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La costa española pierde capacidad de defensa ante el cambio climático

 La costa española pierde capacidad de defensa ante el cambio climático

La costa española está perdiendo capacidad de defensa ante los impactos de un cambio climático que está elevando el nivel del mar entre 1,5 y 3 milímetros anuales en buena parte de la Península, afirma en una entrevista con EFE el catedrático Íñigo Losada.

Losada ha participado como autor líder en el último informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC), coordinando el capítulo sobre impactos y adaptación al cambio climático en zonas costeras.

Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente (#DMMA2014), que se celebra mañana bajo el lema “Alza tu voz, no el nivel del mar”, Losada asegura que está en nuestra mano atenuar los efectos mediante las medidas de adaptación -que no se ciñen sólo a las estructurales-.iñigolosada

Mitigación y Adaptación

Las de mitigación (reducción de emisiones de gases contaminantes, la causa del problema) se llevan discutiendo en las negociaciones internacionales desde hace años, pero los intereses tan opuestos de los países complican alcanzar un acuerdo global vinculante.

El catedrático, que es también director de Investigación del Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria, colabora actualmente con el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en la redacción de la Estrategia de Adaptación al Cambio Climático en la costa (obliga a ello la nueva ley de Costas).

El Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) es hoy la principal herramienta de trabajo del Estado en este ámbito, al margen de los planes autonómicos.

Una gestión costera muy diferente al resto de países

Sin embargo, subraya Losada, la costa española está gestionada de modo distinto al resto de países, porque hay un dominio público terrestre competencia de la Administración General y, a su vez, las CCAA poseen muchos poderes en el territorio costero.

“Evidentemente el cambio climático no va a afectar solo al dominio público terrestre. Por tanto, deben trabajar todos juntos, incluidos ayuntamientos, en un plan flexible, pues aún existen incertidumbres”.

Entre las posibles medidas de adaptación, el experto no solo cita el levantamiento de estructuras de defensa, sino también sistemas de alerta, políticas fiscales, planificación territorial etc.

 Fotografía sin fechar de las islas del archipiélago de San Blas en el Caribe panameño. Los indios kunas del país ven cómo las pequeñas islas que albergan a sus comunidades van poco a poco sumergiéndose debido al aumento del nivel del mar causado por el cambio climático, por lo que ya preparan su traslado a tierra firme. EFE/Marc de Beaufort

Fotografía sin fechar de las islas del archipiélago de San Blas en el Caribe panameño. Los indios kunas del país ven cómo las pequeñas islas que albergan a sus comunidades van poco a poco sumergiéndose debido al aumento del nivel del mar causado por el cambio climático, por lo que ya preparan su traslado a tierra firme. EFE/Marc de Beaufort

Parafraseando al último informe del IPCC, la mayor red científica mundial dedicada al estudio del cambio climático-, el futuro más inmediato está en la adaptación.

Muchos impactos ya están aquí

Los impactos asociados directamente al fenómeno global son el ascenso del nivel del mar; el calentamiento de las aguas y la acidificación del océano.

Dentro de éstos se describen “efectos automáticos”. Por ejemplo, en relación al ascenso del nivel del mar ya se observan en muchas costas inundaciones permanentes y mayor frecuencia de eventos de inundación por fenómenos extremos.

En cuanto al aumento temperaturas de las aguas se ve “claramente” la migración de muchas especies marinas de un hemisferio a otro, y por último la acidificación -que a España afecta menos- está impactando en las especies de origen calcáreo (arrecifes de coral que se blanquean).

Ello tiene una grave repercusión sobre la costa porque muchos arrecifes, praderas de posidonia y manglares “proveen de servicios de protección, pues ayudan a fijar el sedimento y reducen el efecto de las olas y de las mareas meteorológicas como los huracanes”.

En definitiva, se está reduciendo la resiliencia (capacidad de defensa) frente a eventos de inundación y de erosión, destaca el catedrático de Ingeniería Hidráulica de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Cantabria.

En España, la fachada atlántica, cantábrica y las aguas canarias se comportan igual que a nivel global: entre uno y medio y tres milímetros de subida al año. En el Mediterráneo, la variabilidad climática condiciona enormemente los ascensos que se están midiendo, de modo que en la última década ha registrado un aumento importante, pero en periodos anteriores ha habido incluso “depresiones”.

Oleaje cada vez más fuerte

Aparte del nivel del mar, añade el director de Investigación de IH Cantabria, se ha observado en España que las olas extremas lo son son cada vez, sobre todo en las fachadas cantábrica y atlántica, y que hay un efecto de pérdida de resiliencia en la costa.

La playa es uno de los principales mecanismos de defensa del litoral, porque induce a la rotura del oleaje, pero “si nos quedamos sin playa, perdemos defensa, si nos quedamos sin dunas perdemos defensa, si nos quedamos sin humedales perdemos defensas…”.

Consecuencia de ello es que los últimos temporales, “no siendo los más graves, han causado más daños, porque hemos perdido resiliencia”.

A día de hoy, concluye, hay otros impactos que no se pueden asociar directamente al cambio climático, entre ellos la erosión costera -se desconoce qué parte de la erosión se debe al cambio climático y qué parte a la actividad del hombre-, y la intrusión salina. EFEverde

 

 




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