CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA

Kabul libra una nueva guerra contra la “peligrosa” contaminación

Baber Khan Sahel / Kabul (EFE).- Los medios de Kabul han hecho hueco en sus informaciones, habituadas a cuestiones de guerra, para un nuevo problema que en las últimas semanas ha enviado a los hospitales a miles de personas y matado casi una veintena: la calidad del aire que alcanza ya niveles “peligrosos” de contaminación.

“Comenzó a quejarse de un dolor en el pecho y en la garganta, con mucha fiebre, dolor de cabeza y tos persistente, tras haber salido a jugar en el patio un par de horas. Había una nube de contaminación”, relató a Efe Maryam, de 28 años, cuya hija de 7 años, Lida Jan, tuvo que ser atendida en el hospital Rahman-Mina, al este de Kabul, el primer día del año.

“Estoy preocupada, el año pasado los problemas respiratorios amenazaron seriamente su vida, espero que este año se recupere pronto”, deseó la joven madre.

Lida es una de los más de 130 pacientes que en Año Nuevo y cada día de las últimas semanas acuden al centro médico aquejados de infecciones respiratorias como bronquitis, neumonía y gripe, causadas principalmente por el deterioro en la calidad del aire.

“El número de pacientes está aumentando significativamente con la contaminación del aire, especialmente los niños”, dijo a Efe Husnain Shah, uno de los doctores del Rahman-Mina, quien indicó que los pacientes han aumentado un 30 % en las últimas semanas del año, en comparación con el mismo periodo del año anterior.

17 muertos y 9.000 afectados

Según el Ministerio de Salud Pública en la última semana de 2019, unas 9.000 personas tuvieron que ser atendidas en los 17 hospitales de la capital de Afganistán por enfermedades respiratorias relacionadas con la contaminación, un 20 % más que en la última semana de 2018.

La fuente añade que al menos 17 de esos pacientes fallecieron a causa de dichas enfermedades, diez de ellos menores de edad y cuatro ancianos que tenían antecedentes de asma y enfermedades cardíacas.

“El nivel de contaminación del aire en la ciudad alcanzó (en las últimas semanas) niveles peligrosos, lo que es muy poco saludable para los ciudadanos”, indicó el portavoz de la cartera sanitaria, Nizamuddin Jalil.

Los menores y los ancianos con ese tipo de dolencias o con un sistema inmunitario débil son los más afectados por la polución, en tanto que los accidentes cerebrovasculares, los problemas del corazón y el cáncer son efectos a largo plazo de la misma.

Por ello, el portavoz recomendó “encarecidamente a todos los ciudadanos que permanezcan en interiores y que usen mascarillas si salen al exterior por necesidades urgentes, especialmente en las horas de mayor contaminación”, a partir de las 16.00 y hasta las 12.00 horas del día siguiente.

En este periodo, que abarca las primeras horas de la mañana y las noches, el nivel de contaminación alcanza una franja considerada “severa” o “peligrosa” en la que la gente sana también puede experimentar síntomas negativos a causa del elevado índice de partículas contaminantes en el aire.

Durante las horas pico, el nivel de contaminación incluso algunas veces pasa de 300 AQI (Índice de Calidad del Aire), un nivel que se describe como “peligroso” en el que el público en general tiene alto riesgo de experimentar fuertes irritaciones y efectos adversos para la salud.

Los niveles de las últimas semanas metieron a Kabul entre las capitales más contaminadas del mundo.

Quema de materiales para calentarse

La espesa nube de polución que cubre la capital afgana se debe principalmente a la quema de carbón, plásticos, neumáticos viejos y otros elementos utilizados por los habitantes más pobres para calentar sus hogares, ya que carecen de electricidad y medios para pagar el alto coste del gas.

La elevada densidad poblacional de la ciudad, diseñada para medio millón de personas pero que alberga a unos 6 millones, también contribuye al empeoramiento del entorno junto a otros factores como el polvo de las calles, la falta de vegetación y el tráfico pesado, explicó a Efe la portavoz de la Agencia de Protección del Medioambiente de Afganistán (NEPA), Laila Samani.

Campañas de sensibilización

En la última semana, NEPA y otros organismos, cerraron decenas de negocios, industrias, grandes edificios, salones de bodas y baños públicos que utilizaban materiales de baja calidad para calentar sus estancias.

Asimismo, instaron a los ciudadanos a instalar filtros de humo, utilizar el gas para las calefacciones y reparar los vehículos viejos para contribuir a la reducción de la contaminación.

“Estamos dando estos pasos inmediatos con la esperanza de reducir la contaminación”, dijo Samani. EFE
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