Seprona y coordinador de la participación española, explica a EFE cómo es el trabajo en un proyecto a tres años que concluirá en 2017 con una operación policial conjunta a nivel europeo contra el tráfico ilegal de residuos, y a la que se invitará a sumarse a países receptores de esos desechos, como Costa de Marfil, Ghana o Nigeria.

El objetivo es poner contra las cuerdas a organizaciones que han sabido ver la triple ganancia que se consigue con esa actividad ilegal si, como pasó con la Camorra, resulta la adjudicataria de la gestión de los residuos.

Porque esa encomienda sería el primer beneficio, al que seguiría una segunda ganancia: el ahorro del coste del tratamiento de los desechos, ya que esas organizaciones no cumplen con la normativa en esta materia.

Un tercer beneficio sería el que se obtendría al volver a introducir el producto en los círculos comerciales en lugar de destinarlo, como sería lo preceptivo, a su destrucción.

Todo ello, sin contar con el ahorro de las tasas aduaneras, que son bajas al declararse como residuos cuando al final, en el país de destino de la mercancía, se reconvierten y pasan a ser productos de segunda mano para su venta.

Con el proyecto Tecum se trata, comenta Madero, de identificar las “vulnerabilidades” tanto a nivel legislativo, como de investigación e inteligencia en esta materia, pero también poner de manifiesto las buenas prácticas de los países para que sirvan de ejemplo a los agentes encargados de combatir este delito.

Ese análisis permitirá diseñar manuales destinados a la formación de los agentes que en los países miembros luchen contra esa práctica ilícita, dice el comandante, quien resalta otra de las “patas” del proyecto: las acciones de concienciación de la sociedad y de las diferentes instituciones a través de conferencias, exposiciones, seminarios, congresos…

Y en esa concienciación no se quiere excluir al mundo de la judicatura, porque, como se ha comprobado, el delito medioambiental sigue teniendo un porcentaje bajo de sentencias condenatorias. “De nada sirve tener leyes estrictas y policías capaces, si luego no hay condenas”, apostilla Madero.

Al Seprona de la Guardia Civil le ha tocado liderar el segundo grupo de trabajo: el de la investigación del crimen organizado en delitos medioambientales. Su misión es mejorar las técnicas policiales en el análisis de riesgos y en la determinación de indicadores que permitan ver la conexión entre las organizaciones criminales y el tráfico o gestión ilícita de los desechos.

España no sufre un grave problema de bandas organizadas en esta tipología delictiva, quizá porque cuenta con una unidad de investigación de amplia trayectoria, el Seprona, y una Fiscalía de Medio Ambiente con fiscales “especializados que conocen bien la materia y sensibilizados”, apunta el comandante.

No obstante, sí se han llevado a cabo numerosas operaciones que han permitido, por ejemplo, abortar la exportación desde puertos como el de Algeciras de motores usados de vehículos sin descontaminar, es decir, residuos peligrosos, a Nigeria, Ghana o Egipto; o de neumáticos desde Zaragoza a Guinea Ecuatorial o Mali.

Una experiencia que la Guardia Civil quiere trasladar a Europa para que los agentes destinados a combatir estos delitos, desde los servicios fiscales hasta los de tráfico, sean capaces de “oler” si detrás de un cargamento aparentemente legal se esconden residuos ilícitos, su nivel de peligrosidad o si su transporte sigue el cauce legal o uno desviado.

Todo ello, desde el convencimiento de que frenar esa actividad redundará en una mayor calidad de vida y, sobre todo, del medio ambiente. EFE




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