AGUA SEQUÍA

La sequía devasta los campos valencianos

La sequía devasta los campos valencianos

La falta de lluvia en la Comunidad Valenciana está arrasando la cosecha de cereales y provocando que ejemplares de muflones, jabalíes, ardillas y conejos accedan a las zonas de cultivo para alimentarse y beber, rompiendo las infraestructuras de riego.

Los regantes han comenzado a administrar los recursos hídricos disponibles, con recortes que alcanzan el 50 % en zonas como Pinoso (Alicante).

En declaraciones a EFE, los representantes de organizaciones agrarias reclaman una buena gestión del agua y que el Estado “tienda las dos manos” en auxilio de los agricultores y ganaderos valencianos.

“En los últimos 150 años no se había conocido una cosa así, y en los 60 años que tengo tampoco”, afirma el presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, quien reclama apoyo del Gobierno para afrontar “unas circunstancias tan duras”.

El secretario general de La Unió de Llauradors, Ramón Mampel, reclama una comisión sobre la situación de sequía para “gestionar bien los recursos” del campo, pero también en jardines y piscinas, dado el elevado consumo derivado del turismo.

Las pérdidas por la sequía en el campo valenciano superan ya los 300 millones de euros y las organizaciones agrarias alertan de que aumentarán si continúa el déficit de lluvias.

A los daños de los cultivos, sobre todo los cítricos, se suman los efectos provocados por la fauna silvestre: estos animales, en busca de alimento y agua, rompen las redes de agua de riego por goteo, roen las tuberías y escarban en los campos buscando las semillas.

No llueve

Entre el 1 de octubre de 2013 y el 30 de abril de 2014, el déficit de precipitaciones se sitúa en un promedio del 65 % en la Comunidad Valenciana.

De los nueve sistemas hidrológicos, cinco están en prealerta y uno en alerta, según los datos de La Unió, que cree que las reservas de agua embalsada no durarán “más allá de final de año” si no se registran precipitaciones importantes.

“Es incuestionable que este otoño-invierno ha llovido menos que nunca, pero como veníamos de una situación favorable las reservas hídricas han laminado el impacto negativo. Si el próximo otoño las lluvias vuelven a escasear podríamos empezar a hablar de situación excepcional”, ha manifestado el catedrático de Mecánica de Fluidos de la Universidad Politécnica de Valencia, Enrique Cabrera.

Pese a reconocer los esfuerzos realizados en la transformación de sistemas de riego tradicionales por goteo, Cabrera insiste en la necesidad de abordar una profunda reforma de la administración del agua para controlar en tiempo real tanto los recursos disponibles como la demanda a atender.

“La única forma de minimizar las fugas en la red es renovándola. Sólo así se evitarán los cortes de agua tercermundistas cuando llegan las sequías. Y hay que garantizar que el dinero del agua se gaste sólo en agua, porque infinidad de cánones de procesos de privatización se gastaron en pagar, por ejemplo, fiestas de pueblos. Eso, por malversación, debería ser delito”.

Cabrera considera evidente las consecuencias directas de la sequía sobre los incendios forestales: los costes derivados de la extinción son muy superiores a la prevención, y “mantener el patrimonio es un gasto tan necesario como poco vistoso”, por lo que “los políticos prefieren gastar en lo que se ve, y casi siempre tienen la mirada puesta en el corto plazo”. EFEverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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