CORONAVIRUS PERROS GUÍA

La entrega y formación de perros guía sufre retrasos por el confinamiento

perro guía Dos perros guía. EFE/ Victor Lerena

Paloma San Segundo.- Una treintena de personas con discapacidad visual podrían sufrir hasta seis meses de retraso en la entrega de perros guía a causa del estado de alarma por el coronavirus, una situación excepcional que está demorando los planes de entrenamiento de estos animales y de sus futuros dueños.

“En el primer cuatrimestre del año, en condiciones normales, habríamos entregado más de 40 perros guía a personas invidentes y a finales de abril no esperamos llegar ni a 20“, ha comentado a Efe María Jesús Varela, directora de la Fundación ONCE del Perro Guía.

Ha explicado que el estado de alerta por la pandemia de coronavirus “nos pilló en medio de un curso con ocho personas ciegas aprendiendo a adaptarse a sus perros guía y hemos tenido que interrumpir ese entrenamiento la primera semana, lo que supone un retraso tremendo”.

Parón forzoso de los cursos de formación

A ello se añade la suspensión de otro curso de formación para 16 discapacitados visuales que se iba a celebrar en torno a Semana Santa y otra media docena mas que iban a viajar a Estados Unidos en busca de sus perros guía el mismo día que empezó el estado de alarma, es decir, que según Varela hay unos 30 invidentes afectados por estos retrasos.

De momento, los perros guía pendientes de entrega continúan su formación en las instalaciones de la Fundación de la ONCE,  situada en la localidad madrileña de Boadilla del Monte, donde alrededor de 70 trabajadores -ahora algunos menos a causa del confinamiento- se ocupan  de unos 200 animales.

Mientras dura la alarma, estos entrenadores y cuidadores siguen haciendo ejercicios con los perros, les enseñan a evitar obstáculos y tratan de que se habitúen al tráfico “de forma artificial” con los vehículos de la escuela, gracias a que el recinto es grande.

Sin embargo todo eso no es suficiente y cuando el estado de alarma termine “no va a ser entregar los perros y ya está, porque antes habrá que sacarles a la calle a correr, a que se acostumbren a las aglomeraciones de gente, a coger ascensores, a subir y bajar escaleras mecánicas o a viajar en transporte público y eso es imposible hacerlo en el centro de Boadilla”, ha comentado la directora.

Los invidentes afectados por esos retrasos -que podrían rondar el medio centenar de prolongarse la alarma sanitaria- se ven obligados entretanto a salir de sus domicilios, en caso necesario, ayudados de su bastón, algo diferente y en ocasiones más difícil que hacerlo con un perro.

Más de cien perros guía entregados al año

Según María Jesús Varela,  cada año se entregan en España unos 130 o 140 perros guía entrenados y el tiempo de espera es de unos tres años y medio, para los nuevos solicitantes, y de seis meses, en el caso de las personas que necesiten “renovar” un animal y que tienen preferencia.

Sin embargo, con el confinamiento el plazo de entrega puede rondar los cuatro años para los solicitantes nuevos y entre 8 y 9 meses, para los renovadores, lo cual, ha indicado la directora de la Fundación, complicará mucho el día día de los afectados.

Ha explicado que recientemente han entregado dos camadas de cachorros a familias de acogida que lo habían solicitado antes del coronavirus para que los cuiden, les eduquen y les ayuden a convivir en sociedad y a no tener miedo a determinadas situaciones hasta que tengan de 12 a 14 meses.

Actualmente hay 230 cachorros de futuros perros guía que conviven con familias y cuya formación no está siendo la más apropiada a causa del confinamiento, ya que los animales apenas salen unos minutos a la calle por lo que, de prolongarse mucho la alarma, podrían adquirir “temores” que después serán difíciles de eliminar.

“No creo que peligre la formación de los cachorros por el estado de alarma” ha aseverado la directora de la Fundación que no descarta, sin embargo, que se produzca “alguna baja por temas temperamentales” entre los pequeños futuros perros guía  y algunos no puedan pasar al período de formación, pero en todo caso, asegura, serán  “casos mínimos”

De momento, ha dicho que los perros que conviven con familias o se entrenan en esta situación de alarma “no van a inmutarse ante las mascarillas o los guantes porque, aunque esas cosas les asustan mucho, se están acostumbrado a vernos con ellas”. EFEverde




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