La despensa que no para de crecer

La despensa que no para de crecer

La Red Natura 2000, el principal instrumento de conservación de la biodiversidad que existe en la UE, ha cumplido veinte años, un periodo durante el cual ha crecido en España hasta cubrir espacios que suman al final del presente año casi el 30 por ciento del territorio. Con esas cifras, los expertos consideran que la Red es "la despensa de España", pero no sólo ecológica. Una despensa que no para de crecer.

España se ha situado con ese porcentaje (que suma casi quince

millones de hectáreas) como el país europeo que más superficie aporta a la red, pero sin embargo las encuestas realizadas por algunas organizaciones ecologistas revelan que existe un elevado desconocimiento (que ronda el 85 por ciento) sobre la red y su significado.

Para invertir ese porcentaje, y que los ciudadanos conozcan las bondades y las restricciones de esos espacios, pero también las posibilidades económicas y la compatibilidad que tienen con los usos tradicionales del suelo, la Unión Europea financia sendos proyectos “Life+” en España, que serán coordinados por

Embalse de Talaván (Cáceres)

Embalse de Talaván (Cáceres). Foto Raúl Casado

la Sociedad Española de Ornitología y por la Junta de Extremadura.

En esos proyectos, dotados con unos cuatro millones de euros y que se ejecutarán durante los próximos cuatro años, participan además el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, la Fundación Biodiversidad, empresas como Red Eléctrica Española y los gobiernos regionales de Andalucía, Castilla y León, País Vasco, Cantabria, Navarra, Baleares, Castilla-La Mancha y Madrid.

RN2000, la gran apuesta medioambiental de la UE

Para el secretario de Estado de Medio Ambiente, la Red Natura 2000 es “la gran apuesta medioambiental” de la UE y el espacio protegido más extenso del mundo, pero admite que es una figura de protección menos conocida

Vista panorámica desde las Cumbres de Guadarrama (Madrid)

y popular que otras (como los parques nacionales o naturales).

En declaraciones a EFEverde, Ramos recuerda que esta red surgió como un complemento a las figuras de protección que ya existían y que tenían la consideración de “santuarios” de la naturaleza, pero insiste en que la diferencia principal con éstos es que en los espacios de la Red Natura 2000 la actividad humana es plenamente compatible con la protección del entorno y la conservación de la naturaleza.

“Ésa es la principal novedad, pero queda mucho camino por recorrer para convencer a la población de que es un instrumento útil para combinar la actividad humana y la protección del medio”, ha señalado Federico Ramos.

La iniciativa de conservación más ambiciosa del mundo

La Red Natura 2000 nació en 1992 como una iniciativa de la UE para frenar la pérdida de biodiversidad, y su existencia de sustenta sobre un complejo armazón legislativo de directivas europeas, nacionales y de las propias comunidades autónomas.

Así, la norma que dio lugar al nacimiento de la Red Natura 2000 fue la Directiva “Hábitat”, que ha celebrado este año su vigésimo aniversario, y que para los muchos expertos supone la iniciativa de conservación más ambiciosa que existe en el mundo.

El Delta del Ebro, hábitat elegido por muchas aves y uno de los principales destinos del turismo ornitológico

Las administraciones públicas (europeas, nacionales, autonómicas  y locales) han tratado durante estos veinte años de convencer a los ciudadanos de que la Red Natura 2000 no es sólo un listado de espacios naturales con importante valor ecológico, y de que esa declaración no supone la imposición de nuevas  restricciones a la presencia humana.

Un entramado legislativo demasiado complejo

El secretario de Estado de Medio Ambiente considera que el armazón jurídico que ampara la Red es “demasiado complejo” para su aplicación, y que precisamente esa complejidad ha dificultado la gestión práctica de la Red y ha propiciado que los ciudadanos no perciban con nitidez su utilidad.

Así, Federico Ramos aboga por acabar el desarrollo legislativo de la Red y por avanzar en las áreas donde ese desarrollo está más atrasado -en España las áreas marinas-. Pero el reto principal que afronta la Red, según el secretario de Estado, es el de demostrar que su gestión, su “día a día”, es un acierto. “Hay zonas donde esto ya se ha demostrado, pero en otras está pendiente demostrar que la conservación del medio y la presencia humana es compatible y exitosa”.

La Red está formada por miles de ZEPAS (Zonas de Especial Protección para las Aves) y por LIC (Lugares de Interés Comunitario), aunque estos “lugares” tienen que pasar un proceso desde que son

Imagen del Parque Nacional de Cabañeros.

propuestos -en España por las comunidades autónomas y el Estado- hasta que se convierten en “Zonas de Especial Conservación” (ZEC) y se incorporan de forma oficial a la Red Natura 2000.

Las propias normas y leyes sobre las que se sustenta la red reconocen que el suelo europeo está tan “humanizado” y determinado por la presencia del hombre que muchas especies se han adaptado a esa presencia (en prados, arrozales, campos de siega o dehesas) y que sería perjudicial para ellas el abandono de las actividades tradicionales que motivaron esa transformación del territorio.

Conservación sí; santuarios no

Cada uno de los espacios que integra la Red Natura 2000 tiene que contar con un plan de gestión que defina la importancia del lugar y las restricciones que pueden existir, aunque en términos generales, según han observado a EFE los expertos consultados, todas las actividades tradicionales son compatibles con la protección de estos espacios.

Sobre uno de estos espacios trabaja el biólogo Ignasi Ripoll, responsable de la reserva ecológica de Riet Vell, un espacio gestionado por la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife) de casi 50 hectáreas en el corazón del Delta del Ebro donde conviven el cultivo ecológico del arroz y la recuperación y conservación de hábitats naturales de zonas húmedas.

Imagen de arrozales en el Delta del Ebro, donde la presencia del hombre es tan intensa como necesaria para el mantenimiento de este hábitat

Ripoll, en declaraciones a EFE, subraya que para mantener la biodiversidad y los valores naturales de la Red es necesario que agricultores y ganaderos “sigan haciendo lo mismo que hacen desde hace siglos, sin restricciones”.

Y cita como ejemplo el propio Delta, para destacar que es un gran humedal gracias a que desde el siglo XVIII es “un inmenso cultivo de arroz”. Ese arrozal -apunta- es una importante producción agrícola; es un hábitat importante para una gran diversidad de fauna; es un paisaje que atrae cada año a miles de turistas; y es una reserva de caza.

“Esa multifuncionalidad hace que los espacios de la Red Natura 2000 estén muy bien valorados”, ha asegurado Ignasi Ripoll.

En la mayoría de los casos, esas actividades son, más que compatibles, recomendables, ya que muchas especies se han acostumbrado tanto a la presencia humana que su desaparición o la transformación del suelo pueden afectar negativamente a su conservación, por no encontrar por ejemplo los restos de ganado que necesitan para su alimentación o los lugares más idóneos para la nidificación o el refugio. EFEverde

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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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