La delimitación marítima marroquí mira a la riqueza mineral submarina

MARES Y OCÉANOS

La nueva delimitación marítima marroquí mira a la riqueza mineral submarina

La nueva delimitación marítima marroquí mira a la riqueza mineral submarina Recurso de archivo a título ilustrativo

José María Rodríguez / Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- La decisión de Marruecos de establecer por ley sus límites marítimos e impulsar la ampliación de su plataforma continental puede impactar directamente sobre los planes de España para administrar una vasta extensión del Atlántico al suroeste de las islas Canarias, rica en valiosos minerales.

Más allá de la controversia de que Rabat incluya en su mar territorial las aguas del Sahara, las 350 millas a las que aspira pueden llevarle a reclamar, como hace España, la titularidad de los recursos naturales del monte Tropic.

Se trata de un volcán submarino con las mayores reservas conocidas de varios minerales que serán claves en la “revolución verde” que está por venir, imprescindibles para fabricar los paneles solares y coches eléctricos.

De los grandes montes submarinos de esa zona, es el único que está más allá de las 200 millas marítimas españolas, concretamente unos 463 kilómetros al suroeste de la isla española de El Hierro.

En 2016, una expedición británica con colaboración española, la James Cook 142, descubrió que buena parte del monte está recubierto de costras de ferromanganeso con altos contenidos de metales muy apreciados en la alta tecnología, como el telurio o el cobalto.

Marruecos delimita sus fronteras marítimas

El Parlamento de Marruecos aprobó este lunes las dos leyes sobre las fronteras marítimas del país para delimitar por primera vez su espacio atlántico con España y Mauritania.

El ministro de Exteriores, Naser Burita, reconoció la posible colisión con las aspiraciones de otros países respecto a su deseo de ampliar la plataforma continental a 350 millas, pero añadió que se podría pensar en “zonas de cogestión y coexplotación en lugar de ser de soberanía”.

También apuntó otra clave que deberá ser interpretada respecto a cómo espera establecer los límites con el archipiélago español de Canarias: Marruecos, dijo, se basaba hasta ahora en la línea mediana, pero este principio no vale cuando tienes enfrente una isla.

“En este caso se aplica el principio de equidad -explicó-. Si uno tiene 750 kilómetros de costas y el otro 10 kilómetros, no se puede aplicar la línea mediana. Aquí entra el principio de equidad (…) Marruecos no se inventó estos nuevos principios. Ya existían en los acuerdos internacionales, solo que Marruecos no los tomaba en cuenta en sus antiguas leyes”.

¿De quién es el mar?

La Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 dispone que todo país puede ejercer su soberanía sobre las doce primeras millas de mar (22 kilómetros) medidas a partir de su costa. Es el llamado “mar territorial”, donde cada Estado es soberano sobre el espacio aéreo, el agua, el suelo y el subsuelo.

De las doce a las 200 millas (22 a 370 kilómetros), cada país puede establecer su zona económica exclusiva (ZEE) para explorar, extraer, conservar y administrar los recursos naturales del mar y el subsuelo (incluyendo seres vivos, minerales y energía).

Y, en tercer lugar, cada Estado puede solicitar a Naciones Unidas la ampliación de su plataforma continental para extender sus derechos sobre el subsuelo marino hasta las 350 millas (648 km), en un procedimiento reglado que requiere de informes oceanográficos, geográficos y jurídicos.

Si la petición de un país se solapa con la de otro, se abre una negociación entre las naciones interesadas. Generalmente se establece una mediana equitativa que separa las aguas asignadas a cada país. El sistema prima los acuerdos entre Estados, pero el procedimiento también puede terminar en una corte internacional.

¿Y cómo se reparten las aguas entre Canarias y África?

Entre el archipiélago español y la costa de Marruecos no hay la distancia suficiente para que cada país se reserve 200 millas de ZEE.
Sin un acuerdo formalmente aceptado por ninguno de los dos países, hasta el momento Madrid y Rabat han respetado una mediana imaginaria que delimita las aguas de cada uno de ellos.

El caso del Sahara Occidental y sus aguas es motivo de una fuerte controversia desde hace décadas. Para Naciones Unidas, desde 1960 (cuando todavía era provincia española) es un territorio en proceso de descolonización. Está ocupado desde 1975 por Marruecos, que lo considera parte de su país a todos los efectos.

Más allá del contencioso histórico con el Frente Polisario y la denominada República Árabe Saharaui Democrática, que rechazan de plano tal anexión, esa postura de Marruecos ha chocado varias veces contra instancias internacionales.

En 2018, por ejemplo, el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea falló que el acuerdo de pesca entre Bruselas y Rabat no puede aplicarse a las aguas del Sahara Occidental, porque ese territorio “no forma parte” del Reino de Marruecos.

La ampliación de la plataforma de Canarias

En 2014, España solicitó a la ONU ampliar la plataforma continental de Canarias a 350 millas, lo que dejaría bajo su jurisdicción un territorio marítimo adicional de 220.000 kilómetros cuadrados (equivalentes a casi la mitad de la extensión de la España continental).

Madrid ha presentado informes científicos para sostener sus alegaciones, en el sentido de que el espacio de océano situado al oeste y suroeste de la isla de El Hierro no pertenece al continente africano, sino que es una prolongación natural de Canarias.

En su petición a la Comisión sobre los Límites de la Plataforma Continental (CLPC) de Naciones Unidas, España eludía mencionar a Marruecos con esta fórmula: “La posible extensión de la plataforma continental española podría superponerse con una eventual ampliación más allá de las 200 millas marinas de la plataforma continental del margen continental saharaui”.

En 2015, el representante de Marruecos ante Naciones Unidas dijo que tomaba nota de la petición española, pero también advertía de que afectaba a áreas situadas entre Marruecos y España “que aún no han sido delimitadas” y rechazaba cualquier solución “unilateral”. Y dos años después registró su propia petición de ampliación a 350 millas. EFE
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