ECUADOR EXPOSICIÓN

La Antártida bajo la lente del impacto humano sobre el continente helado

Pingüinos en un área de la Antártida. EFE/Julia Talarn. Pingüinos en un área de la Antártida. EFE/Julia Talarn

Daniela Brik.- La Antártida, con sus enormes glaciares y poblaciones de pingüinos barbijos, es objeto de una exposición intimista a través los lentes de una fotógrafa ecuatoriana que centra su mirada en el impacto humano sobre el continente helado.

Bajo el título de “Estacionarios”, la exhibición de la artista Isadora Romero, 32 años, hace referencia a “estos humanos que están repartidos por pequeñas estaciones”, en una parte de la península antártida y cómo coexisten o modifican ese entorno glaciar.

El continente helado en fotos y recipientes 

Instantáneas de imponente tamaño que muestran el paisaje helado o un iceberg a la deriva, se conjugan con composiciones más pequeñas que retratan el día a día en la base científica ecuatoriana en la Isla de Greenwich, sin olvidar los pingüinos o una foca moribunda.

“Ver un animal que parece estar dormido, pero está herido y todo lo humano alrededor, nos hace preguntarnos cómo cuidamos el planeta y a las otras especies”, comenta a EFEverde la fotógrafa, que participó en la XXIII Expedición Antártica Ecuatoriana en 2019, organizada por el Instituto Antártico Ecuatoriano (INAE).

Isadora Romero exposición

La fotógrafa ecuatoriana Isadora Romero posa junto a una de sus obras, un gran iceberg.
EFE/ Juan Francisco Chávez

Abren la muestra unas cianotipias con su característico color añil -uno de los primeros procesos fotográficos que se emplearon con fines científicos-, sobre el Mar de Drake, considerado uno de los más peligrosos del mundo, con olas de hasta 15 metros, y que tuvo que atravesar para llegar a la base ecuatoriana.

También se exhiben pequeños recipientes con deshechos fósiles petrificados, residuos que llegan desde el mar o incluso un vino que se tomó en el transcurso de la misión, como metáfora de los diferentes elementos que conviven en ese espacio inhóspito.

Romero ha querido con sus fotos generar más preguntas que respuestas, a fin de poder comprender “un poco más a nuestra especie, que está luchando todo el tiempo contra todo lo físicamente imposible para poder habitar un espacio que no es idóneo”, en el que ha llegado a soportar temperaturas de -10 grados centígrados, con una sensación térmica de -18.

Expedición ecuatoriana 

El INAE lleva dos décadas con presencia en la Antártida y dispone de un centro de investigación operado por Ecuador durante el verano austral.

La invitación a participar en la expedición científica le llegó a la fotógrafa de sorpresa, pero no dudó en aceptarla y desde el comienzo abordó la idea de adoptar el método y nomenclatura científicas para poder desarrollar su obra acerca de su paso por el continente más frío, seco, ventoso y con mayor concentración de hielo del mundo, el 90 por ciento.

Por eso, considera que el resultado final “es un ensayo visual de esta investigación de la presencia humana en este territorio”.

Además de su estancia en la base durante más de un mes, pasó 15 días de travesía en un buque de la armada chilena que recorrió la península de glaciares imposibles recogiendo a integrantes de los equipos latinoamericanos.

Isadora Romero Antártida

Vegetación en el verano antártico. EFE/ Federico Anfitti

Impacto del cambio climático

Durante su paso por el frío hábitat conoció a biólogos chilenos que estudiaban los musgos antárticos y conoció su capacidad de adaptación al entorno, así como el calor que mantienen en sus capas internas, de ahí que sean objeto de investigación.

Precisamente la región ha registrado recientemente un récord de 20 grados y, según las últimas investigaciones, “los musgos han registrado temperaturas exorbitantes”.

Como ejemplo del aumento de las temperaturas, Romero resalta que la flora comienza a crecer de forma acelerada generando nuevas bacterias, que a su vez, están afectando a los pingüinos autóctonos con nuevas enfermedades.

“Esto sucede en cuestión de un año para el otro, por eso es un lugar tan increíble, porque los efectos se pueden ver en muy poco tiempo y claramente”, sostiene.
Sin grandes pretensiones pero consciente de que ha sido moradora de uno de los escenarios más adversos que existen, la artista espera hacer reflexionar a fin de que “podamos hacer una elaboración más profunda” de lo que ocurre en la Antártida, donde “el impacto humano es inevitable”. EFEverde

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