BOSQUES PIRINEO

A menos ovejas, más bosques

  • Para entender qué variables afectan a esta dinámica, Aitor Améztegui (CREAF) y su equipo compararon el límite del bosque en los Pirineos catalanes entre los años 1956 y 2006.

A menos ovejas, más bosques La disminución de rebaños de ovejas ha hecho aumentar los bosques del Pirineo. EFE J.Benet

La disminución de la actividad ganadera, sobre todo de las ovejas en trashumancia, ha provocado que en los últimos cincuenta años, el límite superior del bosque de los Pirineos ha subido una media de cuarenta metros de altitud.

Esta es la conclusión a la que ha llegado un estudio, publicado en la portada de la revista ‘Global Ecology and Biogeography’, que asegura que los bosques crecen principalmente a la disminución de la presión ganadera.

En la investigación han participado Josep Ninot, profesor del Departamento de Biología Vegetal y miembro del Instituto de Investigación de Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona, y Aitor Améztegui, Lluís Brotons y Lluís Coll, expertos del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), el Centro Tecnológico Forestal de Cataluña (CTFC) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Según los investigadores, los bosques tienen su propia dinámica: pueden ganar terreno, perder o mantenerse estables.

Para entender qué variables afectan a esta dinámica, Aitor Améztegui (CREAF) y su equipo compararon el límite del bosque en los Pirineos catalanes entre los años 1956 y 2006.

Según los expertos, hay dos factores clave que tienen un papel importante en el avance o retroceso de este límite: el cambio de los usos del suelo (abandono de tierras y prácticas tradicionales debido al éxodo rural) y el cambio climático.

Los resultados demuestran que, efectivamente, el bosque ha avanzado una media de cuarenta metros en este periodo, pero de manera muy variable, ya que en más de un 60% de los casos casi no se han observado cambios.

Las zonas donde se ha desplazado más el límite del bosque son aquellas en las que se ha experimentado un cambio más acentuado de los usos del suelo.

Las ovejas mantenían el bosque a raya

Según la investigación, hace cincuenta años había más carga ganadera, con un mayor número de cabezas de ganado y con presencia de ovejas en trashumancia: un sistema de pastos en movimiento continuo que mantenía el bosque a raya.

Ahora, esta carga ha disminuido y es más frecuente ver rebaños de vacas, que no causan tanto impacto en el entorno.

El estudio explica que, contrariamente a lo que se ha creído hasta ahora, el cambio climático tendría un papel mucho menos importante porque la investigación no encontró evidencias significativas que pudieran relacionar las modificaciones del límite del bosque con el aumento de las temperaturas.

Este resultado es muy relevante ya que este límite suele estar muy influenciado por el clima, por lo que podría esperarse, en un futuro, una subida más evidente.

Aún así, Améztegui ha explicado que “no es que el clima no tenga un papel, sino que en comparación con los cambios de usos, es mucho más pequeño”.

El límite del bosque es aquel a partir del cual dejan de crecer árboles y en los Pirineos de Cataluña se sitúa aproximadamente entre los 2.000 y los 2.300 metros.

En esta altitud, está la transición entre un clima subalpino, dominado por bosques de pino negro, y un clima alpino, con una vegetación limitada a especies herbáceas o matorrales.

Los expertos destacan que si no hubiera ninguna perturbación humana, este límite podría llegar hasta altitudes de entre 2.200 y 2.500 metros.

El avance del límite del bosque es una consecuencia más del abandono de las actividades agrícolas y ganaderas tradicionales, que comporta también una progresiva densificación y expansión de los bosques, concluye el estudio.

Pastoreo junto a la era durante las faenas de trilla de cereal. Rebaño de ovejas por una cañada. EFE/nr

Pastoreo junto a la era durante las faenas de trilla de cereal. Rebaño de ovejas por una cañada. EFE/nr

También advierte que la pérdida de espacios abiertos y del mosaico típico del paisaje forestal de montaña, caracterizado por la combinación de bosques y pastos, puede tener efectos importantes sobre la biodiversidad, y provocar desplazamientos de especies características de ámbitos abiertos, o favorecer de otros que prefieran hábitats más forestales.

De todos modos, Améztegui ha aclarado que los bosques de los Pirineos “todavía tienen margen para avanzar, ya que la presión ganadera que tenemos hoy en día sigue condicionando la posición del límite del bosque”. EFE




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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