Komodo, mucho más que la tierra del dragón

BIODIVERSIDAD KOMODO

Komodo, mucho más que la tierra del dragón

Komodo, mucho más que la tierra del dragón Ejemplar de dragón de Komodo. EPA/MADE NAGI

El Parque Nacional de Komodo, un paraíso de 173.000 hectáreas terrestres y marinas situado en las islas de Indonesia oriental, es conocido como el hogar de los reptiles más grandes del mundo pero, junto a los dragones de Komodo, habitan más de medio millar de especies animales y vegetales.

Por su situación geográfica, entre el océano Índico y el Pacífico, el ecosistema de Komodo atrae por igual a turistas y a científicos, ya que aúna la fauna y flora asiática con la oceánica en un paisaje que mezcla praderas, sabanas y formaciones volcánicas y que cuenta, entre otros títulos, con el de Reserva de la Biosfera (desde 1977), Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO (1991) y Área Marina Protegida (2000).

Sólo entre la vegetación terrestre, que ocupa el 70 % del parque, el visitante puede encontrar 254 especies vegetales distintas, entre ellas el bambú, los musgos y el “borassus flabellifer” o palma asiática, una palmera centenaria capaz de alcanzar una altura de treinta metros.

Ciervos, jabalíes, civetas, monos de cola larga, búfalos y caballos salvajes son algunos de los más de medio centenar de mamíferos que coexisten en Komodo, junto a otras especies más exóticas.

Dos ejemplares de murciélago del tipo zorro volador, llamado así por su morro parecido al de estos animales. EFE/WALTER BIERI

Dos ejemplares de zorro volador, llamado así por su morro parecido al de estos animales. EFE/WALTER BIERI

Entre éstas últimas figuran las ratas gigantes de la isla de Rinca, que suelen medir el doble de las normales, o el perro salvaje asiático, un cánido de orígenes prehistóricos que se asemeja a un coyote de pelo rojizo y se encuentra actualmente en peligro de extinción.

Sin embargo, uno de los espectáculos naturales más sorprendentes de las islas lo protagonizan los zorros voladores: una subespecie de murciélago que los turistas suelen confundir con pájaros nocturnos por su gran envergadura.

Este animal, que cubre en manada los cielos del Parque Nacional con un aspecto imponente ya que mide casi dos metros y pesa más de un kilo, es sin embargo inofensivo para el ser humano por su carácter frugívoro.

Los reptiles del jurásico

Además de la abundancia de mamíferos, Komodo cuenta con 111 variedades de aves, desde cacatúas hasta pájaros carpinteros, así como con más de 30 tipos de pequeños reptiles y una población de casi 6.000 lagartos gigantes, conocidos como dragones por su aspecto y comportamiento agresivo.

Los dragones, que pueden alcanzar los tres metros de longitud y atacar a una velocidad de 20 kilómetros por hora, son peligrosos incluso para su propia especie, ya que tratan de comerse a las crías cuya salvación es pasar los primeros años de vida en los árboles.

Estos reptiles, que descienden del Jurásico y que también son conocidos comúnmente como “monstruos”, han protagonizado en el pasado varios ataques a turistas, por lo que actualmente la isla solo puede visitarse en grupos reducidos y con la compañía de un guarda armado.

En este ecosistema también puede encontrarse la serpiente con los ejemplares registrados de mayor tamaño: se trata de la pitón reticulada, que compite con la anaconda en longitud y peligro, y puede alcanzar los diez metros de largo.

Manglares y corales

Spirobranchus giganteus, o gusanos de árbol de Navidad EPA/Johnny Green

Spirobranchus giganteus, o gusanos de árbol de Navidad EPA/Johnny Green

La vida acuática se extiende desde los manglares, cuyas raíces ofrecen cobijo a moluscos y crustáceos autóctonos, hasta la barrera de coral, una de las más hermosas del mundo gracias a sus 260 tipos distintos de arrecife.

En el fondo marino indonesio se encuentran además poblaciones de anémonas y peces payaso, gusanos de árbol de navidad, gorgonias, morenas, peces estrella y peces Napoleón, entre otros.

Una cría de dugongo EPA/DAVE HUNT

Una cría de dugongo EPA/DAVE HUNT

El Parque Nacional de Komodo forma parte de una ruta de migración de cetáceos que no sólo incluye ballenas y delfines, sino también dugongos, una de las cinco únicas especies no extintas de sirenios, actualmente protegida frente a la caza local. EFEverde




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