ZIMBABUE APICULTURA

La apicultura, una salida económica y medioambiental a la crisis de Zimbabue

  • Esta actividad se ha convertido en un camino hacia el éxito económico en el país africano.

La apicultura, una salida económica y medioambiental a la crisis de Zimbabue Imagen de archivo de una abeja comiendo el polen de una margarita.

Miles de apicultores han recuperado este arte ancestral en Zimbabue, donde la cría de abejas se ha convertido en una manera de prevenir la deforestación y de ganarse la vida en el páramo económico que han dejado las políticas de su veterano presidente, Robert Mugabe.

En el año 2000, el presidente de Zimbabue, el líder más longevo de África, lanzó un programa de “indigenización” por el cual se expropiaron terrenos a 4.000 granjeros blancos para dárselos a la población negra local, medidas que propiciaron la honda crisis económica en la que todavía hoy se encuentra sumido el país.
Ahora, miles de nuevos pequeños granjeros han descubierto un camino hacia el éxito económico recuperando una industria antigua: la apicultura.
Johnson Karumbidza podrá no ser el hombre más rico del mundo, pero vive en un paraje de belleza incalculable: una cabaña de ladrillo en el este de Zimbabue, con vistas al Lago Chicamba de Mozambique.
Pero los ojos de este hombre de 60 años no están atentos al paisaje, sino a las 210 colmenas que constituyen su medio de vida, y que mantiene ocultas en el bosque que cubre las montañas Vumba, erigidas en la frontera entre Zimbabue y Mozambique.
Muchas de las fincas de esta zona, un día propiedad de blancos que comerciaron madera y cultivaron café y flores, cayeron en desgracia.
Sin embargo, Karumbidza y miles de apicultores -no necesariamente beneficiarios del programa de reforma agraria de Mugabe para la población negra local- han encontrado una vía de prosperidad en la miel, cuya producción es muy alta en esta zona.

Bosques que desaparecen
Mientras, estos mismos bosques, hogar de abejas y de la nueva generación de apicultores zimbabuenses, están desapareciendo a un ritmo aterrador, pasto de los incendios o talados en un país hambriento de energía.
Zimbabue, con una población de 13 millones de habitantes, utiliza seis millones de toneladas de leña al año, debido fundamentalmente a la escasez de energía.
“La deforestación por cualquier causa -incluida la causada por la producción de tabaco- es un problema para los apicultores”, indicó a Efe el director del grupo conservacionista Environment Africa, Barney Mawire.
Sin embargo, los desafíos medioambientales a los que se enfrenta Zimbabue en la actualidad, procedentes de la contaminación y la deforestación masiva, pueden ser combatidos por la apicultura, según ecologistas.
Environment Africa trabaja con unos 6.000 apicultores en todo el país para capacitarlos no solo en las técnicas de la apicultura, sino también en la plantación de árboles y la prevención de los incendios forestales y la deforestación.
Una de las mayores historias de éxito es la de Paul Muambirwe, un apicultor de la remota zona montañosa de Chimanimani, en el sureste del país.

Una pequeña fortuna
Muambirwe, condenado a una vida de pobreza, descubrió la apicultura y pronto su fascinación por este trabajo le permitió ganarse la vida vendiendo miel, y superar su adicción a la marihuana.
“Yo era un fumador empedernido de marihuana, pero cuando aprendí a ser apicultor me encontré tan ocupado que a veces se me olvidaba fumar, y así es como lo dejé”, relató al semanario local “Manica Post”.
El año pasado, las 12 colmenas de Muambirwe produjeron 280 kilos de miel, que alcanzaron un valor de 840 dólares (607 euros), una pequeña fortuna en un país donde la tasa de desempleo es del 80 % y los niveles de pobreza muy elevados.
Incluso cuando la miel no puede venderse, se utiliza para el trueque de alimentos.
Más allá de las amenazas medioambientales, los apicultores deben hacer frente a los hurtos de los tejones de miel y a las propias picaduras de abeja, dificultades que no hacen que el trabajo de apicultor sea menos “especial”, admitió Karumbidza. EFE




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Periodista ambiental de la Agencia EFE. Premio Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad 2017. 2013/14 Knight Science Journalist Fellow en MIT y Harvard. Investigadora de la comunicación del cambio climático en la Universidad de Oxford.

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